A una década de la sanción de la Ley que lo declaró monumento histórico

El Monasterio San Pablo: una nueva historia se escribe

The Southern Cross
Sep 9, 2018 · 9 min read

El 2 de febrero de 2007 en las Cartas de Lectores del diario La Nación, María Clara Fitzsimons escribía: “La hambruna ocurrida en Irlanda en 1846 hizo que muchos de nuestros bisabuelos vinieran a la Argentina y se fueran a trabajar al campo, en los actuales partidos de Arrecifes, Capitán Sarmiento, San Antonio de Areco y Carmen de Areco, entre otros. El acompañamiento, tanto religioso como educativo, de la congregación de padres pasionistas fue fundamental para ellos. A partir de la donación de una familia irlandesa se construyeron un colegio, una iglesia, un monasterio y un cementerio, en el cual descansan numerosos sacerdotes que dedicaron su vida a misionar, haciéndose cargo de administrar los sacramentos a lo largo de la vida y luego sepultar cristianamente a su gente. También, luego, dio cabida a encuentros, retiros y demás actividades, no sólo para la comunidad irlandesa, sino para toda la población. Lamentablemente, hoy nos encontramos con la noticia de que el monasterio está en venta. Para ello, no se consultó a los ex alumnos ni a los fieles de las ciudades vecinas que, durante décadas y hasta hoy, vienen utilizando las instalaciones para retiros personales y grupales. Nos preguntamos si la embajada de Irlanda está al tanto de que se puede perder un edificio histórico en donde descansan numerosos sacerdotes irlandeses, además de muchos descendientes. Junto a los familiares de tales sacerdotes, nos negamos a aceptar que este lugar sagrado e histórico pase a manos de un emprendimiento privado y que los restos de los padres pasionistas allí sepultados sean traslados a un lugar distinto. ¿Podrán mañana estos compradores adquirir “servicios religiosos” por alguna módica suma de dinero? La Iglesia somos todos y cada uno de nosotros y los lugares de culto o sagrados deberían ser preservados”. El título de la carta era Monasterio en venta.

Un mes después la noticia llegaba a los medios ya no como una carta de lectores sino como un pedido de justicia para resguardar el acervo cultural y religioso de tantos años que como un castillo de naipes estaba por caer en desgracia por trucos que salieron mal. La venta de una Iglesia moviliza a dos pueblos, tituló el 4 de marzo de ese año El Día, el diario más importante de La Plata. En esa nota también aparecía la voz de Fitzsimons dejando en claro que “desde enero hasta la fecha, y dado que esta operación de venta se estaba realizando en absoluta reserva, sin informar a la comunidad -añadió- simultáneamente en Carmen de Areco y Capitán Sarmiento se juntaron firmas con la consigna “Salvemos al Monasterio”, lo que dio como resultado 1.500 firmas en sólo 10 días, las que fueron enviadas a las autoridades de la Congregación Pasionista, a la embajada de Irlanda, al gobernador de la Provincia y al presidente de la Nación”.

En paralelo una investigación en The Southern Cross comenzó oportunamente para revelar quién era el comprador, qué había pasado con la congregación Pasionista y qué impacto legal podría tener la reacción también oportuna de una parte de la comunidad. El arquitecto Jorge Caputo entonces apareció como el villano de esta historia cuando en realidad se trataba de un empresario más que había comprado un inmueble pero del cual desconocía completamente el nivel de historia y arraigo que poseía. En noviembre de 2007, once meses después del boleto de compraventa firmado por los pasionistas a Caputo, y tras un intenso derrotero de campaña liderado entre otros por Jerry G. Rush y los Amigos del Monasterio, un texto logró ingresar a la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires y en tiempo récord, gracias también a la gestión del Diputado Eduardo Fox, el complejo del monasterio San Pablo, fue declarado por la Legislatura bonaerense monumento histórico, arquitectónico y paisajístico, e incorporado de inmediato al patrimonio cultural provincial (Ley 13756). La ley desde entonces permitió garantizar la preservación del lugar y poner un coto a los intereses privados de explotación turística.

Johnny Murray también es uno de los tantos protagonistas de los últimos tiempos del Monasterio, ya que él como parte de la Asociación Civil Mensajeros de la Paz de la cual actualmente es secretario, lograron vincularse con Caputo primero a través de misas mensuales en la Capilla San Pablo, y con el paso de los años, se transformaron en jornadas de alta intensidad espiritual con decenas de combis de todos lados, y múltiples trabajos de mantenimiento que los edificios del Retiro San Pablo estaban necesitando con urgencia. Esto, a su vez, derivó en una solución para ambos: Caputo le terminó dando el predio primero en comodato y luego como una donación a la Asociación Civil Carisma Mensajero de la Paz. En este proceso tuvieron especial relevancia el entonces Presidente de la Asociación Dr. Mario Revol Lozada y el Padre Gustavo Jamut, asesor de la Asociación y fundador de la misma.

JM: Después de hablar en Internet y en el foro de irlandeses del tema con discusiones que eran eternas, un día fuimos con mi mujer en febrero, mucho calor, todo cerrado, tierra de nadie parecía. En esa etapa surgió todo el tema de la Ley, eso hizo que el comprador quedara medio manco de planes porque no podían modificar mucho el monasterio. En 2008 una comunidad de Buenos Aires con un cura que nada de irlandés tiene, P. Gustavo Jamut, a raíz del conocimiento de que se había vendido le pidió permiso a Caputo para hacer una misa. Se divulgo por internet y se llenó la capilla, fueron 500 personas, desbordó todo. Y eso motivó a esta comunidad para pedirle a Caputo celebrar misas una vez por mes y de hecho hasta el día de hoy continuamos. Esas misas hicieron que empezáramos a querer el lugar, a encariñarnos a tal punto que empezamos a cuidarlo. Y lo primero que logramos es que se fuera el encargado de ese entonces, que hacía negocios non sanctos, invitaba a espiritistas, culto a los gnomos, hacia dinero con ese tipo de cosas. Y Caputo nos dijo que si queríamos que ese señor no estuviera más, nos teníamos que empezar a encargar nosotros. Le dijimos que sí, y desde ese entonces nos encargamos de mantenerlo sin ser nuestro porque era su propiedad. Nosotros lo manteníamos, organizábamos la jornada mensual, algún retiro, pero había que cortar el pasto y hacer mil cosas más, son 17 hectáreas, vimos que los ingresos que generábamos por tener una cantina o la contribución de la entrada apenas nos alcanzaba para mantenerlo, entonces empezamos algunos a poner mensualmente plata de nuestro bolsillo. El primero de noviembre de 2009 nos hicimos cargo del Monasterio y el 14 se hizo el Encuentro Argentino-Irlandés. Actualmente tenemos dos hermanos con sus familias, para los trabajos de mantenimiento. Y luego firmamos un comodato, que es un alquiler sin pagar, para legalizar esa realidad. En ese ínterin, empezamos a ocuparnos nosotros, restaurando todo el techo de la Iglesia, restauramos toda la terraza de la casa grande que estaba muy mal, restauramos la campana que quedó nueva, y algo muy importante, instalamos la calefacción central en todo el edificio con radiadores y una caldera, inclusive en la Iglesia. Eso fue una patriada. También pusimos a nuevo las habitaciones de abajo y sobre todo las de arriba. Está muy habitable en ese aspecto, lo único que no está a tono con las casas de retiro modernas, son los baños comunes tanto de varones como de mujeres.

Finalmente, el arquitecto Caputo decidió donarles las instalaciones y el 17 de enero de 2013 se firmaron las escrituras. Desde ese entonces, el monasterio San Pablo de la Cruz no es más un monasterio técnicamente hablando porque ya no hay más monjes ni monjas. Hoy se llama Centro de Espiritualidad María Reina de la Paz, que pertenece a una Asociación conformada por muchos matrimonios con un promedio de edad de 40 años, profesionales o empresarios o empleados, de distintas localidades de la Provincia y de Buenos Aires.

JM: Nosotros siempre nos vamos guíando en función de cómo sentimos que Dios quiere las cosas. La restauración del lugar es permanente. Nuestros planes son continuar planificando la nueva casa de retiros y yo personalmente aún tengo esperanzas de conseguir descendientes de irlandeses que me ayuden a la realización de un museo en una construcción que está en la entrada del Monasterio, donde vivió P. Víctor Carolan y ahí poder hacer un pequeño museo de la inmigración irlandesa, algo que no existe en el país y que la comunidad irlandesa se merece.

Entre los proyectos que tienen en mente para esta nueva etapa, además del anhelo del museo, está darle forma a una nueva casa de retiros: la construcción de dos edificios de 60 habitaciones cada uno con dos habitaciones por cuarto, lo que representaría 120 personas por cada edificio. La idea no es apostar al turismo ni a eventos, sino profundizar el modelo histórico del lugar: ser un centro único de retiros espirituales masivos, viejo anhelo del Padre Ambrosio Geoghegan , uno de los últimos pasionistas que vivieron en el monasterio.

Pero qué ocurre si alguien se acerca al monasterio para sacar fotos sin antes avisar? Primero es necesario aclarar que se podrá acercar sin problemas ya que el camino de acceso por los trabajos realizados por los nuevos dueños, soporta la lluvia, y la ruta lindante también fue puesta a punto. Si alguien va un día de semana, primero encontrará la tranquera cerrada con candado.

JM: La instrucción general es que lamentablemente no te podemos atender porque esto es una propiedad privada, no es de una comunidad que vive adentro como con los pasionistas y por eso es que antes abrían las puertas. Tuvimos algunos episodios hace poco y por seguridad no podemos permitir acceso sin avisarnos. También existe la patrulla rural que es muy eficiente. Cuando fue este episodio y el encargado pudo llamarlos, vinieron en 15 minutos. Había 6 o 7 patrulleros rodeando todo. Para evitar este tipo de situaciones, si son desconocidos, les dan mi teléfono y a alguna gente se les permite entrar de visita. Y también cuando quieren contratar para un grupo se pueden comunicar a mi teléfono o a la página www.mensajerodelapaz.org.ar . A todos les pedimos una colaboración ya que mantener el lugar es todo un desafío.

Uno de los puntos de controversia en su momento fue qué hacer con
el cementerio.

JM: Lo primero que hicimos fue mantenerlo, ponerlo en valor. Lo hemos
arreglado y fuimos pintando todas las cruces. Seria lindísimo que algunos
irlandeses ligados a esos muertos formen una pequeña comisión y nos
ayuden a terminar de restaurarlo. Faltan cosas muy sencillas, terminar de
arreglar el alambrado, pegar algunas placas que se despegaron. Al cementerio
lo seguimos cuidando como si fuera nuestro. Los pasionistas dejaron
a sus sacerdotes ahí pero sabiendo que están bien cuidados. Realmente no
pretendemos que se hagan cargo de nada porque para nosotros todo esto
es como si fuera un libro o una historia con diferentes capítulos. El de ellos
pasó y ahora toca a nuestra Comunidad mantenerlo y generar allí actividades
de espiritualidad, que sea lo que siempre fue: un lugar de encuentro personal
del hombre con Dios.

¿Con la parte política de ley tuviste algún vínculo todo este tiempo
que pasó?

JM: Me hubiera gustado charlar con el Diputado Fox, pero no lo pude conocer, nunca apareció. Creo que al fin de cuentas, somos todos eslabones. Al igual que Gerry Rush, ellos fueron intensos. Lo que lograron es lo que Dios quería: que el lugar fuera preservado. Te lo digo francamente, no soy fanático, soy bastante racional pero creo que estos personajes que aparecieron en su momento fueron funcionales a un fin mayor. Nuestra comunidad tiene ahora la responsabilidad de organizar este Centro de Espiritualidad, un lugar donde
siempre haya oportunidad de ese encuentro personal y en paz con Dios.

TEXTO: JULIAN DOYLE. FOTOS: GENTILEZA JOHNNY MURRAY.
ARTICULO PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE AGOSTO DE THE SOUTHERN CROSS.

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