Que sea un físico quien hable en tu funeral.
Por Aaron Freeman (2005) en NPR.org (traducción)
Que sea un físico quien hable con tu afligida familia sobre la conservación de la energía, así entenderán que tu energía no ha muerto. Que sea un físico quien le recuerde a tu llorosa madre la primera ley de la termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye en el unirverso. Que tu madre sepa que toda tu energía, cada vibración, cada Btu de calor, cada onda de cada partícula que perteneció a su querido hijo sigue con ella en este mundo. Que sea el físico quien le diga a tu padre desolado que en cuanto a energías del cosmos, lo diste todo.
Llegará un momento en el que querrás que el físico se baje del púlpito y se acerque a tu esposa, abatida en una de las banquetas, y le diga que todos los fotones que alguna vez rebotaron en tu cara, todas las partículas cuyos caminos fueron interrumpidos por tu sonrisa, por el tacto de tu pelo; centenares de trillones de partículas, han echado a correr por todas partes, cual niños, a través de caminos que tú transformaste para siempre.
Y mientras tu viuda se aferre a los brazos de una familia volcada, que sea el físico quien le diga que todos esos fotones que rebotaron en ti acabaron recalando en los detectores de partículas que son sus ojos; que todos esos fotones crearon en su interior constelaciones de neuronas llenas de carga electromagnética cuya energía vivirá siempre.
Y el físico le recordará a la parroquia la gran cantidad de energía que se transmite en forma de calor. Mientras dice ésto habrá más de uno y de una abanicándose con los programas del funeral. Y les dirá que el calor que canalizaste durante toda tu vida todavía está ahí, todavía parte de todo lo que somos, incluso mientras nosotros, de duelo, prolongamos el calor de nuestras propias vidas.
Y querrás que el físico les explique a todos los que te amaron que no se trata de fe; en efecto, no deben tener fe. Que sepan que se puede medir, que la ciencia ha medido de forma precisa la conservación de la energía y ha concluido que es precisa, verificable y consistente a través del espacio y del tiempo. Puedes contar con que tu familia examinará las pruebas y se complacerán de ver que la ciencia es sólida y que tu energía todavía sigue con ellos.
Según la ley de la conservación de la energía,
ni un trocito de tí se pierde; tan sólo estás algo más desperdigado.
Amén.
Copyright © 2005 NPR.