A tiempo

Estaban a oscuras y encalladas

las llaves y los nombres,

presos los libertadores del verso

y del mañana

hasta que tú has llegado,

justo a tiempo,

cancelando mi última cita.

Justo antes de que se fuera

el último amigo de mi mesa,

de que apagara el último cigarro,

antes de mi última palabra,

de mi última moneda

has llegado tú,

mi última voluntad,

mi última apuesta.

Dispuesto a lavar

todos mis pecados.

Extraño y familiar.

Pequeño e infinito.

Como una semilla de futuro.

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