No va a ser la última

Es miércoles por la tarde. Se alista y sale. Ignacio se abriga más de la cuenta pensando que a la noche puede bajar la temperatura y al ir en moto, todo se puede tornar un poco más crudo. Estamos en agosto. Hace tres semanas las clases en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA deberían haber comenzado, pero el conflicto docente con el Gobierno Nacional persiste. ¿Cuál es el eje de la cuestión? Hace cuatro meses se les fue ofrecido a los gremios docentes una suba del 15% a pagarse en tres cuotas. La oferta fue rechazada rotundamente. Ya en julio y con el conflicto en alza llamando al cese de actividades dentro de las universidades, el Ministerio de Educación, a cargo de Alejandro Finocchiaro ofreció nuevamente un 15% de aumento salarial. Agosto recibió al conflicto con la misma expresión. La cifra no se modificó, lo que generó el no comienzo de clases a partir del 6. El paso de las semanas logró acrecentar el movimiento docente a nivel nacional con un acatamiento récord de 57 universidades nacionales y el llamado a una marcha federal educativa para el 30 de agosto desde Congreso a Plaza de Mayo. Ignacio entonces sale de su casa sabiendo que seguramente no se den contenidos, que haya clase pública con información del conflicto, pero de todas maneras se dirige a la facultad a apoyar el reclamo docente y a defender la educación que lo forma día a día. Al llegar se encuentra con sus compañeros y compañeras que lo abrazan con un mate en la mano. El escenario mejora momentáneamente. Aún así hay un problema en boca de todos. Una nueva corrida cambiaria acaba de hacer disparar el dólar dos pesos por sobre el valor que tenía en la apertura de la jornada. De $32 pasó a $34 en cuestión de horas. Una nueva devaluación significa alza de precios y pérdida en el salario real.

El playón de entrada a la facultad se encuentra vestido por banderas y pancartas de todos los colores, repletas de mensajes como: “Afuera el FMI”, “Sociales UBA, en defensa de la educación pública”. Se amontonan estudiantes y los que parecen ser docentes a los pies de la escalera de entrada. Diversos profesores se identifican con pecheras de las diversas centrales gremiales como AGD (Asociación Gremial Docente), Conadu (Federación Nacional de Docentes Universitarios), plantan un parlante y se dirigen hacia los alumnos mediante un micrófono estableciendo el escenario de Clase Pública General. Inicia Pablo Alabárces, titular de cátedra del Seminario de Cultura Popular y Masiva de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Una vez terminada su exposición, toma la palabra José Castillo, economista y titular de la cátedra Economía de la misma carrera: “Esto es lo que estamos defendiendo. La posibilidad de decenas de miles de aprender, de reflexionar, de abrir la cabeza. Nosotros somos lo que somos gracias a la universidad. Este lugar permite a muchísimos estudiantes trabajar y formarse académicamente. La palabra de todos los profesores exponentes es mediada por Santiago Gándara, docente titular de Comunicación II y referente de la Conadu Histórica. A continuación de Castillo, toma el micrófono Pablo De Marinis, profesor de la carrera de Sociología y titular de la materia Sociología Sistemática y dice entre otras cosas: “Hay que hacer valer nuestros recursos, nuestros valores. No aquellos que nos quieren imponer”. Hace frío. La temperatura no apremia la lucha llevada a cabo. Es por esto que Ignacio (Nacho para los amigos) y sus compañeros son escoltados por los docentes al interior de la facultad. El hall de entrada de la casa de estudios viste características similares al pabellón, también llamado conversódromo. Banderas con insignias bañan la atmósfera. Se logra hacer espacio dentro del tumulto de gente que entra y sale del edificio. Ignacio se hace lugar junto a sus amigos y amigas. La situación lo interpela. El parlante está listo y Carlos Mangone, docente titular de Comunicación I toma la palabra: “Se podría escribir un manual sobre cómo se trata un conflicto docente universitario desde el 85’ hasta la fecha. Que va a decir cada uno de los protagonistas, que van a decir los medios, que no van a decir los rectores y el ministerio. Cuándo va a aparecer la palabra conspiración. Uno puede decir que está ante un acontecimiento histórico, pero también podemos hablar de una constante desde el 85’ hasta la fecha. Ante esto, tiene que haber clases públicas que hablen del paro. Tiene que llamarse a los estudiantes para que sean conscientes de que son protagonistas del paro, no víctimas. Son sujetos protagonistas.” Nacho siente piel de gallina.

Una vez terminada la clase pública general, los conglomerados de estudiantes se amontonan en el conversódromo. Se da comienzo a la asamblea docente estudiantil. Se vota la decisión de tomar la facultad y realizar una vigilia nocturna para marchar ya entrado el día jueves al Congreso y luego de allí a Plaza de Mayo. Esto recién comienza.