A un ser especial

Foto: Pixabay

Aunque siempre he soñado con la idea de ser madre algún día, no lo visualizo en mis planes.Y es que la vida se acomoda para que sucedan cosas y nos prepare para “lo que venga”. Y así fue, no seré madre (aun) pero si amo a un pequeño ser que se está desarrollando dentro de un vientre. Es parte de mi, aunque yo no lo cargue. Tiene mis genes aunque no lo procreé yo. Tendrá algunos de mis gestos, quizás mis ojos color café o el mismo color de pelo castaño. Quien sabe y no se parezca a mi, pero será parte de mi.

Cuando supe que sería tía por primera vez lloré por la noticia inesperada. Fue un momento donde tuve una mezcla de sentimientos: alegría, miedo, tristeza, nervios, etc. Pero cuando pasaron los días solo pensaba en ese pequeño ser humano, tamaño habichuela o hasta más pequeño. Pensaba en cómo sería, cómo sería su naricita, sus manitas, el olor de su piel.

Me convertí en tía sin haberlo esperado. Es el mejor regalo que la vida y mi hermana me han dado. Y ha sido algo que me ha enseñado tanto en poco tiempo.

Aún ni siquiera ha nacido. Pero tan pronto lo supe, mi corazón da latidos extra por ese bebé. Es increíble la conexión sentimental que puede existir en la familia, sin tan siquiera verlo. YO LO AMO.

Foto: Pixabay

Ser tía significa cuidar y proteger a alguien que no es tuyo, pero igual te pertenece. Es ser cómplice de un pequeñín, compartir sus travesuras, comer dulces a escondidas, abogar por alguien a quien sus padres castigaron. Es amar de la forma más pura, profunda y sincera. Es ser madre sin haber parido.

Ser tía es sentir una emoción inmensa cuando te llame “titi” o el nombre que ella decida. Es volver a ser niña para jugar con ella. Es querer tenerlo todo el tiempo en los brazos, añorar que aprenda a caminar solo para que vaya donde ti. Es desear que jamás crezca para no tener que separarte de ella.

Enterarme de que sería tía por primera vez ha sido como encontrar un arcoiris. Todavía no ha nacido, pero muero de ansiedad por conocerlo, por acariciarlo, por besarlo, por hacer de todo con ella.

Ahora entiendo por qué todo pasa. Ser tía es como un curso previo antes de ser madre. Es un compromiso con esa personita durante toda si vida.

Espero poder convertirme en su protectora, su apoyo, su mejor ejemplo, su maestra, su mejor amiga, su aliada. Espero que tú, mi bendición, mi primera sobrina, me hagas digna de llamarme “titi”.