Diez años de Emeraldance

“Hoy lo que importa es el interés por el baile y no tanto el origen irlandés”

Entrevista a Lisandro Rosales en ocasión del aniversario del conjunto de danzas irlandesas

Por Brenda Lynch Wade

El grupo de danzas irlandesas de La Plata Emeraldance cumplió diez años el pasado 10 de marzo, coincidente con la celebración del Buenos Aires Celebra San Patricio en la Avenida de Mayo donde lo festejaron arriba del escenario. El grupo también participó de la puesta en valor de Peatonal Lavalle que organizó el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con motivo del Día de Irlanda. En esta entrevista, Lisandro Rosales explica cómo se conformó Emeraldance y cuáles son sus proyectos.

TSC: ¿Cómo están festejando este aniversario especial?

Lisandro Rosales: Estamos muy contentos con haber llegado a los diez años. Justo coincidió el festejo de San Patricio con el día de la fundación, en realidad fue la primera clase de danzas irlandesas. Lo festejamos con un montón de gente, invitamos a Alejandro Mahon, un bailarín y amigo rosarino.

Haciendo una retrospectiva, vemos que con los años han ido cambiando los integrantes del cuerpo de baile pero logramos formar una comunidad con todos aquellos que han pasado por Emeraldance. Todos se sienten parte de este colectivo y a todos nos gustan las danzas irlandeses. Fue un gusto verlos a todos en el festejo de nuestro cumpleaños.

TSC: ¿Cuántas personas comenzaron este proyecto?

LR: Éramos poquitos, algo muy familiar. Mis dos hermanas y yo dimos inicio a Emeraldance junto a quien era mi cuñada en aquel momento y una chica más. Tenía 19 años en aquel entonces, lo pienso y éramos chicos. La difusión la fuimos haciendo a través del boca en boca, cada uno procuró contarle a sus amigos. Corrió la voz de que enseñábamos eso rarísimo en la ciudad de La Plata y así fuimos logrando que más personas se sumen al proyecto.

TSC: ¿Cuántas personas conforman hoy Emeraldance?

LR: Hoy somos 15 bailarines estables. En estos meses estuvimos sin los varones del grupo por distintas razones pero ya están volviendo. Uno fue porque se fue a recorrer la Isla Esmeralda justamente.

TSC: ¿Qué proyectos tienen pensando en los próximos diez años del grupo?

LR: Nosotros hacemos danza teatro y durante los últimos dos años hemos tratado de pulir la técnica e ir armando obras de teatro. En 2018 vamos a presentar nuevamente el show basado en el cuento de navidad de Charles Dickens a fin de año. Lo cierto es que nunca sabemos qué es lo que va a pasar con Emeraldance. De repente somos 30 en el grupo, al tiempo quedamos 8 integrantes y más tarde se vuelven a sumar otros interesados. Esto se explica porque La Plata es una ciudad universitaria donde muchos chicos vienen del interior a estudiar pero después se vuelven a su lugar de origen, por eso el recambio también en nuestro conjunto de danzas. Lo bueno es que así también vamos agrandando esta comunidad y muchas veces nos invitan a bailar en estas ciudades. El elenco actual es básicamente platense así que le veo futuro.

Lisandro (segundo izq.) junto al ex embajador Harman.

TSC: ¿Cuál dirías que es el lugar más especial al que hayan ido a bailar?

LR: Pienso en el Oktoberfest de Villa General Belgrano (Córdoba), es realmente una locura. Es realmente una fiesta. Por otro lado, el evento más lindo es el Festival Patagonia Céltica que se hace anualmente en Trevelín. Justo este año no se llevó a cabo y espero que no haya sido el final. Se hace al lado de un río donde hay unas piedras celtas, un paisaje bellísimo. Creo que hay un intercambio entre los participantes que no se da en otros festivales. En la mayoría nosotros llegamos, bailamos, nos bajamos del escenario y se acabó. En cambio allá se dan varias actividades en simultáneo, hay sessions, clases de baile y se fomenta que todos se involucren en las distintas técnicas. Nosotros aprendemos músicas así como también les enseñamos a bailar a los violinistas. Espero que se repita.

TSC: ¿Cómo es tu conexión con los irlandeses?

LR: Empecé a bailar danzas irlandesas porque en mi escuela nos enseñaron algunos pasos como parte de la actividades de las clases de inglés. Me gustó mucho, recuerdo que incluso hicimos una recreación de Lord of the Dance. Quise continuar aprendiendo y así me involucré en la comunidad irlandesa. Más tarde me enteré que una de mis tatarabuela era de origen irlandés, pero lo cierto es que no era algo presente en mi familia.

TSC: Primero el baile y después el árbol genealógico.

LR: Así es. De hecho en el grupo hay muchos que primero llegan porque les gusta el baile y luego acaban por darse cuenta que tienen sangre irlandesa. Eso pasó con una de las chicas de apellido Casey y con otra que resultó ser tataranieta de Cecilia Grierson, la primera médica argentina. Antes yo era uno de los pocos sin apellido irlandés y eso ha cambiado mucho, hoy lo que importa es el interés por el baile. Es realmente atractivo por su técnica, disciplina, es muy divertido además. El grupo humano también es muy importante. Para los chicos que están estudiando una carrera universitaria en La Plata, lejos de su familia, es lindo contar con un grupo de pertenencia, de contención.

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