Entrevista con el arquitecto y artista urbano Santiago Fallon.

“Nuestra identidad como descendientes de irlandeses vale la pena explorarla y de ser necesario reinventarla”

Santiago es uno de los artistas que ha conquistado las calles de Buenos Aires y del interior del país. Su caso es una excepción, además de pintar paredes, es arquitecto. Considera que el arte urbano abre la posibilidad de un diálogo fluido y real con instituciones, vecinos y otros actores de la ciudad. Desde el 2012 realiza viajes por Latinoamérica y el interior de Argentina.

Por Julián Doyle

Santiago Fallon.

Me interesa mucho el tema, y siempre ha sido algo bastante presente en mi familia paterna, donde todos son descendientes de irlandeses. Mi tatarabuelo Fallon nació en Roscommon, en 1845 y tuvo que huir de la greatfamine. Se instaló en el norte de la provincia de Buenos Aires, en esa zona entre Arrecifes y Carmen de Areco que casi era una pequeña colonia irlandesa. Para mí es historia viva: disfruto de la casa que construyó otro tatarabuelo, puedo husmear en los libros que compraban (algunos editados en 1890) Guardamos fotos, recortes, anotaciones de puño y letra y muchas otras cosas. También tuve la oportunidad de viajar a Irlanda para estudiar inglés a los 16 años, y en el 2013 de vuelta para el Gathering de mi familia. Allí conocimos la Standing Stone donde se juntaba el clan, vimos un cementerio antiguo y participamos de un encuentro con un genealogista que rastreó el apellido hasta el año 1000 aproximadamente.

Últimamente se dice que hubo una comunidad irlandesa muy fuerte en Argentina pero que luego las nuevas generaciones (nosotros y nuestros padres) no la supieron mantener y se fue licuando. ¿Cómo ves esto?

Creo que es natural e inevitable la mezcla y el mestizaje, pero que en el proceso es interesante el rastreo de la identidad. Es importante poder hacerse preguntas, tratar de conocer todo lo que se pueda al respecto, y agregarle nuevas cosas. ¿Que sería “ser irlandés” para mi tatarabuelo Pat en 1860? ¿Cómo se lo puede entender hoy en día? ¿En torno a qué conceptos nos podemos reunir en 2017? La idea de “lo irlandés” puede ser bastante líquida también: yo fui descubriendo muchísimos aspectos del universo irlandés, como las obras de James Joyce o la música de U2, que por ejemplo podían estar fuera del interés de mi abuelo. Pero también lo puedo rastrear en la inigualable manera en la que él pronunciaba la WH en “whisky” o en “when” (Juisky, Juen), que fue la misma que me enseñaron a mí allá en 1998. O sea: como toda construcción cultural colectiva, es compleja y facetada, pero creo que vale la pena explorarla y de ser necesario reinventarla.

Hace poco vi un documental sobre la importancia de los murales como libertad de expresión en Irlanda del Norte sobre todo en Belfast, en relación a la guerra que ocurrió allí. No sé si lo pudiste ver pero te quería preguntar si para vos es una posibilidad de expresarte, si usás las paredes para decir cosas, y cómo ves la política en todo este juego.

El documental no lo vi, pero tengo visto y leído bastante al respecto. Cuando fui para allá en 2013 me puse en contacto con algunos artistas locales, y hablamos un poco al respecto. Desde mi punto de vista, todo arte que se ubique en la calle es político, lo busque o no. La decisión de tomar el espacio público como “teatro de operaciones” implica la búsqueda de una relacióncon el espectador diferente de la habitual en el arte.Aparece de improviso en la puerta de tu casa, en la esquina de tu trabajo o en la estación de tren.No es como cuando uno va a la galería o al museo, y se prepara para la experiencia. Este nuevo canal de comunicación es la oportunidad de decir o preguntar algo que no se puede encontrar en un programa de televisión, un diario o una publicidad.

Banksy: “Obviamente la gente necesita que le paguen, porque de lo contrario solo conduciría al vandalismo pero es complicado. Parece que tan pronto como una imagen que pintás en la calle te reporta un beneficio, esa pieza se convierte por arte de magia en publicidad”. ¿Cómo ves esto según tu experiencia?

Banksy es un grande! Plantea el tema que cíclicamente siempre aparece en torno a este tipo de expresión. Se lo puede ver en el documental “Style Wars”, que registra la movida del graffiti en Ney York a principios de los 80. Empiezan filmando a los pibes en los subtes y luego llegan a las galerías de arte. Lo mismo que pasó con Basquiat y Warhol, o lo mismo que Banksy muestra tan bien en su documental “Exitthroughthegiftshop”. En Argentina se da una situación notable: las marcas directamente se volcaron a pintar las calles. Alquilan paredes y pintan casas en barrios de alta circulación, como Palermo.

En relación a Banksy como fenómeno, hay gente que cree que el stencil nace con Banksy cuando 30 años antes lo hacíaBleck le Rat igual que él pero sin la explosión mediática, desconociendo que sus orígenes se remontan 14 mil años y que se trata de un movimiento universal…

Desde hace 6 años doy talleres, y siempre me gusta arrancar con una imagen de la cueva de chauvet. Son pinturas rupestres que encontraron hace relativamente poco, en un estado excepcional de conservación, y que algunos datan del 28000 antes de Cristo. Herzog lo cuenta muy bien en un documental que se llama “La cueva de los sueños olvidados”: se asoma a un abismo de tiempo, y se pregunta por estos dibujos realizados antes de fabricar herramientas, cuando el hombre empezaba a ser hombre… Y pintaba… y en las paredes!! Más para acá, los frescos italianos del renacimiento, los vitrales de las iglesias góticas, el esgrafiado de las columnas y frisos romanos. Casi que pensado así, lo raro o poco habitual es el cuadro u otros soportes móviles.

¿Empezaste pintando en la calle porque era el único espacio que te permitía exponer?

Me interesaba la calle. Salir y hacer. Al principio, y sobre todo hace casi 11 años cuando arranqué y el arte urbano no estaba tan de moda, había mucho de adrenalina y aventura. Poco a poco me fui dando cuenta que lo interesante empezaba a pasar no solo en la superficie, sino más allá de la pared: el arte urbano abre la posibilidad de un diálogo fluido y real con instituciones, vecinos y otros actores de la ciudad. Fue el caso de lo que pasó en mi barrio, en Coghlan, con el Hospital Pirovano. Las ganas de pintar se transformaron en una convocatoria organizada en conjunto con los directivos del Hospital y diversas asociaciones vecinales que tuvo por resultado una gigantesca galería a cielo abierto de 550 metros de largo, gratuita, donde se pueden ver las obras de los mejores artistas de Latinoamérica, y de varios exponentes de Europa y Estados Unidos. Los vecinos ganaron ese patrimonio cultural, el Hospital no necesita mantener la pintura exterior del edificio y los artistas pueden trabajar tranquilos. 
 Con el arte urbano, el desafío es otro: uno tiene que viajar y conocer realmente el lugar. Quizás la experiencia más intensa en este sentido fue un viaje a México, a Querétaro, donde desde la organización promovían el encuentro con la familia dueña de la casa que íbamos a pintar.

El hecho de trabajar con grandes dimensiones te implica un tiempo importante, ¿cómo es el proceso de la elección del espacio hasta que terminás la obra?

No siempre las grandes dimensiones implican mucho tiempo. Todo el entrenamiento de la calle pasa por resolver con velocidad. No sabés cuándo se puede largar a llover, o venir la policía, o cuantas veces más vas a tener ganas de ir al mismo lugar, o durante cuánto tiempo vas a poder guardar la escalera en la casa de un vecino solidario. Mi record personal fue en la Semana de Arte de Rosario, donde pinté 120 metros cuadrados en 16 horas. De todas maneras, en mi caso, la elección del lugar es todo. Me desvivo para pensar qué cosa es la que puedo pintar en el lugar específico que mejor se adapte a ese espacio, más allá de mi repertorio habitual. Me pasó una vez con una casa por mi barrio: había ocurrido un choque y un auto se metió por la ventana en una ochava. Defensa civil sacó el auto y puso una valla de madera. Yo pasaba todos los días con el colectivo 93 y la miraba y la miraba pensando qué podía hacer con esas maderas paralelas una al lado de la otra y que terminaban en punta…. Y las transformé en unos lápices de colores gigantes. Le pedí permiso a los dueños de casa para hacerlo, a condición de que cuando volviera la ventana me dieran los lápices. Al final pasó el tiempo y les gustaron tanto que abandonaron la idea de rehacer la ventana y los dejaron. Un par de años después, los lápices salieron en un spot de una inmobiliaria que hablaba de la identidad del barrio. Después de eso, me llamaron para que vaya a restaurarlos.

¿Siempre fue una búsqueda personal y autodidacta tu acercamiento a la pintura?

Estudié Arquitectura y alguna otra cosa más, como Historieta, pero nunca pintura. El tema particular del Arte Urbano es que no se enseña en ningún espacio académico hoy en día, en Argentina al menos, tengo algunas noticias de algunos intentos en Guayaquil y en Madrid,así que fue 100% prueba y error, y mucha investigación e intercambio con colegas deacá y de otras partes del mundo. 
 En la casa de mi tatarabuelo guardamos algunos cueros bellamente trabajados, y algunas obras de telar muy delicadas, pero nunca llegué a conocer personalmente a los autores, que fueron abuelas y bisabuelos. Así que algo habría en la familia, pero no lo vi en vivo y en directo. De chico le pedía a mi papá que me hiciera dibujos del estilo de los Transformes, que él realizaba con más entusiasmo que talento, pero que a mí me parecían espectaculares y maravillosos. Eso, sumado a su colección de Revistas Humor y Satiricón, las Mafaldas de mi madre y los Patoruzú usados que me compraban los días de lluvia de vacaciones en San Clemente del Tuyú, son las cosas que recuerdo que me empujaron a agarrar los lápices y pinceles. Eso, y el estímulo permanente de mis padres, que me llevaban a muestras y exposiciones. Recuerdo el fuerte impacto que tuvo en mí una exposición de los calendarios de Molina Campos en la feria de Mataderos.

Muralismo y vandalismo no se llevan muy bien. Cuál es tu posición en relación a los murales que son intervenidos con graffiti o directamente arruinados?

El muralismo fue un movimiento dentro del arte que hizo su gran aporte para que surjan movimientos como los del graffiti, pero no creo que lo que hoy en día se ve en las calles sea Mural. No hay demasiada preparación de las superficies, no se trabajan los pigmentos, no hay un vocación (ni una posibilidad) de duración de décadas. Prefiero llamarlo Arte Urbano, y sus producciones son y se asumen bastante más efímeros y pasajeros. Sonmúltiples los lenguajes que conviven en el: el graffiti de letras, las pintadas, las pegatinas, los sténciles… hay veces donde conviven mejor que otras; hay una serie de reglas no escritas acerca de esas convivencias, y por lo general se respetan. De todas formas, no queda más remedio que asumir estas reglas de juego y en todo caso ver qué se puede hacer con ello. El paso del tiempo puede volverse un material más con el que trabajar.

Como punto inicial, es interesante relevar ese proceso y ver los cambios. Y muchas veces hay que estar preparado para las sorpresas: en mi barrio pinté algunos chanchos voladores allí donde no estaban correctamente señalizadas las paradas de colectivo, con los números de las líneas y los colores de los coches; posteriormente, los recorridos fueron modificados, pero algunas pintadas siguen aún allí. Me pasó también de pintar a los Chanchitosen un Hostel en Colombia, y que tres entusiastas trabajadores del lugar que se volvieron mejores amigos decidieran tatuarse la pared entera en sus pantorrillas (tres chanchitos en cada pierna) para rearmar la pared cada vez que se juntaran. Posiblemente el Hostel cierre o sea repintado, pero los chanchitos en la piel duraran muchos años más.

¿Cómo es tu vínculo con los demás colegas, sos de aislarte o de sumarte a colectivos de pintadas?

El Arte Urbano es necesariamente colectivo! Me encanta poder trabajar con gente distinta todo el tiempo, tanto a la hora de pintar como de generar nuevos proyectos o convocatorias.

¿De dónde vienen tus influencias, de la literatura, de la música, de la arquitectura?

Como comentaba antes, es definitorio el lugar, pero las obras también pueden salir de una canción, de un dibujo veloz en algún cuaderno, de una frase de un libro, o de otra obra. He trabajado también con “textos gráficos” como las cartas de Tarot o la Smorfia Napolitana, y haciendo reversiones de máscaras. En fin, de todos lados!

¿Cuál es el trabajo de más dimensión que hiciste hasta ahora?
 

 Uno de los personajes de mi repertorio es un cocodrilo. Es un buen personaje para las paredes, porque es petiso y largo, y logré meterlo adentro de muchas paredes. En un momento hice la cuenta de metros lineales de cocodrilo que llevaba pintados, quizás ya haya llegado a los 400 metros. A finales del 2015 pinté un bajoautopista en México con Uve Victoria, un amigo de allá, y medía algo de 30 metros por 7 de alto. El año pasado hice dos bajo puentes en los bosques de Palermo bajo el título de “Carnaval”, que median como 25 o 30 metros por 4 y medio de alto.

Aunque se ha avanzado bastante, existe una idea conservadora que considera como vandalismo casi del orden de lo satánico las pintadas que ustedes hacen. ¿Cuál es tu postura sobre esto?

Me parece bien! Mucho de lo que hago se puede encuadrar dentro de lo vandálico. Es solo una cuestión de cómo se lo mire. Por ejemplo: había un auto abandonado en la puerta de mi casa. Era un Fitito, y lo fui pintando con sobras de pinturas. Tardé como dos meses para terminarlo. El Fitito estaba abandonado ahí, y después estaba pintado: se lo podía ver como basura, como auto vandalizado o como arte. Un año y medio después, se lo llevaron. Me quedó la duda si fue la grúa del GCBA o un coleccionista privado.

16. “La ciudad está llena de paredes, hay muchísimos espacios, y más cuando empezás a ver más allá, y a leer qué hay detrás de una fachada. Hay instituciones, colegios, comedores, centros culturales u hogares para jubilados. Millones de lugares no tienen posibilidad de pagar un mantenimiento edilicio, y uno tiene pintura y ganas de pintar. Por eso me gusta definirlo como arte urbano, porque dentro del urbanismo está ver, reconocer y leer la problemática de la ciudad, y operar sobre eso”. Pareciera que estás hablando de una brutal ausencia del Estado y que gracias a esa ausencia puede “operar” el arte en este caso urbano..

En estos días, que está tan de moda, los diferentes gobiernos (municipales, nacionales, provinciales) están invirtiendo bastante dinero en pintadas y festivales varios. Surgió el debate de cómo se lleva adelante eso, si se deberían hacer concursos, etc. Para mi era un poco decepcionante que tantos artistas estuvieran pendientes de lo que el estado hacia o pretendía hacer. Siempre va a ser una pequeña porción, y va a estar teñida de otros intereses, y va a estar llena de condicionamientos. 
 Lo interesante del Arte Urbano es que puede funcionar por fuera del Estado, con la iniciativa de los propios artistas, crecer a través de otros circuitos (generalmente más autogestivos), y generar otra clase de vinculaciones que resultan potencialmente más amplias que convertirse en otro contratista estatal

¿Cuál es el lugar de la arquitectura para una generación que vive entre la cama y la selfie?

Creo que a la arquitectura se la ve mucho como una fábrica de metros cuadrados, cuando en realidad podría funcionar como una disciplina que ayudara al encuentro e intercambio entre personas. Es como construir un teatro, un soporte para esas acciones. La dimensión física y tangible de la arquitectura debería ser el andamiaje que contenga y promueva las acciones en la cuarta dimensión: el tiempo. Hoy parece estar más orientada a lo que hablábamos antes: levantar muros y tabiques que terminan aislando a la gente, encerrándonos a la soledad autorreferencial de la selfie. A mí me gusta entender a la Arquitectura como un elemento de unión y de encuentro con lo diferente más que de aislación y encierro. Menos amenities y más plazas!

¿Qué proyectos tenés para este año?

Tengo ganas de hacer dos cosas: por un lado terminar con el proyecto de la SmorfiaCoghlanense. Se trata de pintar el túnel de la calle Monroe con los 100 números del poster de la quiniela y los sueños. Y por el otro lado hacer una gran muestra dedicada a mi Chanchito Volador!Ah, y una de yapa: me encantaría que me inviten a pintar a Irlanda!!

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