La comida es política y los ingredientes comunidad.

“Coming to My Senses. The Making of a Counterculture Cook” 
Alice Waters. 2017. Clarkson Potter/Publishers

Comer es siempre empezar. Y para empezar me considero alguien facultado, puesto que todo el tiempo estoy tratando de iniciar nuevos proyectos, reflexiones y alguno que otro hábito. Es por ello que me da gusto que sea este libro con el que echaré a andar una reseña semanal.

Para quienes no han escuchado hablar de Alice Waters, esta chef y activista es de las personas que encabezan el movimiento de Slow Food en Estados Unidos.

Reconocida por su restaurante Chez Panisse -un espacio de culto ubicado en el 1517 de Shattuck Avenue, que desde hace más de 45 años reúne a intelectuales, estudiantes y todo tipo de figuras que gravitan en torno a la universidad de Berkley-, Waters ha colaborado con el distrito escolar de su localidad para llevar a cabo el programa Edible Schoolyard y fue reconocida por Michelle y Barack Obama por su impulso a la creación de comedores escolares con alimentos saludables.

… Beauty is the language of care

En su libro biográfico encuentra la forma de ir tejiendo de manera adorable los momentos que a la postre llevarían a la apertura de Chez Panisse.

Desde sus memorias de infancia, con el jardín de la victoria que celosamente cuidaba su padre en la segunda guerra, el candor de una vida profundamente humana que encontraba en sus tías, y más adelante como parte del Free Speech Movement en su periodo universitario, la autora nos permite acompañar los viajes, romances y sabores que nutren los principios de entendimiento sobre los cuales se construye el restaurante. No solo eso, el mismo nombre fue seleccionado en tributo a Honoré Panisse, un personaje entrañable de Marcel Pagnol.

Sus viajes por Europa en la época de los movimientos estudiantiles, la autonomía lograda con la llegada de la píldora anticonceptiva y la seguridad en sus principios, le permiten transitar con distintas cómplices, conocer cada país por medio de romances propios de cualquier película de la Nueva Ola y desarrollar un amplio amor por Francia y el buen vivir de los franceses .

Más adelante y después de trabajar apenas para llegar a final de mes, Alice opta por viajar a Inglaterra para capacitarse como maestra Montessori, pero a los pocos meses de dar clases abandona, con la certeza que su llamado no se encontraba en el aula.

Su salida es bien recibida por sus amigos del círculo bohemio; cineastas, artistas y activistas que eran invitados recurrentes en su casa en Berkley, con quienes se permitía probar las recetas del catálogo más clásico de comida francesa y en el camino incorporar la selección más acuciosa posible de ingredientes que encontrase en su localidad.

Un pasaje muy importante del texto es cuando, tras participar en la campaña de Bob Scheer, Waters reconoce una gran desilusión en la política y sin embargo comprende que no hay nada más político que la comida. Es algo que hacemos todos cada día y las decisiones que tomamos en conjunto, pueden cambiar el destino del mismo.

El último capítulo coincide con el día de apertura del restaurante y las 306 páginas de este tomo vienen acompañadas de fotografías que ilustran los momentos, personas y contextos que formaron a Alice.

No es un libro que se encuentre en cualquier anaquel, pero vale la pena hacer el pedido en línea y cargar con este llamado a reactivar nuestros sentidos y conectar con los demás por medio de la creación de sabores compartidos.

Calificación: 4.5 de 5

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