Fecha 3: Cinco reflexiones tras el Talleres 0 — Fénix 2

1. El peor arranque en casi dos décadas

Claro estaba que este Talleres no iba a ser un equipo de punta, debido a las sustanciales bajas y a las pocas incorporaciones. Sin embargo, el equipo perdió sus primeros tres partidos y ante rivales directos, lo que llevó a la gente a perder la poca paciencia que tenía. Talleres no perdía sus primeras tres presentaciones en un campeonato desde el Apertura 2003 y no pasaba las primeras tres jornadas sin marcar desde la Segunda Fase del Torneo 2005/2006.

Para encontrar un pleno de derrotas sin goles en las primeras tres fechas, hay que remontarse al comienzo del campeonato 2000/2001, hace 17 años. Con estos datos tan alarmantes, quizás haya que prestarle real atención a la situación que se enfrenta Talleres. Un plantel corto, una dirigencia que no invirtió y un técnico con poco apoyo son el cóctel mortal que llevará, salvo algún cambio brusco, a una pésima campaña.

2. Una cuestión de actitud …

Puede que el equipo no sea un derroche de talento. Que el técnico cometa errores y que los jugadores elegidos no sean los mejores. Sin embargo, lo mínimo que se le puede reclamar a un equipo profesional de fútbol es actitud. El primer tiempo de Talleres careció y mucho de eso. Fénix se hizo un festín ganando las segundas jugadas, jugando por las bandas e imponiendo supremacía ante un equipo albirrojo que se dedicó a mirar como los rivales marcaban los dos goles que pudieron ser más. Si las cosas no salen, hay que esforzarse el doble y no la mitad.

3. … Y de juego

Pese a la poca actitud mostrada, esto de trata de jugar al fútbol y es ahí donde Talleres muestra la mayor de sus fallas. Daniel Vicentín, con un plantel armado a las apuradas y con pocos elementos, no pudo darle al equipo una mínima identidad y sigue buscando el once ideal. En tres fechas utilizó tres esquemas, que fueron del 4–3–3, pasando por el 4–4–2 al 4–3–1–2 de ayer. Ese sistema exige de un mediocampo muy dinámico y un enganche muy activo. No parece que Marrone sea el volante central perfecto para ese estilo de juego ni que Passaglia pueda hacer un carril completo. Quizás hay que buscar una forma de juego que se adapte a lo que hay.

4. No tocar lo que no está roto

El torneo pasado la mejoría de Talleres fue de la mano de los cambios que introdujo Vicentín. Alan Mareco reemplazó a Fioretto y dese allí Talleres solo perdió un partido de los siguientes once. El volante surgido del club no es el jugador más rápido ni el más técnico pero fue el complemento perfecto para Marrone, que quedaba liberado de la tarea de distribución de juego y se concentraba en la marca. Siendo dos de los pocos jugadores que quedaron del plantel anterior, resulta raro que no sean la dupla de volantes centrales. Quizás sea hora de volver a las fuentes.

5. Hay que hacer goles

Es imposible ganar un partido sin hacer goles. Algo tan básico como eso parece imposible para Talleres, que en los primeros dos partidos no tuvo situaciones claras de gol. Ante Fénix, mostró una mejoría en el segundo tiempo, donde Gaona perdió un mano a mano pateando a la cara del arquero Rodríguez y luego Ezequiel Carboni se perdió un gol increíble para marcar el descuento. La mejoría del segundo tiempo coincidió con los cambios del técnico, que sacó a Passaglia y a Demaio para poner jugadores jóvenes y con ganas. Seguramente ese sea el camino.