Galaxia

La vida de algún modo resumida. Una síntesis, un apagón. El placer, y la oscuridad de la nostalgia estando en armonía. De vez en cuando te veo Julieta desde abajo cerrarme los ojos al momento que también se los cerrás al mundo. Y entonces me recuerdo ser parte de la inmensidad del universo aun a pesar de pensar saber que todo eso es relativo y que un mundo también puede ser una vidita con chupete o el efecto de la droga recreativa del arte. La lluvia, el sorbo de un mate, el apagón de la vida y la exaltación momentánea, simultánea y recíproca de dos cuerpos son pinceladas artísticas. El sistema es arte vulgar pero- arte al fin. No existen en el fondo recetas para tal cosa. Arte sos vos, ¡oh, Julieta!: los harapos en el piso y la música turquesa de tus suspiros, tu embestida animal de sol imprudente en mí y la mensajería tácita de tu mirada penetrante ensimismada, tus golpes inhumanos que consiento en el cuarto de mi hermano Juan… Vas tejiendo un cosmos infinito que en sus contradicciones delinea la abundancia de lo finito, que cae como manantial de mariposas. -Yo también me siento muy a gusto, querida, donde quiero estar: en la libertad esparcida de dos cuerpos que sin tabúes se acercan cada vez más al amor sin llegar a su forma convencional nunca porque ahora no nos interesa y a fin de cuentas también animales somos… a pesar de que en alguna ocasión ascienda desde las vastas profundidades del inconsciente algún -te amo, que expreso sin ningún problema y no hacen falta después explicaciones, vamos.

La sal no es de lágrimas y corre por todo derrotero saliendo de los poros. Y no hay escena sin ambientación ni clima. Sin clímax. Entonces voy y vos venís, salimos al encuentro del encuentro, del acuerdo que sin papeles vinimos a firmar, de la vacilación ya borracha de la luz, que violenta llega después de un arduo trabajo sin presiones. Sí, también yo me siento muy a gusto, Julieta.

Ella cierra los ojos y se va, se me va, se me va… Yo la dejo irse aunque sé que no necesite autorización porque las formas no son a la espalda del mundo tan necesarias ya. Julieta cierra los ojos y después de la lluvia me ofrece, mientras se apaga, un arco iris silencioso. Ella se mueve; se muere; y a veces deseo ser sencillamente mujer para saber qué significa eso en concreto. La muerte en vida en este caso no expresa ni penas ni padecimientos, es sólo estética a los ojos externos, es solo una imagen confusa fugaz hacia fuera. Clara como el agua. Aunque hacia dentro yo creo ver a la vida no juzgarnos y qué importan igual los juicios, porque todo está bien. Veo a la vida amarte, que cómo puede ser todo esto posible, que cómo pueden estar los tesoros tan ocultos en su abundancia, que su búsqueda sea muchas veces condenada… De nada, yo también me siento muy bien. Todo es perfecto, Julieta, todo es jodidamente perfecto. Mientras, te espero. Desinteresado. Te espero con besitos tiernos en las tetas, sin apuro, te espero a que vuelvas y despiertes de este sueño, de esta excepción amante que por un ratito sepulta la caca enferma de la psiquis universal, superficial, de la bestia incolora y uniforme que la raza humana llama -hombre

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