MN 22 Alagaddupama Sutta — Discurso con el símil de la serpiente

La liberación, en todas sus fases, se alcanza por el Dhamma, no por el amor, la fe o la devoción por el Buddha.

El camino de la liberación es el camino del Dhamma, no el camino del “Buddhismo”.

Usando la metáfora como recurso lógico pordríamos comparar Nibbāna como América.

Desde Europa, América siempre estuvo ahí.

Colón descubrió que estaba (bueno, en este caso, como que fue Americo Vespuccio quien se dio cuenta que “eso” no era la India),

y trazó rutas de navegación y describió las tierras y sus gentes.

Y se agruparon las gentes despues de Colón para realizar la travesía.

Trasladando, el Buddha sería Colón, el Dhamma, las rutas, libros de viaje y recomendaciones, el Sangha, la casa de contratación de Indias. Falta por añadir una diferencia. Los barcos serían barcas porque el viaje es individual. Y así, el barco sería Samadhi.

Ahora a proliferar:

El barco está diseñado y sus planos vienen en el Dhamma. Gracias al Dhamma se llega a América.

América es un descubrimiento, no una invención. En su doble sentido, el Nibbana no es un invento, se descubre.

Tiene sentido un club de “amigos de Colón” pero no un “Colonismo”.

Y de ahí, quien tenga devoción, amor y fe en Colón… nunca llegará a América. Como mucho, se pondrá en el umbral de la playa de Huelva.

El Sangha no es más que la agencia de viajes, que te vende el Dhamma y te enseña a construir tu barca, y algunos de ellos van en botes más o menos cercanos al tuyo.

El Sangha noble son aquellos que llegaron y que sirven para recordarte que se llega, que hay que seguir remando.

El Dhamma es un instrumento útil, porque sirve para contrastar la propia experiencia del viaje con la que tuvo el Buddha.

Pero América es LA MISMA, con Buddha o sin él.

América está ahí delante.

Y se llega remando y remando.

Uno a uno.

Con esfuerzo, atención y concentración.