‘Noosfenautas’. Una ruta de navegación para la esfera de la información.

Nuestra relación con el “cambio tecnológico” es cada vez más agotadora. Si construimos un modelo flexible de análisis de información podremos re-balancear el desgaste, entender el impacto en nuestras vidas y asignar mejor nuestra energía.

Por mi parte, considero que la innovación tecnológica trae consigo buenas noticias para la mayoría de las personas. Sin embargo, para que estas no resulten en una sensación de incertidumbre y preocupación constante, es necesario que podamos analizar cada pieza de contenido en apartados concretos.

Más aún, es muy importante que como sociedad creemos un puente entre los focos de innovación -Silicon Valley, Londres, China, etc.- y la realidad de los habitantes de cualquier parte del mundo.

De esta manera podríamos aplanar un poco la desigualdad que se genera en espacios geográficos, políticos y económicos.

Pero bueno, aún antes de evaluar el fenómeno de manera estructural, creo que resulta conveniente construir un marco de referencia para entender y procesar nuestra relación con la información.

Este marco de referencia se articula por un proceso de introspección en tres etapas.

La primera etapa, que llamaremos inmediata, busca entender cómo es que el contenido de la información que llega me afecta directamente y en el corto plazo. La pregunta a responder es: ¿de qué forma esto que recién llega a mi atención altera mi vida, salud, bienestar o capacidad de lograr mis objetivos?

La segunda etapa, la etapa relacional, plantea una evaluación sobre el impacto directo y permanente que tiene la noticia en nuestro modo de relacionarnos. Cómo altera mis interacciones y las de otros en un mediano plazo. La pregunta aquí es ¿qué elementos de esta noticia cambian mi forma de entender al otro, su forma de entenderme a mi y nuestra posibilidad de seguir manteniendo relaciones tal y como lo hemos venido haciendo anteriormente?

Por último, la tercera etapa es la global y busca encontrar en los mensajes que recibimos aquellos cambios que afectan de manera directa e indirecta la posibilidad de tener una vida significativa en el largo plazo, es decir transforman de manera clara y justificable el medio ambiente y a la sociedad en su conjunto. Podríamos entonces preguntar ¿esto es realmente algo que habrá de impactar en el lugar donde vivimos, de forma permanente, tal que se genere una brecha entre la sociedad actual y la que resulte?


Seguir los ojos de los lectores ayudaría a las computadoras a aprender.

La mejor vía para transmitir este marco de referencia es por medio de un ejemplo.

Hace unos días la revista de tecnología Wired publicó una nota: “Seguir los ojos de los lectores ayudaría a las computadoras a aprender.” Este tipo de contenido podría resultar común para un grupo amplio de usuarios de redes sociales.

En resumen, lo que este texto plantea es que la manera como entrenamos a la inteligencia artificial, con información estructurada y bien ordenada, se ha convertido en una limitante para mejorar esta tecnología. Es por eso que investigadores están buscando imitar la manera como el cerebro humano “hojea” la información, de tal suerte que los algoritmos puedan interpretar amplios volúmenes de datos así como lo hacemos nosotros al leer.

Más allá del mensaje, este artículo puede ser analizado con nuestro modelo.

Lo primero sería preguntarnos. ¿Esto tiene una implicación directa e inmediata en el corto plazo? A menos que seamos programadores enfocados en machine learning, o psicólogos estudiando el tema, no encontraría argumentos para responder de manera afirmativa. Es por ello que pasaría a la segunda instancia. ¿Esto altera de manera directa y permanente mis relaciones con otros? No necesariamente. Por último, ¿esto afecta de manera clara al medio ambiente o a la sociedad en su conjunto?. Pues haciendo un esfuerzo podríamos argumentar que el fortalecimiento de estas formas de tecnología habrá de alterar por completo nuestras sociedades; sin embargo, la línea no es clara y justificable más que cualquier otro “esfuerzo experimental” en el rubro de desarrollo de IA.

Es así que, si sirve para entretener nuestro intelecto o es un tema que nos resulta interesante, podemos invertir tiempo y energía en entender más de esta pieza de información. Si no fuese el caso, podríamos desecharla de manera consciente y así liberar espacio en nuestra mente para atender cualquier hecho que mejor lo amerite.


Más adelante habremos de incorporar un modelo de impacto contra riesgo, de forma que las capacidades de computo de nuestro cerebro sean aprovechadas en pos de fines concretos, asignando energía donde mejor resulte para la consecución de una vida plena.