Fotos: Martín Di Maggio | Diario Popular

El contraataque del Patón

Por Luciano Bottesi, Nicolás Rotnitzky, Anuar Peche y Franco Predazzi

-Después de cuatro meses en el cargo, ¿cómo cambió tu vida?
 -Cambió todo. A ver, tengo las mismas costumbres, soy un tipo simple, lo que cambió desgraciadamente es la exposición. Ahora camino una cuadra, me saco 30 fotos y me piden 20 jugadores. En la Selección te cambia todo porque todos son hinchas. Mi señora, que es ecuatoriana, no entiende nada, pobre.

-¿No lo entiende, en serio?
 
-Sí, yo siempre le hablaba de la pasión del argentino por el fútbol, pero lo que le decía es que “ahora te vas a dar cuenta realmente de lo que te digo”. Vamos a un restaurant, una foto, otra foto, un saludo, “eh, Patón”… Mil cosas. Después están las presiones normales que existen, pero tenés que convivir con eso.

-¿Seguís yendo a comer a los mismos lugares?
 
-Sí, eso no cambió.

-Cuando asumiste en la Selección, contaste que al entrar a esos lugares la gente te aplaudía, te felicitaba. ¿Después de estos cuatro partidos te sigue pasando lo mismo?
 
-Y, ahora te piden jugadores… Llevalo a este, a Carlitos, a Juancito. Pero con mucho respeto, la verdad. Porque yo no me escondo. Si me quieren putear, me putearán. Lo que creo que ven es algo auténtico. Me toca ser el técnico de la Selección. Los que me conocen saben que la voy a remar, toda mi vida la remé, toda mi vida fue una lucha y esta es una más.

-Le decías a tu mujer que ahora se iba a dar cuenta. ¿Y vos? ¿Dirigir a la Selección es lo que te esperabas?
 
-La conocí en dos etapas como jugador, en el ’82 con Menotti y en el ’90 con Bilardo. Pero es diferente. Primero, porque estás más expuesto, hay más medios, más periodistas, los análisis van desde uno bueno hasta la falta de respeto. Hay de todo. Entonces te tenés que ir acomodando. En un momento hablé con todo el mundo y ahora trato de hablar muy poco, porque lo que noto es que a lo que digo, le agregan cosas, lo aprovechan, se desvirtúa.

-¿No escuchás lo que se dice?
 
-No, no escucho nada.

-¿Y cuando te subís al auto y encendés la radio?
 
-Nada. Música. No escucho nada porque me amargo si dicen algo que es mentira. Lo último que escuché, en esta última convocatoria, era que lo traía a Lavezzi porque era un buen tipo para el grupo. ¿Cómo voy a citar a un jugador por eso? Y en un programa que ganó un Martín Fierro, analizaban eso. Entonces, digo, ¿qué les tengo que dar explicaciones? Lavezzi viene porque lo estamos recuperando. Lo del grupo es aparte. Puede caer bien en el grupo, pero no tiene nada que ver. Cosas así. Entiendo la crítica, es normal, perdiste con Paraguay de local: ¿qué querés, que no te critiquen? Eso sí es normal y está bien.

-¿Para qué dijiste que vamos a salir campeones del mundo en Rusia?
 
-Porque lo siento.

-No por qué, sino para qué: ¿para generar algo?
 
-Que genere lo que genere. De última, si no salimos campeones, me van a matar con el título ese. Me chupa un huevo a esta altura de mi vida. Cuando me junté con los muchachos de San Lorenzo, les dije que íbamos a salir campeones de la Libertadores. Si no pensara en salir campeón, me dedicaría a otra cosa.

-Entonces esto mismo que declaraste sobre el Mundial, se los dijiste a los jugadores de la Selección.
 
-Claro., obvio

¿Y qué te dijeron?
 
-Algunos se cagaron de risa, otros me dijeron que sí… Siempre pasa. Argentina tiene un plantel de jugadores con posibilidades de ganar el Mundial. Después tenés que empezar a trabajar para argumentar lo que decís. Y bueno, estamos en ese proceso. He tenido 90 días complicados: me tocaron 6 partidos, 3 sin Messi, ahora esto de estar sextos por lo que pasó en los partidos de Bolivia… Empezar peor que esto, imposible. Por eso digo que ahora hay que remar.


Fotos: Martín Di Maggio | Diario Popular

-¿Sentís que las críticas son muy destructivas?
 
-Hay de todo. Hay algunas que son análisis futbolísticos y aunque no los comparto, están bien. Pero he escuchado a periodistas, bueno, qué sé yo si son periodistas, tratar de ratas a los jugadores. ¡De ratas! Y después a mí me han cortado en pedacitos, pero está bien, que elijo mal, que hago todo mal… Cuando lo decís para tener más audiencia, qué sé yo. Con la crítica futbolística, está todo bien.

-Y de lo que escuchaste, o de lo que te contaron que se dijo, porque decís que no escuchás: ¿en qué coincidís?
 
-En que no jugamos muy bien. Hemos tenido pasajes contra Uruguay, hubo un momento que jugamos bien, y después cometimos errores que nos costaron puntos. Contra Perú nos empataron faltando 7 minutos, y Mascherano me decía: “Patón, yo no me puedo mandar la cagada que me mandé”. Y le digo “bueno, ya está, qué vamos a hacer”. El partido estaba ganado y fue empate. Con Paraguay nos mandamos tres cagadas en el gol, tres, eh, hubo tres, y te costó el partido. Hoy tendrías 4 puntos más. Con 4 puntos más hoy, ni se hablaría de la mala inclusión del jugador de Bolivia. Pero bueno, es la Selección y es así. Yo soy autocrítico.

-En ese análisis, ¿te molesta que se diga que con vos, la Selección es defensiva?
 
-Eso todavía no lo escuché nunca. De Argentina han dicho muchas cosas, pero todavía no escuché nada de “defensivo”. Aparte, todavía no hemos tenido la posibilidad de defender: salvo un rato con Uruguay, en los otros partidos cuando íbamos perdiendo metí todos delanteros.

-¿Y ahora con Brasil sí vas a tener la posibilidad de defender?
 
-Vamos a ver el equipo que armamos. Hay que tener en cuenta que vamos a jugar con Brasil de visitante. A Tite lo conozco, lo he enfrentado con San Pablo y San Lorenzo cuando él dirigía a Corinthians. Juega con un solo delantero pero con cuatro volantes con mucha movilidad y llegada, entonces tenés que organizarte bien porque si no, te lastima.

Contra Perú nos empataron faltando 7 minutos, y Mascherano me decía: “Patón, yo no me puedo mandar la cagada que me mandé”. Y le digo “bueno, ya está, qué vamos a hacer”.

-¿Te sentís más cómodo en ese plan?
 
-No, más cómodo no. Estoy seguro, o me imagino, lo que tenemos que hacer. Tengo dos prácticas, martes a la tarde y miércoles a la tarde, eso es todo lo que tengo para entrenar. El lunes llegan los jugadores, algunos el martes, pasaremos un video de lo que hicimos mal, de lo que va a hacer Brasil, el martes tendré una hora y cuarto para trabajar en la cancha, y el miércoles encima vamos al hacer el reconocimiento al Mineirao y ahí mucho no podés hacer.

-¿Sentís que esta doble fecha de Eliminatorias es tu posibilidad para acallar esas críticas?

-No (seco). No, no. Me parece que, a la agresión, a la falta de respeto, es darle más lugar todavía del que quiso ganar. Es más, con algunos no hablaré, van a seguir criticando y diciendo… Yo no puedo sentar con alguien que le dijo “rata” a un jugador. Directamente no lo atiendo y listo. Ojalá que podamos sacar un buen resultado. Yo sé la importancia que tiene la Selección para nosotros los argentinos, somos un país futbolero, ojalá que pase eso para que nos tranquilicemos todos.

-¿Pero si ganás estos dos partidos, sentís que vas a fortalecerte y nadie te va a cuestionar si citás a Lavezzi, por ejemplo?

-(Interrumpe) ¡Y si Lavezzi no va a jugar! ¿Por qué lo van a criticar?

-Pero la crítica es a la convocatoria. Si ganás, te parás de otra manera.

-Pero suponete que perdamos: ¿lo van a criticar a Lavezzi? Está convocado porque es un jugador de Selección al que estamos recuperando para ver si puede llegar a marzo. ¿Qué me pueden criticar de eso? No entiendo. Lo que pasa es que a veces dicen “hay que matarlo a Bauza, ¿qué buscamos?, vamos a darle con lo de Lavezzi, y dale…”.

-Y al margen de Lavezzi, ¿imaginás el escenario si perdés estos dos partidos?

-No, no lo pienso. Si no, no podés estar. Yo me imagino que va a salir bien y, más allá de que mi cabeza va a mil, estoy muy seguro de lo que hago, de la charla que voy a tener con los jugadores y de lo que vamos a hacer. Esto es un juego y jugamos contra dos equipos que son muy buenos.

-¿Y qué es “salir bien”?

Salir bien es ganar los dos partidos. Después, depende del contexto, por ahí empatar uno y ganar el otro, no es malo tampoco.


Fotos: Martín Di Maggio | Diario Popular

-Desde afuera, ¿analizaste por qué no se ganaron las últimas tres finales?

-Hice el análisis de la última final con Chile. Es muy futbolístico y lo hablé con los jugadores. Se perdió por cosas muy puntuales. Para mí, eh, después cada uno hará su análisis. Otro dirá que perdimos por el gol que erró Higuaín, otro por aquello, otro por lo otro… Pero para mí, pasaron muchas más cosas en el partido que hicieron que Argentina no haya podido ganar. Pero es un análisis que debe hacer el técnico de ese momento y no hablé con el Tata.

-¿No hablaron al final?

-Al final no pude, después se fue para allá (dirige a Atlanta United, un equipo de la MLS de Estados Unidos).

-¿Pero seguís con ganas?

-Sí, sí. Cuando se pueda, lo vamos a hacer.

-En tus equipos siempre hablás de una impronta de equilibrio: ¿en estos partidos con urgencias también se persigue, importa esa búsqueda?

-Sí, sí. Siempre el equilibrio es importante. Hubo partidos que tuvimos que arriesgar, como contra Paraguay, que quedamos muy mal parados y ese equilibrio se rompió, te obliga el resultado. Si hubiésemos estado más equilibrados, el partido contra Perú lo habríamos ganado. Falta, falta trabajo. Faltan momentos de charlar y analizar este tipo de cosas.

-¿Sentís que te equivocaste en algo?

-Desde el planteo, no. Pero a lo mejor en la elección de algún jugador, quizá la posición hubiese sido distinta. A Dybala lo hice jugar por derecha y no rindió como yo pensaba, pero con el diario del lunes también es más fácil.

-¿De acá a marzo pensás que vas a tener un equipo con el que vos te sientas representado en cuanto al estilo de juego?

-Yo creo que a marzo vamos a llegar mejor, vamos a buscar la forma de poder juntarnos, tal vez en Europa, y poder trabajar. Ya vamos a tener seis partidos encima, análisis y charlas con los jugadores que van a ayudar mucho. El tema del planteo, no va a ser uno solo: no es lo mismo jugar con Brasil de visitante que con Venezuela de local. Eso va a variar.

-Tenemos dos fotos para mostrarte. Este es Martino el día que asumió en la Selección.

-Estaba feliz, ¡estaba feliz!

-Y este es Martino el día que se fue.

-… Bueno, esteee, todos los técnicos han padecido, no sé si decir frustración, pero vos llegás a un lugar… Todos los técnicos tienen la ilusión de dirigir a la Selección de su país. Acá es muy complicado, por todo lo que implica, porque no tiene que ver con lo futbolístico nada más, es con la vida diaria, con todas las decisiones que tenés que tomar. Es totalmente diferente a ser seleccionador de Alemania, que te dicen: “Señor, usted durante ocho años va a ser el técnico”. Y les chupa un huevo si ganaste o si perdiste, juegan de la misma forma hace 40 años y dentro de 40 años van a jugar igual, están mucho más tranquilos. Para nosotros, cada partido es una lucha. Antes, después… Entonces terminás así (mira la segunda foto), amargado.

-Envejecido, molido a palos, como que en dos años pasaron veinte…

-Y sí. No tenés tiempo de disfrutar. Por eso juego al tenis, es una boludez, porque es lo único que me saca de todo durante dos horas. Cada tanto voy, una o dos veces por semana; antes iba tres o cuatro. Son dos horas en las que no pienso en nada, me evado…Eso me ayuda, si no, tenés la cabeza pensando todo el tiempo. El partido entre Brasil y Colombia lo vi diez veces, diez, eh, ¡y no lo quiero ver más!

-¿Preferirías dirigir a una Selección en una sociedad como la alemana, entonces?
 
-Yo pertenezco a ésta. Nací en esto, somos así. Al lado de mi casa hay un bodegón y vamos a comer, entrás y… ¿de qué están hablando? De fútbol. Somos así y está bien, no reniego. Tampoco me molesta la crítica, sí la falta de respeto. Con altura, vos podés decir que Argentina no te gusta o que el técnico se tiene que ir. Pero cuando empiezan para el otro lado…

-¿Te molesta que digan que Messi llega con su combo de amigos y que vos no podés hacer nada?

-No. Porque la gente que me conoce sabe cómo me manejé en toda mi vida y quién soy. Si alguna vez un jugador o un dirigente me quieren imponer, de alguna manera, una formación o un futbolista, agarro el bolsito y me voy a mi casa.

No hay ningún tipo de restricciones. Aparte, les fui derecho: “Escuchame, ¿vos tenés algún problema con éste?”. Y las respuestas fueron: “No, Patón, ninguno, si lo querés convocar, convocalo, ¿qué problema hay?”

-En el plantel que integraste en el Mundial de Italia 90, Maradona le bajó el pulgar a Ramón Díaz… ¿No es algo hasta habitual en este nivel?

-No, no. Mirá, soy un técnico que habla mucho con los referentes, porque el conocimiento que tienen ellos del equipo y de lo que pasa en un partido, son datos que a vos te sirven. Y muchas veces tomás una decisión porque los jugadores te han marcado algo y decís “mirá, lo ven así”, y lo analizás desde esa perspectiva. Y ahora mismo he hablado y sigo hablando. Por eso, inclusive, digo que no hay restricciones para convocar a ningún jugador, ni (Carlos) Tevez ni (Mauro) Icardi, nada, no hay ningún tipo de restricción para ninguno, los puedo convocar en cualquier momento.

-¿Esa es la devolución que recibiste de tus charlas con los referentes sobre posibles convocados?

-Exacto. No hay ningún tipo de restricciones. Aparte, les fui derecho: “Escuchame, ¿vos tenés algún problema con éste?”. Y las respuestas fueron: “No, Patón, ninguno, si lo querés convocar, convocalo, ¿qué problema hay?”.

-Cuando tuviste aquella charla con Messi luego de que renunciara a la Selección, ¿en algún momento se te cruzó qué pasaba si te decía que no volvía?

-Bueno, iba a seguir hablando y tratar, no de convencerlo, pero de darle mi impresión de lo que yo entiendo como frustración. Porque lo que te lleva a tomar esas decisiones, son las frustraciones. Yo dejé de jugar un día que me frustré y dije “se van todos a la concha de su madre”, fui a ver al presidente y le dije: “No juego más”. Y no jugué más. Messi dijo eso porque se sentía frustrado. Pero lo que pasó es que en las dos horas que estuvimos charlando, me fui dando cuenta de que él estaba enganchado con la Selección. Hablaba de sus compañeros, sabía y sabe todo: cómo juega este, aquel, quién por derecha, por izquierda… Entonces, a medida que hablábamos, me daba cuenta de que estaba enganchado. Por eso, cuando terminamos después de dos horas, porque estábamos con (Javier) Mascherano, me levanté y dije: “Bueno, mañana tengo que dar la lista, ustedes dos están adentro”. Y se cagaban de risa, ¿me entendés? La charla nos llevó a eso.

-¿Qué alivio, no?

  • ¡Cómo! Para todos, ja, ja, ja.

VIDEO: LA ENTREVISTA COMPLETA