Profecías o cómo ponerse la soga al cuello. Parte 1.

Los Testigos de Jehová tienen una relación muy interesante con el tema de las profecías bíblicas: las leen, las estudian, las enseñan y las interpretan, no sólo con base en el contexto bíblico, sino también a la luz de los eventos mundiales actuales. La Biblia no es sólo un texto que informa sus creencias, sino que es el lente a través del cual interpretan el mundo.

Por ello, puede decirse que los testigos son una religión profética… o mejor dicho: una religión obsesionada con las profecias bíblicas. Creen que su existencia como “el único medio a través del cual dios se comunica con la humanidad” es el cumplimiento de una profecía, consideran que muchas profecías más ya se han cumplido en ellos, y que varias están aún pendientes.

Poder apuntar a ciertas aparentes profecías (las cuales tienden a ser interesantemente vagas) es una forma conveniente de legitimarse y de establecerse como autoridad. Sin embargo, profetizar en nombre de dios es una espada de dos filos: puede ser base de legitimación o de descrédito, y una forma segura de ponerse la soga al cuello. Y vaya que los Testigos de Jehová se han puesto varias sogas al cuello, las cuales mantienen convenientemente enterradas en un mar de nueva información, porque de ser descubiertas por los millones de testigos que las ignoran representaría una patada a ese banquito que los mantiene doctrinalmente de pie en la mente de muchos.

Una de las razones por las que los Testigos consideran que otras religiones son falsas es por que han hecho predicciones en nombre de dios que no se han cumplido. Ejemplos:

  • Christopher Love, líder dela Iglesia Presbiteriana, predijo alrededor de 1650 que la ira de Dios se haría manifiesta en 1759 y que en 1763 ocurriría un gran terremoto. Nada de eso pasó.
  • Ellen White, fundadora del movimiento Adventista del Séptimo Día predijo que para 1850 vendría el fin del mundo. El chiste se cuenta solo.
  • William Miller, pastor bautista, concluyó que la segunda venida de Cristo sería en 1844. Llegó a tener tanta difusión y fue creída por tantas personas en Estados Unidos que llegó a conocerse como “la gran decepción” cuando, evidentemente, nada pasó ese año.

Cabe mencionar que todas estas predicciones se hicieron sobre la base de un entendimiento profético de la Biblia y en el nombre de dios, algo que aparentemente también sucedía en tiempos bíblicos: la Biblia en Deuteronomio 18:20–22 establece cómo se identifica a un falso profeta y cuál debe ser su castigo:

“Sin embargo, el profeta que tenga la presunción de hablar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, […], ese profeta tiene que morir. Y en caso de que digas en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?”, cuando hable el profeta en nombre de Jehová y la palabra no suceda ni se realice, ésa es la palabra que Jehová no ha hablado.Con presunción la habló el profeta. No debes atemorizarte de él.”

Contrario a la vaguedad característica de las profecías, este texto es implacable y es posiblemente el versículo más incómodo que existe para los testigos. En resumen, dos hechos deben quedar muy claros en todo esto:

  1. Los testigos de Jehová afirman y predican ser el medio a través del cual dios se comunica con la humanidad.
  2. La Biblia dice que cualquiera que profetice algo en nombre de Jehová y la palabra no se realice, ese profeta es falso y debe morir.

Pero… ¿han dicho los Testigos de Jehová literalmente que son profetas? ¿Qué cosas han profetizado en nombre de Jehová que no se hayan cumplido?

“Jehová […] tenía un profeta para advertir a la gente. Este profeta no era un solo hombre, sino que era un cuerpo de hombres y mujeres. Era el grupito de seguidores de los pasos de Jesucristo, que se conocían en ese tiempo como Estudiantes Internacionales de la Biblia. Hoy se les conoce como Testigos de Jehová. […] Por supuesto, es fácil decir que este grupo actúa como profeta de Dios. Otra cosa es probarlo. La única manera en que se puede hacer esto es repasando el registro. ¿Qué muestra éste?”
 La Atalaya 1/09/72 página 517 “Sabrán que un profeta estuvo entre ellos.”

Muy buena pregunta. La parte 2 habla de eso: aquí.