escribir,escavar, extraer, experiencia…Highsmith.

El oficio de la escritura es uno de los oficios que más admiro y respeto. Me parece que son de las cosas más difíciles que hay en la vida. Una hoja en blanco me mete siempre en muchos problemas, es un camino que inicia con una pared en blanco que: “es por ahí, ¡pero hay una pared!”. ¿cómo quitarla?. Dice Patricia Highsmith que no hay una regla o un recetario para escribir un libro. No siempre el un, dos, tres aristotélico es una estructura asegurada eternamente. Incluso el libro no se escribe de un “jalón”, aunque hay algo siempre seguro, o generalmente seguro: nunca se sabe con exactitud a donde te llevará. Hegel empezó a escribir la introducción a un libro y terminó escribiendo una introducción de mil páginas que concluyó en la “Fenomenología del espíritu”, y después a ese sistema que inventó le escribió un prólogo.

Es decir, puede haber y a la vez no haber, un orden consecutivo cuando se escribe una historia. Lo importante es regularizar bien el ímpetu, la energía durante todo el transcurso del ejercicio de la escritura. Tiene que ser un proceso natural sin forcejeos, pero como todo cultivo natural para que se de, debe regarse, se debe trabajar; y uno que enfrenta la página en blanco trabaja con las emociones que experimenta, es la primera herramienta que existe para conocer el mundo. Patricia Highsmith recomienda una libreta de notas en la que se vacíe o coleccione las cosas que uno capta en su vida. Normalmente se tratan de cosas que lo emocionan a uno y sirven de motivación y materia prima para una obra futura. El relato del norteamericano Merrik en Italia es producto directamente de las emociones que Patricia vivió en un viaje a Italia, salida de dos apuntes (dos notas) que a simple impresión no tienen nada que ver una de la otra. Lo mismo en “Los Barbaros”, resultado de una mala experiencia que vivió Highsmith en su apartamento y que se vio afectada emocionalmente, no sabía como actuar al momento, esos choques, esas confrontaciones de emociones que son detonadas por un evento, Patricia Highsmith le llama “experiencia emocional”. Pueden ser violentas o precipitadas o más sosiegas, pero que siempre evoquen a recuerdos de infancia, curiosidades o bien, hacia fuentes de inspiración donde se pueda enganchar uno a la energía de algo y desarrollarlo. De las emociones Highsmith, recomienda tomar (o le funcionan mejor a ella) las emociones positivas que las negativas, pues en las positivas hay un ligue de situaciones que se eslabona naturalmente generando una cadena; mientras que en las negativas en palabras de ella “es un cáncer que devora todo”. Me identifico con ella pues en mi experiencia las emociones negativas me dejan sin habla y una larga confusión muy difícil de descifrar. Si a partir de lo que provoca emocionalmente los celos –por ejemplo- Shakepeare escribió Otelo. Entonces en mi caso quedo suspendido en una paradoja pues si no puedo enfrentarme a las experiencias negativas para poder escribir algo y aquello me provoca confusión (extraña confusión) y justo para escribir algo se recomienda acudir a las emociones; entonces paradójicamente tendría que superar la confusión escribiéndola. De ahí esa pared en blanco puede traspasarse.

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