In-between
In-between es el título de un libro del que me hablaron hace mucho tiempo, cuando empecé a vivir en Estados Unidos. Trataba el tema de apátridas, personas que cambian de país y que no se identifican ni con su país de origen ni con el país en el que viven luego, de modo que están “in-between”. Poco imaginaba yo que iba a ser uno de ellos. Muchas veces he dicho que en Estados Unidos echaba de menos a mi familia, a mis amigos, el chorizo, las cañas, la cercanía española… pero claro, el problema viene luego, cuando aquí, en Madrid, de repente salgo de mi cueva en la que estoy escribiendo mi tesis y mientras espero el tren para volver a casa desde la Universidad Autónoma me compro un pincho de tortilla y un café “to go” (aquí decimos “para llevar”, pero me imagino que eso ya lo sabéis ¿no?). Qué extraña sensación la de llegar a una cafetería, nueva, en Chamartín, y al entrar notar ese olor a café típico de las cafeterías americanas que te llama y te tienta. Así, de repente, me he llenado de Nostalgia (sí, nostalgia lo he puesto con mayúscula porque ha sido una nostalgia muy grande, aunque la mayúscula no es necesaria).


Y ha sido al sentarme en el tren y probar ese primer sorbo de café, cuando me he dado cuenta de que echo tremendamente de menos EE.UU. Sé que todo pasa, que la vida son sucesiones de temporadas, de momentos que te van aportando experiencias que te ayudarán a que todo sea más fácil en el futuro, pero aunque mi vida ahora es más fácil, no puedo evitar mirar con nostalgia las fotos de aquellos años que me han transformado en lo que soy: una “in-between”. Tenía menos libertad de movimiento que ahora, porque vivía en un campus muy pequeño (sobre todo el primer año, en Colby), pero en ese pequeño campus aprendí tanto... Ahora tardo más tiempo que antes en ir a clase, y aunque parezca mentira echo de menos la sensación de vivir en un campus americano. La vida cuando eres un extranjero es más emocionante que cuando vives en tu propio país, y quizá es eso lo que echo de menos, la sensación de estar siempre descubriendo cosas… No sé. ¡Pero quién sabe qué me traerá el futuro! Quizá vuelva a echar de menos a mi familia y la tortilla de patatas y las cañas…
Mi consejo: aprovechad estos meses que os quedan en Madrid. Luego, unos años más tarde, vais a mirar esas fotos que vais a hacer ahora con mucha nostalgia y con mucho cariño.