Los nuevos millonarios hípicos nacieron en revolución

Fiorella Perfetto
Dec 7, 2018 · 11 min read

Sociedades constituidas por familiares de funcionarios de alto perfil del Gobierno, amigos y empresarios allegados aprovechan la crisis alimentaria venezolana para engordar sus arcas. ¿La fórmula? Las severas restricciones cambiarias, un dólar preferencial sólo para pocos y la total dependencia de las importaciones de alimentos y medicinas que necesita el país.

Por: Fiorella Perfetto

Cualquiera que realice una visita ‘digital’ al portal de la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval) podrá refrescar la memoria sobre las razones que justificaron la creación de este sistema que dejó en manos del Estado las decisiones sobre qué y cuánto comerían los venezolanos.

“Luego de los sucesos verificados a partir del Paro Petrolero del año 2002 y los hechos de desabastecimiento y acaparamiento vividos durante el año 2007, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela dispuso una serie de acciones con miras a combatir esas contingencias y lograr una disponibilidad continua de los productos de la cesta básica”, se lee en la página oficial del organismo, adscrito al Ministerio de Alimentación.

Bajo esta premisa, decenas de empresarios, amigos y familiares de funcionarios del Gobierno e incluso empresas extranjeras vieron crecer sus ingresos a niveles impensables, favorecidos por las políticas que acompañaron la medida y sus contactos con figuras de alto nivel del régimen. Sus empresas importan insumos para la red de distribución de alimentos pagados a tasa preferencial, que tan solo en 2010 era de 6,30 bolívares por dólar, mientras que la moneda estadounidense fluctuaba cerca de los 31 bolívares a tasa libre, cinco veces más que el precio oficial, al cual sólo unos pocos tuvieron acceso.

Es así como al Registro Nacional de Contratistas (RNC) acudieron miles de empresas a formalizar su inscripción, la mayoría de ellas creadas entre 2007 y 2010 (Pdval se creó el 6 de enero de 2008), con el único propósito de entrar al negocio redondo del hambre en Venezuela: importar productos de la cesta básica que el Gobierno pagaría con dólares preferenciales, dinero que luego estos empresarios inyectarían en el mercado del dólar libre, ganando hasta cinco veces al cambio de la moneda en aquel entonces, diferencial que ha crecido exponencialmente desde la fecha hasta hoy.

Es por ello que poco o nada importaba lo que ocurriera con los alimentos o medicinas tras la llegada de estos a Venezuela. Muchos de estos pedidos terminaron en fosas enterrados o abandonados en naves industriales -que también cobraban por el alquiler de sus espacios-, y no en la mesa de los venezolanos más pobres del país.

Altos funcionarios del Gobierno participaron en esta operación. Para hacerlo sin despertar sospechas sobre su condición, requerían de cómplices — amigos o empresarios conocidos — detrás de cuyas identidades jurídicas poder ocultarse. Así por ejemplo operó el hoy sancionado por el Departamento del Tesoro de EEUU, Samark López, el millonario “socio comercial” del Vicepresidente de Venezuela Tareck El Aissami, según los documentos oficiales del organismo federal estadounidense y que The Digger investigó en un trabajo anterior.

Samark López. Cortesía

Entre 2008 y 2012 se constituyeron numerosas empresas cuyo objeto social era “la compra, venta, distribución, importación y exportación de alimentos” las cuales eran incluidas en el RNC, muchas de ellas como decíamos con el padrinazgo de algún alto funcionario gubernamental. Hoy estos funcionarios -algunos ya fuera del Gobierno- y sus socios ostentan vidas rodeadas de lujos y propiedades regadas en todo el mundo.

En una de estas sociedades figura Iván Rodríguez Gelfenstein, hermano del periodista Mauricio Rodríguez Gelfenstein, quien ha ocupado cargos de alto perfil en el Gobierno tanto del fallecido presidente Hugo Chávez como en el de Nicolás Maduro. En su currículum figuran cargos como Ministro de Comunicación e Información, Viceministro de Cultura para el Desarrollo Humano, Viceministro para las Relaciones Exteriores y Presidente del canal del Estado Vive TV.

A principios de 2015 el Presidente Maduro lo designó Viceministro de Comunicación Internacional del Ministerio para Relaciones Exteriores, mediante el punto de cuenta Nro. 002–15, presentado por la Canciller Delcy Rodríguez.

Su hermano, Iván Mariano Rodríguez Gelfenstein es hoy un potentado del hipismo estadounidense. La opinión pública alzó las cejas cuando corrieron por medios digitales a principios de 2016 los registros que documentan los bienes de Iván Rodríguez Gelfenstein. En Ocala, en el estado de Florida se encuentra el Haras de su propiedad llamado “Gelfenstein Farm”, cuyo valor se estima en más de 20 millones de dólares. Fundada en 2013, muestra sus virtudes en este canal, uno de los tantos sitios promocionales del negocio hípico propiedad del hoy acaudalado venezolano que hace vida en EEUU.

Pero antes de fundar Gelfenstein Farm, otros negocios fueron de la atención del empresario. En 2005 se constituyó una sociedad de la cual es accionista al menos hasta 2015 llamada Comercializadora LGT, C.A. Esta empresa tiene dos expedientes en el RNC que se diferencian en la constitución de la Junta Directiva. Lo que sí permanece intacto es el nombre del único cliente, la razón de ser de la sociedad: la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval).

Además del 16,5% de las acciones en manos de Iván Rodríguez Gelfenstein y ostentar el cargo de Vicepresidente de Operaciones, figuran otras identidades jurídicas. Dice que el 50% de las acciones de la empresa le pertenecen a una empresa panameña llamada Spring Star, Corp de la cual nada se conoce sobre sus verdaderos propietarios, ocultos tras los registros de una empresa panameña dedicada a la constitución de sociedades en este paraíso fiscal.

El Presidente de la empresa es José Luis Bello Luy con 17% de la torta accionaria a su nombre y el Vicepresidente es su hermano, Pedro Vicente Bello Luy con 16% de los papeles. El 13 de septiembre de 2013 la Comercializadora LGT, C.A., pasó el 83% de las acciones a la desconocida Spring Star, Corp e Iván Rodríguez conservó el otro 17%. Los hermanos Bello Luy, al menos que Spring Star, Corp, les pertenezca, dejaron de ser accionistas de la firma.

El trato preferencial y sus dividendos

Fue el pago que el Gobierno realizó por colocar en el país lotes de atún de la marca Gran Coche que la empresa trajo desde Ecuador bajo el esquema del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (Sucre) perteneciente a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).

En los registros del primer semestre de 2014 del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), anterior Cadivi, también se encuentra la empresa como beneficiaria de casi dos millones de dólares más (1.841.419,08 dólares), también concedidos a tasa preferencial de 6,3 bolívares por dólar, mientras que en el mercado no oficial el valor de la moneda estadounidense oscilaba en los 70 bolívares por dólar, aproximadamente 11 veces más que el valor preferencial al cual le fueron otorgados.

“Estas empresas operaban colocando esos dólares en el llamado mercado negro y allí hicieron millones. Ellas (las empresas) ganaban por todas partes, porque también ganaban por la comercialización de bienes para el Estado”, explica un operador cambiario que prefirió mantener su nombre en reserva. “Así, imagínate, esa empresa que le dieron casi cinco millones de dólares pudieron haberlo convertido fácilmente en 50 millones de dólares, sólo con el negocio del dólar preferencial”, explica quien también es profesional en contaduría.

A pesar de los ingentes recursos que recibió la Comercializadora LGT, C.A, no tiene las cuentas al día con el Seniat, el organismo colector de impuestos en Venezuela. Así lo especifica en un cartel publicado en la prensa nacional el pasado 4 de octubre de 2016.

El negocio redondo de la sociedad Bello Luy — Gelfenstein

El llamado “Grupo Empresarial LGT” lo integran una serie de empresas que no sólo tiene jurisdicción en Venezuela sino también en México, Ecuador, EEUU y Panamá. Una de las firmas del grupo se llama Markfish S.A, la cual tiene su empresa espejo en Panamá con idéntico nombre y entre sus accionistas están los hermanos José Luis y Pedro Vicente Bello Luy, además de Oswaldo Nieto Donis que también fue parte de la sociedad Markfish, LLC, registrada en EEUU y actualmente inactiva. Nieto Donis fue accionista principal de la sociedad mercantil Unicrédito Valores, C.A. durante los años en los que este grupo fue constituido.

Asalta la duda sobre si la empresa ecuatoriana Markfish S.A. que le vendía el atún “Gran Coche” a la Comercializadora LGT, C.A, forma parte del grupo. La respuesta puede leerse en el registro laboral de un empleado del Grupo Empresarial LGT, en el cual explica las actividades que desarrolla al frente de un cargo gerencial. Se lee en su currículo que efectúa “el control interno y gestión corporativa de negocios en materia de costos de producción de las diferentes empresas del grupo, tales como: Atún de MarkFish (Ecuador), LGT of América (Holding-EEUU), Leche UHT de Nanosystem (México) y Comercializadora LGT (Venezuela).

Es la pieza que faltaba al engranaje millonario del negocio. Una empresa que pertenece al mismo grupo realiza la venta desde Ecuador a su socia venezolana. Es un vínculo ganador que permitió traer al país toneladas de atún “Gran Coche”, a cambio de un buen negocio producto del acceso al trato preferencial de la moneda estadounidense, y que por cierto no pocos comentarios sobre el producto inundaron las redes sociales en aquel entonces.

La revista Gestión de Ecuador publicó en 2012 un reportaje llamado “Nadie sabe para quién trabaja”, en el cual deshoja la operación del “Sucre” y cómo se beneficiaron cientos de empresas por las restricciones cambiarias de Venezuela y su dependencia de las importaciones por la dramática caída en los indicadores de producción del país. Los movimientos financieros a través de este sistema fueron de tal magnitud que la Fiscalía General de ese país inició en ese año una investigación sobre lavado de activos y corrupción.

El texto muestra además la lista de las principales empresas exportadoras de Ecuador y las principales firmas importadoras de Venezuela. Comercializadora LGT, C.A, fue la quinta compañía importadora en esa jerarquización con más de 70 millones de dólares entre 2010 y 2012, mientras que la empresa del mismo grupo, la ecuatoriana Markfish S.A figura entre las de mayor movimiento exportador desde Ecuador a Venezuela.

El destino de los dineros del hambre: EEUU

Según el portal listadepersonas, los hermanos Pedro y José Luis Bello Luy vivían en una modesta casa de clase media ubicada en la Urbanización Santa Inés. Hoy lo hacen en el condado de Miami-Dade al sur del estado de Florida en lujosos condominios. Entre sus bienes se cuentan cinco apartamentos en la famosa Icon Tower, tal y como lo demuestran los registros públicos.

Cinco empresas con el mismo nombre que los condominios fueron creadas en Panamá el 27 de noviembre de 2009, entre otro grupo de sociedades con estructuras jurídicas desconocidas. En el caso de este grupo de cinco sociedades figuran ambos hermanos y otros miembros de la familia Bello Luy en las Juntas Directivas. Las empresas son 1905 Icon Brickell S.A, 4801 Icon Brickell S.A., 1903 Icon Brickell S.A., 1001 Icon Brickell S.A., 601 Icon Brickell S.A, además de Comercializadora Andina S.A. y la ya mencionada Markfish, S.A.

En EEUU constituyeron las empresas espejos de estas sociedades panameñas. 1905 Icon Brickell, cuyo manager es Magly Cabrera, sobrina de los hermanos Bello Luy fue la propietaria del lujoso condominio del mismo nombre hasta que en mayo de 2015 fue vendido por 735.000 dólares. La empresa 4801 Icon Brickell, LLC cuyo manager es Pedro Bello Luy según los registros federales, es la propietaria del condominio del mismo nombre. Este apartamento aparece listado para la venta en 1,6 millones de dólares desde 2016. Aquí un paseo por lo que según la agencia sería la propiedad en cuestión.

Otro condominio del grupo familiar fue adquirido con la empresa 1903 Icon Brickell, LLC, situado en la misma dirección. En esta figura de nuevo como mánager Magly Cabrera, hija de Magly del Carmen Bello Luy, hermana de Pedro y José Luis Bello Luy. Según el portal sunnyislesmiamirealestate.com también fue listado para la venta en abril de 2016 en 680.000 dólares.

La empresa 1001 Icon Brickell, LLC fue disuelta en septiembre de 2016. Esta empresa era la propietaria del apartamento localizado en la misma dirección pero fue vendido en 2014 por 1,45 millones de dólares, según el registro del portal blockshopper. Por este apartamento los Bello Luy pagaban más de 16.000 dólares tan sólo por impuestos anuales.

Finalmente está la sociedad 601 Icon Brickell, LLC que muestra como mánager a Magly Bello. Es la propietaria de otro condominio en la misma emblemática residencia que fue colocado para la renta en 9.000 dólares según algunos portales de bienes raíces del condado, mientras que en otros lo exhiben para la venta en 1,4 millones de dólares.

Pero hay más. Un conglomerado de empresas se teje alrededor del clan familiar de los Bello Luy. Una veintena de empresas le señalan como miembros de sus directivas, aunque no se tiene certeza sobre los verdaderos dueños de estas sociedades o que se esconde detrás de estas.

En Venezuela existen otras dos empresas que mencionan a esta familia. Magly Bello Luy y su hermano Pedro Vicente inscribieron otra sociedad en el RNC llamada Nanosystem, C.A, la cual tiene como objeto social “la exportación, importación de medicamentos, representación de marcas comerciales de los mismos y su comercialización en todo el territorio nacional”. Otra llamada NBO Producciones, C.A también está vinculada a Magly Bello. La misma se dedicaría a “prestar servicios de producción de todo tipo de eventos y actividades vinculadas al arte y entretenimiento, así como la organización, intermediación coordinación, realización y diseño de espectáculos, festivales, entre otros”.

No deja de ser interesante las palabras que Mauricio Rodríguez Gelfenstein “actual Presidente de Vive TV” ofreció en una visita a Chile y que recoge el portal laesquinaroja.wordpress.com.

El funcionario afirmó que “se puede hablar de una guerra económica en Venezuela. Hay una situación real, una guerra económica en todos los flancos. Venezuela no tiene acceso al crédito, lo mismo que pasó a Chile. No se nos ha hecho un bloqueo financiero formalmente como el que le hicieron a Salvador Allende. Me imagino que no nos pueden cerrar del todo porque somos un país petrolero. Hay desabastecimiento provocado y controlado (…) Hace poco una empresa prefirió botar tres millones de huevos que colocarlos en el mercado. Constantemente aparecen situaciones como esa. Se hace contrabando de extracción y los cálculos más conservadores afirman que el 40% de los alimentos se sacan como contrabando a Colombia”.