El hallazgo de “Finnegans Wake” entre los 17.000 ejemplares que se suman al acervo de la Biblioteca Nacional

La biblioteca de Bioy Casares será pública y tiene entre sus libros a James Joyce

Bioy.

Mediante una gestión del actual director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, y de los investigadores Laura Rosato y Germán Álvarez, los más de 17 mil libros de la biblioteca personal del escritor Adolfo Bioy Casares –hijo de Adolfo Bioy Domecq y de Marta Casares Lynch-, pasarán a formar parte la institución ubicada en Agüero 2502.

Los libros estuvieron más de una década en 330 cajas en un subsuelo de un depósito de la calle Sarmiento, a causa de un conflicto de intereses entre la familia de Bioy. La gestión implicó convencer a su familia y a un grupo de empresas y fundaciones para que compraran por 400 mil dólares el archivo, que luego fue donado en su totalidad a la Biblioteca Nacional.

Rosato y Alvarez contaron con la colaboración del traductor y crítico Ernesto Montequin, una de las personas que más conoce esta biblioteca ya que fue su administrador por decisión judicial durante una parte de la sucesión. “La singularidad absoluta de esta biblioteca -explicó Montequin en la conferencia donde se dio la gran noticia- es que se trata de la biblioteca no solo de Bioy sino de Silvina Ocampo pero también la de un tercero, que es Borges, ya que guardaba muy pocos libros en su casa. Fue la biblioteca de tres personas que tenían a la literatura como pasión dominante y que funciona, de algún modo, como un laboratorio: es una biblioteca detrabajo. Ni de bibliófilos ni de coleccionistas. Los ejemplares que la integran fueron leídos, usados, escritos, comentados. A partir de ella se puede aprender no sólo qué leyeron sino cómo leyeron estos autores. Allí radica el valor de estos libros. Es una biblioteca viva”.

Entre las joyas presentes en la donación, está la primera edición de “Finnegans Wake”, de 1939, considerada la novela más oscura, compleja y ambiciosa de James Joyce. Esta primera edición cuenta con anotaciones de Borges y Bioy Casares en la hoja de guarda, con un juego de palabras que hacían entre ellos.

Recientemente, en junio del año pasado, la Editorial El Cuenco de Plata publicó en Argentina la primera versión íntegra en castellano de esta singular novela de Joyce. Y lo hizo gracias al aporte de Marcelo Zabaloy, traductor oriundo de Bahía Blanca, quien ya había traducido Ulises. En una entrevista reciente, Zabaloy señaló: “Cuando comencé a traducir el UIises lo hice de una manera espontánea. Y al terminarlo me quedé con una sensación de falta de objetivos intelectuales. Entonces me puse a curiosear el Finnegans para saber qué grado de dificultad tenía conesa reputación de libro impenetrable. Y encontré lugares que son remansos de belleza y otros en los que vuelve la oscuridad y el cielo se cierra. He tratado de que sea como un espejo del original, con el mismo número de páginas en español (628), pero sin que se trate de una traducción literal. A quien lo quiera leer en inglés, le será más sencillo ahora seguir el hilo con esta traducción”.

Joyce empleó 17 años en escribir el mamotreto más indescifrable de la literatura universal, y a Zabaloy le tomó siete años traducirlo, los tres últimos a tiempo completo.