Jurado
Ayer participé como jurado en un concurso de poesía de preparatoria. Fuimos dos amigas (saludos, Angélica, saludos, Andrea) y un compañero del cuál desconozco su nombre (saludos para ti también, CompañeroConNombre).
Pero debo dar un antecedente:
Últimamente yo leo cualquier cosa que me llama la atención en internet. Es decir: leo un texto porque algo o alguien me lo sugiere. O simplemente porque tiene un título que me gusta y decido dedicarle mi tiempo. O porque tiene una imagen bonita. No me importa quién es autor. No me importa desde dónde se publica. Es más: si me pongo un poquito paranoico, ni siquiera me importa ser parte de un algoritmo.
No hay que temerle a las máquinas.
Pero volvamos al punto:
El día de ayer, llegaron a mi ciudad 22 estudiantes de todo el país para leer sus poemas. Los jurados debíamos evaluar ortografía, sintaxis (khé), estructura, originalidad y autenticidad. Esto último lo destaco porque un chico hizo plagio y lo detecté al instante. Y como era una entrevista delante de todos le pregunté sobre el texto que se robó. ¿Qué hizo? Nos mintió en la cara. A todos. Ni un punto en autenticidad. Pero creo que se compensa, y esto por lo siguiente:
De 22 estudiantes, la mayoría eran mujeres.
No puedo ser muy exacto, pero creo que se trataban de 6 o 7 hombres.
El resto, mujeres.
Y como (casi) todos a esa edad,
sus textos hablaban sobre su vida:
amor, deseo, drogas, libertad, familia…
Pero noté algo muy importante:
No hubo una, ni una sola mujer,
que no hablara de cómo la hace sufrir su cuerpo
de las veces que ha padecido violencia sexual
o de todas las cosas horribles que la hacen creer sobre su apariencia.
Es decir:
hablaban de la vida diaria
de las mujeres.
Y es que todos los estudiantes pasaban a leerlo delante de nosotros, podíamos verles las caras y sentir sus voces de cerca. Incluso ver cómo brotaban sus lágrimas. Podíamos sentir, sentirlos. ¿Cómo carajo se supone que uno puede juzgar esas cosas?
No sé, la verdad, creo, de esto se trata la poesía:
no de dividir ni de ganar
sino de unir,
de darnos
entre todos
un
gran abrazo.

