Cine: Interstellar
El fin de semana pasado fui a ver al “Interstellar” al cine. El último trabajo de Christopher Nolan. Es uno de esos directores que despiertan interés con cada nuevo proyecto como Quentin Tarantino, David Fincher, o Wes Anderson, por nombrar unos pocos. Aunque a decir verdad, la última que vi de Nolan, con la que se cerraba la trilogia del caballero oscuro, fue un poco decepcionante, quizá, todo sea dicho, porque el segundo episodio de dicha trilogía había dejado el listón a una altura difícilmente igualable.
Lo primero que puedo decir, o la sensación que me dejó, es la de las películas que te marcan, es decir, esas películas a las que días después de verlas les sigues dando vueltas, y generan ese gusanillo de querer saber más, investigar un poco, sobre agujeros negros y agujeros de gusano en este caso, o buscar filmografía o bibliografía relacionada. Y películas de esas que calan, no se hacen tan frecuentemente. Además, aunque solo sea por despertar cierto interés por la ciencia incluso quizá sólo en unos pocos de sus espectadores, ya tiene mérito. También puedo refrendar un buen número de elogios que se ha ganado el film, a saber, una banda sonora épica o unos efectos especiales apabullantes, sin llegar a saturar o a restar realismo a lo que se ve. Lo mejor de cómo está hecha, es que a pesar de relatar viajes interdimensionales, más lejos de lo que ningún ser humano ha llegado nunca, todo se presenta de una forma accesible. Aunque todo es, al fin y al cabo, ficción, es posible hasta cierto punto meterse en la piel de los personajes y aceptar como verosímil lo que les ocurre.
No obstante, y para dar la de arena, como ya he dicho, es todo ficción. Y en ciertos momentos oponiendo a lo que decía antes, algunos puntos se hacen difíciles de creer. Neil Degrasse Tyson, divulgador conocido por narrar el remake de la serie “Cosmos” original de Carl Sagan, ya comentaba que la existencia en el entorno de agujeros negros no podía ser halagüeña, por lo que la postura más inteligente en el entorno de uno de esos, sería irse deprisa lo más lejos posible. De hecho, algunos puntos de la trama son en cierto modo predecibles, y en algunos diálogos de cierto corte filosófico, incluso se compara al amor con una magnitud física, como la gravedad. En esos momentos la película parece un poco más pretenciosa, como queriendo contar cosas muy serias, pero usando recursos muy por debajo del nivel de lo que se quiere contar. Por este par de motivos, uno no debe dejarse cegar por el oropel de unos buenos efectos y una historia atractiva.
Pero, para terminar, debo decir que en balance, es una película que me ha gustado, y que por su capacidad para imaginar y evocar, está a la altura de grandes obras de ese género denominado ciencia-ficción.