Mis Audífonos…
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;” — Eclesiastés 3:1, 3:6.
Hace más o menos unas 6 semanas, tuve una pérdida dolorosa… Perdí mis audífonos Sony, los cuales para mí, son los mejores desde que conozco la música y disfruto de ella. Luego de caminar un poco, conseguí “reponerlos”. Lamentablemente… una de mis características es ser distraída, y delante de mi ojos (no, ¡no sé cómo!), aún con testigos, los volví a perder. ¡Vaya injusticia! Fui a buscarlos a dos lugares distintos, y ¡Sorpresa! No encontré.
¿Por qué cuento esto? Porque a veces nos aferramos a cosas que no queremos perder, o no queremos desechar, el texto de hoy, dice que todo, absolutamente TODO, tiene su tiempo… y eso sin duda alguna es cierto, era mi tiempo de tener que usar otro tipo de audífonos… Es mi tiempo de desechar en lugar de guardar (si si, guardaba la esperanza de haberlos guardado en mi bolso… pero no). Conozco la historia de alguien — quien aunque no lo crean — no soy yo, que me demostró, que era el momento de desechar en lugar de guardar.
Analy, es una de mis mejores amigas, y hace poco tenía un examen muy importante, uno de bachillerato, uno que, sin duda alguna le abriría las puertas a una nueva etapa de su vida, la U por supuesto. Y pues el profe guía, no creía en ella, y ella por su parte comenzó a guardar cierto malestar acerca de él… porque seamos honestos, uno siente cuando la gente no cree en lo que uno puede dar.
Analy guardó ese malestar, en lugar de desecharlo y le preocupaba mucho que la persona que supuestamente, era su guía, la abandonara así porque así… varios amigos en común la apoyaron de una u otra forma, pronto encontró la forma de salir adelante y presentar el examen de bachi, ahora espera resultado. Durante este proceso, ella comprendió que no importaba que su profe guía no creyera en ella, que si ella tenía la capacidad de creer en sí misma, podía lograr lo que se propusiera con la ayuda de Dios. Venció todas aquellas cosas que le hacían guardar los malos sentimientos y pudo desecharlos para el momento de hacer el examen.
Una vez hablando con ella, me dijo que sentía un poco de temor de no poder pasar el examen, y no poder demostrarse que podía, y bueno… hoy yo puedo decirle a Analy — si lees esto — , que no importa si pasás o no el examen de bachi… Demostraste — por lo menos a mi — que no hace falta guardar lo que no conviene… que desechar esos malos sentimientos/malestares/o como quieran llamarlos, era lo mejor que podías hacer para seguir adelante. Me enseñaste a mi, que de nada me sirve aferrarme a un par de audífonos (pensamientos negativos, “malas vibras” como las llamamos, o personas que no creen en nosotros), y que si desecho todas aquellas cosas que no me sirven, puedo llegar lejos.
Sé que al inicio, el perder mis audífonos con la historia de Analy, parecía no tener relación… pero que tal si… ¿en lugar de perder las esperanzas, buscamos soluciones y en lugar de guardar las cosas malas, las desechamos para lograr lo que nos proponemos? ¡Analy sos un ejemplo para mi!
