Mi propósito de este Año.

Quizás sea un poco tarde para esto, pero nunca es tarde para iniciar de nuevo…

Filipenses 3: 12- 14

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,

prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

¿Cuántos de nosotros nos hemos propuesto cosas para año nuevo? — Diré que yo soy la primera en levantar la mano, cuando de proponerse cosas se trata. Me propuse una vez terminar una carrera universitaria, ahorrar dinero, bajar de peso jeje, aunque aun sigo trabajando en ésta última.

Bueno, cualquiera que sea los propósitos de año nuevo que alguna vez tuvimos o tenemos, siempre hay algo que nos proponemos llevar a cabo, aunque a los pocos días quedé como un simple recuerdo de lo que nos propusimos alguna vez.

Debido a esto me puse a pensar en Pablo….

Pablo cuya historia conocemos bien, tenía un propósito, quizá de año nuevo, o quizás no. Lo cierto es que tenía un propósito, el cual quiso compartir con las personas de Filipo, los filipenses.

Tal vez, usted como yo hemos escuchado a alguien leer este pasaje que acabamos de ver, y lo tenemos en mente como algo que debemos cumplir, como lo que todo cristiano debe hacer y ya.

Bueno, yo quiero hoy que lo veamos desde otra perspectiva tomando ventaja de la época que vivimos hoy.

Pablo se enfocó en decirle a los filipenses la pasión que tenía en su vida; resulta que la pasión de su vida es la que quiero que comencemos a ver como el propósito no sólo de año nuevo, sino de cada día, hora, minuto o segundo, y es Proseguir a la meta mientras formaba en sí mismo el carácter de Cristo en él.

Y pensé que en este pasaje, están escondidas las claves para cumplir ese propósito. Voy a mencionar 3 puntos principales que encontré mientras leía, para que este propósito sea cumplido cada día en nuestras vidas.

  1. Reconocer nuestra posición o estatus actual.

Vamos a Filipenses 3:12

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

En mi trabajo, trabajamos por proyectos para diferentes clientes, el cliente para el que yo trabajo es un poco estricto y le gusto que todo quede documentado al final del día en un reporte diario, esto por qué? bueno pues porque el cliente trabaja bajo una metodología que nos solicita tener una reunión importante cada mañana, llamada Stand Up, en la que usted basado en su reporte contesta las siguientes preguntas en prosa:

  1. Qué hice ayer?
  2. Qué haré hoy?
  3. Qué me está bloqueando?

Y pensé, que si Pablo viviera en este tiempo, más o menos nos pediría algo así, porque él reconocía que aún no había alcanzado lo que deseaba, que aún no era perfecto y que necesitaba perfeccionarse más, pero que aún seguía avanzando.

Entonces el primer punto es conocer nuestro punto de partida o estatus actual.

Pensemos un momento… Qué hicimos ayer para parecernos más a Cristo? Qué haremos hoy? Qué nos está bloqueando para lograrlo?

Puede que ayer no hiciéramos nada, pero hoy haremos una oración pequeña, un devocional de un minuto, y puede ser que ver novelas o mucho fútbol nos esté bloqueando de ser más como Cristo. Siempre debemos tener en mente que algo es mejor que nada. Una oración pequeña, un devocional de un minuto puede cambiar vidas.

Conozcamos nuestro estatus y de esta manera podremos saber dónde estamos y hacia dónde queremos ir, que sería asir aquello para lo que fuimos asidos por Cristo. Asir es tomar como posesión, tomar aquello para lo que Dios nos ha tomado ya.

  1. Olvidar el pasado.

Vamos a Filipenses 3:13.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,

Yo antes solía escuchar a muchas personas cantar: “Ya lo pasado pasado, no me interesa” y al inicio no le daba pelota, y tal vez era porque no dejaba ir el pasado tan fácilmente y me recordaba yo misma mi pasado, un pasado que no me dejaba avanzar, en esto hay dos cosas importantes que recalcar:

  • Guardar cosas malas como pasado: A veces nosotros preferimos guardar un rencor inútil que lo que hace es atarnos, por no tener la humildad para decir: “perdóneme”, Sabés, no se trata de quien tiene o no la razón, sino de formar el carácter de Cristo en nosotros, él en más de una ocasión dejó que lo humillaran y que lo pisotearan. Por otro lado está que nosotros mismos nos recordamos errores que nadie más recuerda, que ni aún Dios recuerda porque quizás hasta le pedimos perdón a él.

La palabra de Dios dice en Isaías 43:25 :

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

  • Guardar las cosas buenas que hicimos como pasado: En muchas ocasiones nos aferramos a las cosas buenas que hemos hecho, por ejemplo: El domingo pasado la música en la iglesia estaba buenísima y nosotras cantábamos! y nos gloriamos por eso y nos creemos que somos mejores! Aunque tal vez usted no lo crea, eso nos ata también, y nos hace estancarnos, creyendo que no necesitamos menguar más para que el carácter de Cristo sea formado en nosotros.

La palabra de Dios dice en Efesios 2: 8–9:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Si continuamos hablando sobre Pablo, imagínese, lo que él era y lo que hacía. Sin embargo fue humilde para reconocer que no había alcanzado aún lo que quería, y dice: “UNA COSA HAGO” olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.

Pablo olvidó quién fue y sus errores del pasado, así también como las obras que hizo en nombre del Señor, y se extendía hacia el futuro, a lo que está por delante de quien quería ser en Cristo.

Gente, hay que dejar el pasado donde corresponde, si ayer no pudimos orar, ya!, eso fue ayer, no perdamos el tiempo pensando en porque no oramos ayer, y centrémonos en orar hoy, y en procurar orar mañana.

En lo personal hay una película que me encanta y es de superhéroes, en la cual hay una diseñadora, y el superhéroe comienza a hablarle del pasado y ella le dice: No volteo al pasado nene, me distrae del ahora!

Apliquemos este principio, no volteemos al pasado para recriminarnos o gloriarnos de nada, el pasado no tiene nada nuevo que contar, más bien veamos hacia adelante para seguir luchando en convertirnos en lo que Dios quiere.

  1. Enfocarse en el premio que estará al final de la carrera.

Vamos a Filipenses 3:14:

prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Antes, mi hija tenía una biblia ilustrada, en la que se mostraba a un hombre representando a Pablo, corriendo hacia la línea de meta, y ahora entiendo que cuando él decía “Prosigo” se refería a un término muy utilizado por los velocistas, según mi biblia de estudio, y es porque él sabía que desde su conversión había tomado un número para correr este maratón que es la vida Cristiana, Siempre teniendo en cuenta el premio que era alcanzar el supremo llamamiento que es en Cristo Jesús, cuando se refería al supremo llamamiento era porque él sabía que Cristo lo había elegido, y quería llegar a asir su premio.

Si alguna vez ha participado en carreras o visto al menos, sabe que quienes compiten en un maratón, carrera de relevos o los 100 metros planos, no lo hacen pensando en que cuando caigan van a quedar tendidos, lo hacen pensando en que si caen deben levantarse. Y eso era lo que Pablo decía, Proseguir, surgir de donde estemos, luchar para asir aquello por lo que fuimos asidos por Cristo, al premio del supremo llamamiento!

La palabra dice en Proverbios 24:16

Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal.

Porque si caemos debemos levantarnos! así es la carrera del Cristiano!

Cuando estaba en la universidad me decían, ¿Cómo va la U?, y yo decía, ahí va!

y me decían, cayendo que levantando! y a mi no me gustaba que me dijeran eso, porque era mi esfuerzo, nadie más que mi familia me ayudaba. Sin embargo luego entendí que esa frase podría aplicarse para la vida del cristiano, porque si me caigo, me levanto! porque quiero llegar al premio…. Es peor no levantarse nunca!

Romanos 9: 16 dice

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Que quiere decir esto, que si corro, caigo y no me levanto? de nada sirve todo lo que avancé, pero si me levanto Dios tendrá misericordia de mí, y podré terminar mi carrera.

Este tema tocó mi vida, porque en muchas ocasiones yo perdí el norte, y lo recuperé por la misericordia del Señor, y ahora sé que debo proseguir para poseer aquello por lo que Cristo pagó un precio en la Cruz.

Sólo me gustaría decirle que usted puede plantearse todos los propósitos que guste para año nuevo, pero por favor no deje por fuera el propósito principal que que es el de proseguir al blanco, para ganar ese premio del supremo llamamiento, creyendo siempre como dice la palabra en Hebreos 11: 6 que hay un Dios galardonador de los que le buscan.

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