No, ¡tu emprendimiento no es un desastre!

(Por qué el modelo actual de aceleración no funciona y cómo las ventas-compartidas convertibles pueden arreglarlo)

Emprendedores accidentales. Supongo que esa es la descripción definitiva de lo que éramos mi esposa Tania y yo cuando co-fundamos Voice123 a principios de los años 2000. Sin embargo, hoy es un negocio exitoso con más de 200.000 usuarios.

Un poco menos accidental es la realidad de que este éxito no dependió de ángeles, aceleradoras o inversionistas de capital de riesgo ('VCs' por su sigla en inglés). De hecho, si les hubiéramos hecho caso, Voice123 no existiría hoy. Hay una gran cantidad de emprendedores como nosotros allá afuera. El modelo de inversión actual popularizado por Silicon Valley está sofocando a muchos de ellos y acabando con emprendimientos que también podrían volverse exitosos. En este artículo se explica el tema y se ofrece una alternativa.

En la actualidad, la mayoría de las aceleradoras, ángeles de inversión y VCs, ganan dinero ofreciendo a las empresas financiamiento, obteniendo acciones y esperando vender esas acciones en el futuro por un retorno muy superior. El sistema funciona: empresas como Google, Facebook, Apple y muchas otras no podrían existir de otro modo. Sin embargo, la principal desventaja es que este esquema crea un ecosistema que requiere que los emprendedores apunten a la luna, en lugar de centrarse en construir un negocio sostenible.

Los VCs no perderán tiempo trabajando con empresas que probablemente podrán vender por menos de 50 millones de dólares (su modelo de negocios necesita esas magnitudes). Los ángeles y aceleradoras existen porque los VCs existen. Funcionan como un puente entre el emprendimiento y el VC. Aunque algunos ángeles prefieren negocios con eficiencia de capital en los que no sea necesario invertir demasiado capital de riesgo para evitar la dilución, muchos ángeles no invertirán en emprendimientos que tienen pocas probabilidades de alcanzar un nivel de valoración de 50 millones de dólares, porque temen que los VC no inviertan.

Dado que la mayoría de las aceleradoras siguen también el modelo de ángel/VC/salida y miden su éxito con base en el nivel de financiamiento que logran los emprendimientos, se les está solicitando a muchos emprendedores y empresas con ideas estupendas realizar giros y probar “ideas más grandes”. Es poco probable que siquiera lleguen a considerar el bootstrapping, o financiamiento propio — ¡que de hecho funciona! Desafortunadamente, forzar a emprendedores que están experimentando el área por primera vez a “soñar en grande” y ejecutar ideas de 50 millones de dólares, no dista mucho de pedirle a un conductor novato que complete una carrera en un campeonato de Fórmula 1: es realmente riesgoso. El concepto de “todo o nada” puede funcionar para algunos, pero no debería ser un mantra rígido, especialmente en las economías emergentes.

Muchos de mis colegas y yo sufrimos de una “fatiga del día de demos — o demo-day”. A juzgar por las tendencias recientes, un día de demos debería ser llamado un “día de PowerPoints” en el que los panelistas — principalmente inversionistas — parecen decirles a los emprendedores que sus empresas “no son suficientemente buenas”, simplemente porque las firmas representadas por los panelistas decidieron no invertir en ellas.

Francamente, estoy cansado de que los VC descarten a los emprendedores porque sus emprendimientos están dentro de la categoría conocida como negocios de estilo de vida (¡como si ser un VC no fuera un negocio de estilo de vida!). No quiero seguir viendo a las economías emergentes intentar y fallar a la hora de copiar el modelo de Silicon Valley, enseñando a los emprendedores cómo recaudar capital de ángeles cuando realmente hay muy pocas salidas exitosas.

Sin inversionistas en Voice123, Tania y yo hemos podido pagarnos dividendos, hacer inversiones ángeles, y disfrutar viajando el mundo. Aquí, en Patagonia en el 2007.

Los emprendedores con buenas ideas, incluso si son ideas “no tan grandes”, deben sentirse cómodos creando empresas “no tan grandes”. Esto es especialmente relevante para los emprendedores primerizos. Está perfectamente bien crear una empresa con bootstrapping que “solamente” venda 1 millón de dólares al año y crezca 20% anualmente. Claro, ningún VC se puede hacer rico con este esquema, pero los fundadores se sentirán felices. Estas empresas también pueden tener un impacto social significativo: Como inversionista en Shark Tank Colombia, he intentado comunicar esto siempre que decido no invertir en un negocio prometedor.

¿Pueden ser de ayuda los ángeles o aceleradoras? Desafortunadamente, su modelo de negocios actual depende del VC. Si una empresa financiada por ellos no está respaldada por un VC, es muy poco probable que el ángel y/o aceleradora reciba su dinero de vuelta. ¿Cuál es la solución? Aunque puede que haya varias respuestas, hay una que me gustaría proponer después de considerarlo cuidadosamente durante un tiempo: ventas-compartidas convertibles ('convertible revshare' en inglés).

Cuando una aceleradora o ángel invierte en una empresa (bien sea a través de financiamiento o, más importante, a través de asesoría), puede comenzar a obtener una pequeña parte de las ventas de la empresa. Por supuesto, las ventas podrían ser escasas al principio, pero después de un par de años y un poco de crecimiento, las ventas pueden ser lo suficientemente sustanciales como para justificar la inversión original de tiempo y/o dinero. Al igual que con las notas convertibles (convertible notes), las ventas-compartidas convertibles se pueden transformar en capital cuando se alcanzan determinados niveles de desempeño o hitos de tiempo, por ejemplo: lograr cierto nivel de ventas agregadas, recibir determinada cantidad de financiamiento o la venta del emprendimiento.

Lo llamo “ventas-compartidas convertibles” por sus similitudes con las notas convertibles. Sin embargo, a diferencia de las notas convertibles, el modelo de negocios de los ángeles y aceleradoras no dependería de que la empresa se venda para ser viable. De hecho, las ventas-compartidas convertibles pueden abrir la puerta para que las aceleradoras promuevan el bootstrapping. La idea de “regalías convertibles” puede permitir a los ángeles y aceleradoras invertir en empresas que actualmente ni siquiera estén siendo consideradas para aceleración: empresas impulsadas con bootstrapping, empresas que no necesitan capital adicional, empresas de servicios, empresas sin fines de lucro, etc. Incluso puede permitir que servicios de recaudación de fondos, como Kickstarter, Indiegogo y Vaki, ofrezcan algún tipo de retorno financiero a los financiadores. Sueño con el día en que las aceleradoras dejen de intentar forzar a los emprendedores a mejorar sus discursos de venta para los inversionistas y, en lugar de eso, se enfoquen en ayudarles a mejorar sus discursos de venta para los clientes, ¡de forma que puedan vender más!

Algunos inversionistas están experimentando con conceptos relacionados. Village Capital, Indie.vc y Adobe Capital utilizan deudas subordinadas que son pagadas recolectando un porcentaje de las ventas. Este modelo a veces se conoce como 'revenue-capital' (capital de ventas). No obstante, muchos emprendedores no necesitan del capital de riesgo. Necesitan educación, asesoría, conexiones y estrategia. Endeavor, entidad sin ánimo de lucro de la que me he beneficiado bastante, acelera emprendedores conectándolos con mentores. Su sustento financiero depende de donaciones, cuotas de servicio, y un fondo de inversión de capital de riesgo.

Por supuesto, el modelo de ventas-compartidas convertibles no es perfecto y puede no ser el adecuado en todas las situaciones; el porcentaje compartido puede ser diferente dependiendo de las distintas empresas y sus modelos de negocio.

¿Qué piensas? ¿Qué desventajas podría tener el modelo propuesto? Si eres un emprendedor, ¿estarías dispuesto a pagar 1–2% en ventas-compartidas (en lugar de ofrecer el tradicional 7–10% de acciones) a las aceleradoras? Si eres una aceleradora, ¿considerarías utilizar este modelo? ¿Podría funcionar en las economías emergentes? ¿Podría funcionar en Silicon Valley? ¿El acuerdo de ventas-compartidas convertibles debería tener una fecha límite? ¿Este modelo alentaría a las aceleradoras a presionar a los emprendedores para aumentar sus ventas en el corto plazo mientras que se sacrifica la estrategia de largo plazo?

Me gusta respaldar mis palabras con acciones, por lo que estoy pensando en fundar una aceleradora enfocada en ofrecer asesoría para acelerar a un millón de emprendedores bajo este modelo. ¿Te interesa acompañarme como cofundador, recibir aceleración, o convertirte en asesor y obtener una porción de las ventas-compartidas? Envíame un correo electrónico a: alex@torrenegra.com

“Te tengo una oferta” 😎🦈

Artículo traducido del inglés al español por Bunny Inc. He aquí el original.

En el 2015, publiqué una versión previa de esta idea llamada 'Convertible Royalties: An Alternative to the Equity Model for Accelerators'.

Un poco más sobre mí: comencé mi primer negocio en Colombia cuando era apenas un adolescente y por medio del bootstrapping llegamos a tener 25 empleados. En 1998 me mudé a los Estados Unidos. Además de Voice123, mi esposa y yo también co-fundamos en el 2011 Bunny Inc. (una solución fundamental de tercerización de escritura, grabaciones de voz y traducciones), que llevamos adelante a través del bootstrapping. Con cientos de miles de usuarios, disponibilidad en cinco idiomas y miembros del equipo en más de 10 países, ambas empresas están creciendo establemente. En conjunto, hemos sido inversionistas ángel en más de 20 empresas de tecnología y dado asesoría a cientos de emprendedores. Por invitación de Sony Pictures Television, me uní a Shark Tank Colombia como inversionista en el 2017.

Quiero agradecer a Andrés Barreto, Carel Conje, Estuardo Tata Robles, Felipe Santamaría, Jackie Hyland, Leonardo Suárez, Santiago Jaramillo, Santiago Zavala, Sergio Zuniga y Tania Zapata por leer y comentar los borradores de este artículo. Gracias a Dan Gertsacov, Dan Green, Leonardo Suárez, Patrick McGinnis, Shaun Young y Tara Tyler por leer y comentar los borradores de la idea original.