Los verdaderos influencers son educadores
Ayer charlaba con una compañera de trabajo de YouNow; estábamos en el típico “¿Cómo estás?” que te sale más automático que consciente, y al que me tocaba contestar a mí. “En una clase muy aburrida de la universidad, así que leyendo a mi blogger preferido”, respondí.
Ni lenta ni perezosa, N me preguntó que quién era ese hombre. Ella es aficionada a la lectura y ya habíamos estado intercambiando autores favoritos: de su lado la propuesta era José Carlos Somoza, mientras que yo ofrecía al magnífico Jostein Gaarder. Tocaba una vez más pasar información de lado a lado.
— Javier Pastor. Está en www.javipas.com
— ¿Relatos?
— No, es un especialista en tecnología. Y yo soy un grandísimo aficionado de la tecnología de consumo masivo así que me encanta porque él es un crack, sabe mucho.
— Wow. Me encanta el tema. Le echaré un vistazo.
Y, como si de una revelación se tratara, sentí repentinamente una enorme felicidad por todo el valor que tenía para mí poder transmitirle a alguien más la genialidad que yo encontraba en Javier. Creo que era la primera vez que le recomendaba Incognitosis a alguien.
En ese momento frené la cabeza por un momento y pensé en cuánto aportaron tanto Javier como muchos otros influencers a que me convierta en la persona que soy. Y lo poco que les agradecí de vuelta por todo lo que hacen. Con tantos errores como células en el cuerpo tengo, aún así estoy orgulloso de una característica mía: lo mucho que me “autoeduco”. Pero claro que es bastante difícil para una persona autoeducarse si no puede tomar ejemplo de alguien más.










Pienso que le debo mucho a todas estas personas que de una u otra forma comparten —o compartieron— su conocimiento conmigo. Pero nunca les rendí homenaje de ninguna forma. Tampoco me esmeré, en la mayoría de los casos, en contagiar mi entusiasmo por lo que ellos tienen para comunicar. Simplemente siempre pensé que a nadie más le importaría todo lo que a mí sí me importa.
Y ya está, es decir, ¿quién sabe? Quizá alguien sí pueda sacar algún tipo de provecho. Quizá sí valga la pena alzar la voz y decir: estos tipos son reales, y yo los admiro.
- Eduardo Arcos es un promotor de la cultura libre que creó, hace más de una década, Hipertextual, un medio que se define como “la intersección entre la tecnología, la ciencia y las humanidades” y que es, además, mi medio favorito.
- Fabio Baccaglioni es un geek y developer argentino super culto que por simple amor al arte sube, entre otras cosas, todos los sábados un resumen semanal contando todas las noticias relacionadas a la tecnología, el cine, la ciencia y las curiosidades que no salen en el prime time de la televisión.
- Hugo Alconada Mon es prosecretario de redacción de La Nación, fue profesor universitario mío e investigó en profundidad (y destapó) los procesos de lavado de dinero realizados por la última gestión del gobierno argentino, encabezada por Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner; además, lleva adelante su blog personal de investigación Valijeros.
- Javier Lacort es editor en Hipertextual, escribe excelentes notas de opinión pero además llevó adelante investigaciones impresionantes que no pueden dejarte indiferente.
- Javier Pastor tiene, posiblemente, la prosa en español más exquisita que haya leído en medios digitales, y un conocimiento tan profundo como su habilidad para captarte en sus relatos y reflexiones.
- Jimmy Leung es el referente por excelencia en lo que a audio se refiere, con una inconcebible capacidad para explicar en lenguaje llano lo que cientos de ingenieros hacen al crear una pieza de reproducción musical.
- Jozef Kentenich (1885–1968) fundó el Movimiento Apostólico de Schoenstatt, donde inculcó que cada individuo busque su ideal personal y a través de la autoeducación en la vida cotidiana, llegue a sacar cada día lo mejor de sí mismo: “Todo por amor, con alegría”.
- Jostein Gaarder es un filósofo noruego que escribió el libro que me voló la cabeza de chico, El misterio del solitario (1990), donde descubrí la riqueza de preguntarnos siempre de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.
- J. R. R. Tolkien (1892–1973), sin dudas el más conocido de la lista, fue un filólogo británico-sudafricano que escribió lo que solamente podemos clasificar como, valga la redundancia, “el mundo de Tolkien”, ya que se constituye de una treintena de obras (novelas, poemas, relatos cortos, memorias publicadas por sus hijos) que transcurren todas en un mundo ficticio llamado Tierra Media y cuyas historias se asemejan a nuestra realidad mucho más de lo que creemos.
- Marques Brownlee es un talentoso productor de contenido audiovisual digital que fue definido por Vic Gundotra, ex Senior Vice President de Google, como “el mejor analista de tecnología en el planeta”; un vistazo a su canal de YouTube y vamos corroborar que tiene razón.
Como era de esperar, hay mucha incidencia de comunicadores venidos del campo tecnológico. Pero profundamente creo que eso no es importante, que simplemente tiene que ver con una afición compartida entre ellos y yo. En este momento se me viene a la mente una célebre frase del genio filósofo Marshall McLuhan:
El medio es el mensaje
Y aunque no es exactamente el mismo principio que deseo aplicar a todos estos influencers míos, como me encanta llamarlos, hay una cosa que permanece clara: no importa qué hagas o de qué hables, sino cómo lo hagas, cuánto te esmeres en entregar contenido de calidad y cuánto puedas plasmar tu pasión en el producto final que consume tu audiencia. La receta del éxito.
Al final, todos ellos tienen algo en común: no solo son una bestias en lo que cada uno hace, sino que además tuvieron la vocación y fueron excelentes para compartirlo con el resto del mundo.
