Las dietas de moda sin hidratos de carbono

Desde la aparición de la agricultura, la ganadería y la revolución industrial nuestra dieta ha cambiado significativamente. En cambio, nuestros genes apenas han variado desde el periodo del paleolítico, el más largo de la existencia del ser humano.

Nuestro genoma todavía no se ha adaptado a los alimentos procedentes de la agricultura y la industria, como, por ejemplo, los cereales y sus derivados. Esta es la causa por la que la dieta paleo prescinde de estos alimentos. Ciertamente son alimentos muy ricos en carbohidratos, por eso, son muchos los que creen que una dieta paleo es una dieta sin hidratos de carbono. Un gran error.

La dieta paleo, como cualquier dieta sana, busca un equilibrio adecuado entre los tres grupos principales de nutrientes: proteínas, grasas y carbohidratos.

Puedes ver aquí la dieta paleolitica completa

Los carbohidratos constituyen una fuente importante de energía y si privas a tu cuerpo de esa fuente, te sentirás débil, cansado, irritable y muchas otras cosas más. ¿Quieres argumentos? pues sigue leyendo.

Los riesgos de una dieta sin hidratos de carbono

Como ocurre con cualquier desequilibrio alimenticio, una dieta sin hidratos de carbono, tiene sus riesgos. Si tus células no pueden obtener energía a partir de los carbohidratos, la buscarán en la grasa y las proteínas, y tu cuerpo no está diseñado para obtener energía, exclusivamente, a partir de estos dos nutrientes.

El hecho de quemar grasa, claro está, no es malo, sin embargo, privar a tu cuerpo de un aporte mínimo de carbohidratos, sí. Por eso, una dieta sin hidratos de carbono conlleva una serie de consecuencias negativas.

• Pérdida masa muscular: Si piensas que con una dieta hiperproteica y sin hidratos vas a desarrollar músculo, estás muy equivocado. A falta de carbohidratos tu organismo utiliza las proteínas (lamentablemente no sólo utiliza la grasa) para satisfacer sus necesidades energéticas. Las proteínas proporcionan el sostén necesario para el mantenimiento de la masa muscular. Así que una pérdida de proteínas conlleva, a la larga, flacidez y pérdida de masa muscular.

• Ejercicio: Durante el ejercicio el cuerpo requiere energía de forma inmediata y la única fuente de energía inmediata es la glucosa (producto de la digestión de los carbohidratos). Tu cuerpo puede obtener energía metabolizando grasas y proteínas, pero la extracción de energía a partir de estos dos nutrientes es lenta (se va liberando, en pequeñas cantidades, a lo largo del día). Así que, como era de prever, si restringes el consumo de hidratos, tu rendimiento, durante el ejercicio, disminuirá considerablemente.

• Estreñimiento y carencias nutricionales. Una dieta sin hidratos de carbono, requiere prescindir de alimentos tales como las verduras y las frutas, que son tú fuente de fibra, vitaminas y minerales. Por eso, una dieta sin hidratos conlleva, además de carencias vitamínicas, una digestión pesada y lenta.

• Fatiga y funciones cerebrales: La principal fuente de energía de las neuronas es la glucosa. Si no hay glucosa, el cerebro puede realizar sus funciones vitales utilizando, como fuente de energía, la acetona (se obtiene a partir de la degradación de ácidos grasos). Ciertamente tu cerebro puede funcionar con cetona. Pero una cosa es funcionar y la otra rendir ¿no? Y es que sin glucosa disminuye el rendimiento de tu cerebro, traduciéndose ello en pérdida de concentración y memoria. Otros efectos incluyen aturdimiento, mareos y visión borrosa.

• Cálculos renales: Las proteínas se descomponen en ácido úrico, que es eliminado en los riñones a través de la orina. Una dieta sin hidratos de carbono conlleva un aumento exagerado del ácido úrico (puesto que se degradan más proteínas para obtener energía) y los riñones tienen que trabajar mucho para eliminarlo. Cuando los riñones se estresan bajan su rendimiento. Es entonces cuando el ácido úrico puede acumularse en los riñones y solidificarse formando piedras o cálculos renales.

• Deshidratación: Una alta degradación de proteínas eleva los niveles de ácido úrico, que es excretado en la orina. Y ya te habrás dado cuenta de que este tipo de excreción requiere un gasto considerable de agua. ¿Conclusión? que una excesiva degradación de proteínas puede conducir a una deshidratación.

Osteoporosis: Cuando quemas proteínas se liberan sustancias que acifican la sangre. El calcio por su parte, basifica (todo lo contrario). Ante un exceso de sustancias acificantes, el hueso libera calcio para mantener el equlibrio ácido/básico de la sangre. De esta manera, una degradación excesiva de proteínas, a la larga, puede conducir a la descalcificación de los huesos y, con ello, a la aparición de osteoporosis.

Entonces, ¿una dieta sin cereales no es una dieta saludable?

Claro que sí. No es lo mismo una dieta sin cereales que una dieta sin hidratos de carbono. Los cereales y sus derivados no son las únicas fuentes de carbohidratos. Las frutas, las verduras y los tubérculos también existen.

En la dieta paleo en lugar de comer cereales y granos, se come mucha fruta y mucha verdura, alimentos que contienen carbohidratos, vitaminas y minerales esenciales.

Son ejemplos de verduras ricas en carbohidratos el brócoli, la cebolla y la calabaza. Por su parte las patatas y los boniatos son auténticas bombas de carbohidratos. Y en cuanto a las frutas se refiere, el caqui, la granada y el plátano son de las más ricas en carbohidratos.

Pero tampoco no puedes atiborrarte, por ejemplo, de caquis y dejar de lado las verduras. Y es que los carbohidratos de las frutas y los de las verduras no se absorben de la misma manera. Las frutas contienen carbohidratos simples que, como son más fáciles de digerir, se absorben rápidamente y aumentan los niveles de glucosa en la sangre bruscamente. Son una fuente de energía inmediata y son ideales para realizar ejercicio. Generalmente contienen más vitaminas que las verduras.

En cambio, las verduras contienen, generalmente, carbohidratos complejos, cuya digestión y absorción es más lenta. De esta forma, la glucosa se va liberando lentamente, a lo largo del día y son ideales, por ejemplo, para el buen funcionamiento del cerebro. Generalmente son más ricas en fibra.

Ya ves, cada grupo de alimentos te aporta sus beneficios; por eso, es necesario combinarlos de forma equilibrada. Las proporciones de estos alimentos dependen de las necesidades nutricionales de tu cuerpo y, de la misma forma que cada persona es única, también lo son tus necesidades nutricionales.

Así qué escucha a tu cuerpo, elige las frutas y las verduras que más te gusten y combínalos adecuadamente.

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