Finalmente, un principio
Y entonces, al final, después de todo, se sentó y simplemente empezó a escribir. Sin tener realmente ningún objetivo. No sabía si quería escribir libros o historias, o simplemente empezar a juntar letras y palabras, y ver hacia dónde le llevaba. Tampoco sabía realmente sobre qué escribir, si crónicas y comentarios sobre la actualidad y sobre su vida, sobre temas ya pasados,.. ¿sobre esperanzas para el futuro quizá?
Realmente no sabía siquiera si ese repentino impulso duraría. No era la primera vez que probaba, y era consciente de que necesitaba una constancia de la que anteriormente había demostrado carecer. Tampoco es que tuviera delirios de grandeza, o en este caso delirios de literato, ni siquiera delirios de plumilla. Sabía que no era nada de eso que algunos denominan “la voz de su generación”. Seguramente no tenía demasiado que contar, y ni siquiera la manera de hacerlo era tan interesante como para despertar la atención de algún lector, pero en los últimos tiempos, con cierta frecuencia, se sorprendía a sí mismo formulando sus pensamientos con un cierto estilo. Escogiendo sus palabras. Por eso, cuando al final dispuso de la oportunidad, no quiso pensar más allá.
Simplemente empezó a escribir.