El nacimiento de Dublin Dogos

Rugby Without Walls

Un equipo formado por jugadores de todo el mundo, ya compite en Irlanda. La Dublín multicultural del siglo XXI no solo no es una utopía, sino que están cada vez más cerca de cumplirlo. Así surgen los Dogos en diciembre del 2016, cuando un grupo de jugadores argentinos radicados en Dublín, se juntaron para formar el primer club de expatriados permanente. Hablamos en exclusiva con explica Gonzalo Sáenz, fundador y Vice Chairman de la institución.

Los Dogos surgen con varios objetivos. En lo deportivo tienen la meta de llegar a competir al más alto nivel en una de las ligas amateurs más fuertes del mundo como lo es la irlandesa. Quieren llevarlo a cabo con un equipo de estilo ‘Barbarian’ donde cada jugador pueda expresar su estilo de juego dentro de la cancha, donde lo mejor de cada país se combine para crear algo único que es el primer equipo de expatriados que compite de forma permanente. Dentro de los objetivos deportivos está también el de ser una plataforma para jugadores extranjeros para dar el salto a jugar en el exterior. Desde su fundación a fines del 2016, han recibido mucho interés de jugadores del hemisferio sur que quieren exponerse al rugby europeo, y ya cuentan con jugadores de Sudáfrica y Argentina que defenderán los colores de los Dogos la próxima temporada.

En el aspecto social, los Dogos pretenden ser un lugar de confluencia para comunidades de distintos países residentes en Irlanda. “Queremos dar a los inmigrantes y a los irlandeses una oportunidad para compartir nuestra pasión por el rugby, para que las comunidades de distintas partes del mundo se sientan parte de una familia mucho más grande, que es la de un club con todas las nacionalidades. Queremos que se asocie los Dogos como un proyecto positivo de integración en un mundo que últimamente parece querer olvidar lo importante que es la multiculturalidad” afirma Gonzalo Sáenz,, uno de los argentinos fundadores.

La inclusión social vía el deporte y en este caso, el rugby, es uno los pilares de este proyecto. Cada inmigrante apenas llega a un país que no es el suyo, sufre una etapa de adaptación que no es fácil. Esto es independiente a la calidad de recepción del país de acogida. “La sociedad irlandesa es muy inclusiva con los inmigrantes, y con la diáspora muy presente todavía en la psiquis de cada irlandés, hacen sentir al extranjero bienvenido en su tierra. Por eso Dogos no surge para revertir una realidad excluyente sino para fomentar la inclusión que se da naturalmente por nuestro país anfitrión. Los Dogos son una manifestación más de la realidad multicultural de Irlanda del siglo XXI”.

La palabra expatriados lleva mucha carga. Cómo se sienten ustedes allá, con dos patrias encima, con ninguna, o con una sola que está lejos?

Es verdad que la palabra expatriado tiene una connotación más fuerte que su uso en inglés, pero el sentimiento es diferente para cada persona que emigró. Por ejemplo, Diego Menéndez que es el Chairman del club está casado con una irlandesa, con dos hijos irlandeses. Por mi parte, me fui a los 18 años de una Argentina que está cada vez más lejana en el recuerdo, pero siempre tratando de hacerla presente con mi mujer, que también es argentina, en la educación de nuestros hijos irlandeses. Por otro lado, los sudafricanos ahora emigran a Irlanda por una realidad política muy compleja en su país y buscando un mejor futuro. Los Dogos somos de Argentina, Sudáfrica, Kenia, Canadá, Bélgica, Francia y por supuesto Irlanda. Es el club el que nos pone bajo un mismo techo y nos da un sentido de pertenencia. Es rugby sin muros!

Hace más de 40 años, Irlanda era una isla donde todos eran irlandeses. No es tal cual hoy, cómo ven a la Irlanda en la actualidad en relación a este punto de un país receptor de inmigrantes y de turismo?

Los irlandeses son unos anfitriones increíbles. Como dije antes, ellos tienen muy presentea las comunidades de irlandeses que se asentaron en distintas partes del mundo. Con los argentinos son muy amables. Siempre nos recuerdan con orgullo que el Almirante Brown era de Foxford, nos resaltan las bondades de nuestro país como la carne y el vino, y por supuesto nos festejan el gol de Maradona contra los ingleses. En Dublín, la comunidad del rugby tiene el mejor de los recuerdos de Felipe Contempomi y su paso por el Leinster.

Hay muchos mitos en relación a Irlanda y me gustaría que a través de esta nota podamos confirmarlos o dejarlos atrás. Uno de ellos es el desayuno. El irish breakfast tradicional es muy pesado. Huevos, tocino, morcilla negra y blanca. Pero, ¿ahora que la gente trabaja en las oficinas y Dublin ya no es rural, se sigue desayunando así, o así era antes, cuando toda la gente trabajaba en el campo y necesitaba energía para el día? El desayuno tradicional es pura grasa, puro colesterol..

Cuando llegué en 2009 estaba sorprendido que con esa dieta y el consumo de cerveza la gente no tuviera problemas de obesidad. Luego descubrí que el desayuno irlandés lo comen los turistas o aquél con una resaca importante! Igualmente el full Irish sigue estando presente en una que otra mañana de los irlandeses, aunque ahora ya mutado en una versión menos calórica como lo es el breakfast roll. Sigue incluyendo la mayoría de esos productos dentro de un pan pero en menor cantidad. Igualmente, en los últimos años ha habido una revolución “fit”, donde la sociedad ha empezado a consumir comida más sana y ser más conscientes de la dieta, aunque esto no aplica a la máxima de que Guinness “is good for you!”.

Uno de los temas centrales allá es el clima, bajo cero normalmente para diciembre y enero, bastante lluvia y una temperatura máxima de 25 grados. Cómo lo manejan?

El clima se maneja o te maneja, depende del estado de ánimo. La famosa lluvia es una garúa la mayoría del tiempo, que se hace muy dura cuando los días se van alrededor de las cuatro de la tarde en un invierno que si bien no es frío en relación a los vecinos continentales, es largo por falta de un verano propiamente dicho. Para cada Dogo es distinto. Yo crecí en la Patagonia donde el invierno es más duro que el irlandés. Igualmente, y puede que sea fruto del cambio climático, pero hace ya muchos inviernos que la temperatura se mantiene arriba de cero grados. En verano los días son largos y templados, con luz hasta casi las once de la noche. La forma más explícita de describir el clima irlandés se resume en que tenemos las cuatro estaciones del año… en un día! Y una de las primeras cosas fundamentales para la adaptación es aprender que la lluvia no puede afectar tu rutina. Los irlandeses llueva o granice no dejan de hacer sus actividades, sea ir en bicicleta al trabajo o realizar eventos planeados.

Teniendo en cuenta que en Irlanda desde cualquier lugar, en 40 minutos estás en el mar, están planeando realizar entrenamientos en esas zonas más alejadas y con más exigencia al físico antes de arrancar el torneo?

A partir de julio, antes de participar en el sevens de Tullamore, vamos a hacer entrenamientos en las montañas de Wicklow y en las playas de County Louth para acondicionarnos bien y arrancar la temporada con resto físico. La liga se da en condiciones meteorológicas muy duras, de Septiembre a Abril, con mucho de los partidos en invierno. Por eso el acondicionamiento físico es clave, sobretodo para los jugadores que vienen de países donde las bondades del clima son otras. En Irlanda no solo hay que tener técnica para jugar en una de los rugbies más dinámicos del mundo, sino que hay que hacerlo con un viento que sopla de los cuatro puntos cardinales al mismo tiempo, con una lluvia que hace que la pelota resbale y 15 guerreros en frente que parece que duermen a la intemperie! Imaginate lo que significa para los Dogos de Kenia o Sudáfrica, para los argentinos del norte del país. Esa adaptación es importante. Y lo positivo de los Dogos es que estamos todos en la misma, y que nos podemos apoyar en ese proceso.

Actualmente en Dublín, después de los partidos cada equipo comparte una pinta de cerveza en el Club House, pero la interacción entre jugadores de los distintos equipos no es la ideal, según nos cuenta Gonzalo. Una de las primeras acciones del equipo de los Dogos fue la de instaurar la figura del tercer tiempo como se vive en Argentina y que en Irlanda es una instancia que no existía. Los Dogos van a ser el primer equipo en proponer terceros tiempos para la comunidad del rugby irlandés y europeo, con asado argentino de por medio y las comunidades de todos los países haciendo presencia en esta gran familia que están sabiendo armar. “Queremos traer al hemisferio norte la forma que nosotros vivimos el rugby en el hemisferio sur”, remata Gonzalo.

¿Cómo fue la ceremonia de inauguración hicieron un asado!!??

Fue soñada! Primero porque nos jugamos a hacerla a principios de Abril y tuvimos un día increíble, sin una nube! Organizamos un torneo de Tag rugby, que es una especie de tocata. Asistieron familias de todas las comunidades y pasamos un día a puro asado argentino. Mi padre, que fue el que hizo el asado, me contaba que venían irlandeses como locos pidiendo con un acento muy fuerte “mollejas, por favour”, que acá directamente no las conocen. Queríamos mostrarles lo que pretendemos hacer después de cada partido, y fue un éxito.

A nivel plantel, cómo están conformados, por lo que vimos hay sudafricanos, franceses, galeses, australianos, entre otros. Además de irlandeses y argentinos.

El plantel crece minuto a minuto. Jugadores que quizás habían dejado el rugby han descolgado los botines para unirse a los Dogos. Jugadores de afuera que llegan a la ciudad no dudan en sumarse, irlandeses de altísimo nivel quieren jugar con nosotros por el tipo de equipo que estamos formando. Estamos sorprendidos del interés que este proyecto está creando día a día. Queremos al menos un representante de cada país. En un Dublín multicultural del siglo XXI no solo no es una utopía, sino que estamos cada vez más cerca de cumplirlo.

La comisión directiva de los Dogos es bien argentina, encabezada por Diego Menéndez (SIC), Augusto Soubielle (Liceo Naval), Adrián Belardo (Liceo Militar y CASI), los tres de Buenos Aires, y Gonzalo Sáenz, nacido en Villa La Angostura (Cohiues). Los jugadores argentinos que integran el equipo son Juan Liska (Belgrano), Andrés Villar (San Cirano y Rafaela), Ramiro García Frete (Atlético Rosario), Agustín Lian (La Plata RFC) y Joaquín MacKenna (La Plata), más Augusto, Adrián y Gonzalo que van a jugar también.

¿Cómo es la historia de ustedes, hace cuánto tiempo que están en Dublín?

Varía mucho. Algunos chicos vinieron a estudiar inglés y otros a jugar al rugby, como es el caso de Juan Liska que jugó para Lansdowne under 20s. Diego Menéndez, que tiene ascendencia galesa, vivió en Gales antes de mudarse a Inglaterra y luego Dublín al casarse con su mujer irlandesa hace varios años. Yo viví en España cinco años antes de mudarme a Dublín en el 2009 para ir a la universidad. Adrián conoció a la que ahora es su futura mujer en Nueva Zelanda. Pero todos compartimos algo, que es el haberse enamorado de ésta isla, su gente y su mística.

Más allá de ser un proyecto reciente ya lograron la afiliación de Dogos con la tercera universidad más grande de Dublín, la Dublin City University (DCU). “Para mí es un orgullo personal, ya que soy graduado de DCU. Pero en términos deportivos es increíble, por la calidad de jugadores que nos brindan. Las otras dos universidades grandes de Dublín, Trinity y UCD, tienen equipos en la primera división de clubes. DCU en cambio, sólo estaba compitiendo en la liga universitaria antes de afiliarse con los Dogos. Nosotros les damos a ellos la posibilidad de competir a un alto nivel con un equipo dinámico y ellos nos dan la profundidad de jugadores necesaria para llevar a cabo nuestro sueño de un equipo al estilo ‘Barbarian’.

En relación a la sociedad irlandesa y a vivir en esa sociedad, donde por ejemplo para alquilar un departamento no te piden garantes, o donde no son necesarios documentos obligatorios de identidad. El DNI no existe. Solo pasaporte si querés viajar al exterior. Es decir ¿creen que en Irlanda hay más confianza en los demás, se confía más en el otro, en relación a Argentina donde pasa exactamente lo contrario?

Creo que en lo que respecta a las relaciones profesionales se basa mucho más en una relación de confianza que en Argentina, como en esos ejemplos que nombrás. Hay que tener en cuenta que la población irlandesa es sólo de cuatro millones. Hasta en Dublín, que es una metrópolis importante, se respira un aire de pueblo y eso hace que la gente confíe más en el otro. Además que es una isla chica! Esto y muchas cosas más, hace que vivir en Irlanda sea una experiencia muy positiva. A nosotros nos da tranquilidad saber que nuestros hijos están creciendo en un entorno seguro, de respeto y tolerancia hacia el otro.

¿Qué fue lo que más te impresionó de Dublín y de los irlandeses?

Después de vivir mucho tiempo en España, me sorprendió la gente. Su apertura en términos de recibir extranjeros, su fuerza en uno de los peores momentos de la vida moderna del país como lo fue la crisis financiera. Su capacidad de salir adelante en tan poco tiempo, sin aferrarse al pasado y siempre mirando al futuro. Eso se ve en muchas facetas de la vida moderna en Irlanda. Su capacidad de adaptación y creatividad para afrontar los problemas es lo que los hace un pueblo tan dinámico e interesante. La calidez de los irlandeses no se encuentra en ningun otro lado, lo que hace que aún estando lejos de casa uno se sienta cómodo, bienvenido y muy a gusto.

¿Extrañan Argentina en algún momento, de qué forma siguen conectados, ven rugby de acá, siguen algunas noticias en especial?

Argentina se extraña siempre. El sentimiento de amor a la patria se arraiga mucho más viviendo afuera. Por eso surgen los Dogos también, para tener una excusa más de juntarnos entre paisanos. Tratamos de seguir al rugby de allá. La incorporación a los Jaguares en el Super Rugby es algo muy positivo para los amantes del rugby argentino viviendo en el exterior, ya que nos da la posibilidad de seguir más de cerca a un equipo nuestro compitiendo al mejor nivel.

Por último, estamos viviendo un momento muy especial a nivel mundial en lo relacionado con la inmigración. Ustedes en su web dicen que sueñan con un mundo sin muros y sin extranjeros. Pero el mundo parece ir para otro lado o al menos los gobiernos de los países dominantes elegidos por la gente de esos países. ¿Cómo ves esto y también cuál fue hasta ahora el impacto del Brexit allí?

No es casual que este proyecto haya surgido justo en esta coyuntura internacional. La fundación de los Dogos es una reacción contra todas estas fuerzas negativas que lamentablemente están creciendo en Europa. En Irlanda este nacionalismo excluyente no sólo no está creciendo sino que se rechaza activamente, porque el irlandés tiene muy presente la diáspora y cree en el proyecto Europeo. Están muy escandalizados con el Brexit y más que nunca dispuestos a mostrar el camino correcto. Eso es lo que notamos cuando exponemos la idea de los Dogos y los que nos incentiva a seguir luchando por un proyecto tan positivo de inclusión social por vía del rugby: Rugby Without Walls!