¿Sabemos lo que firmamos?

Prácticamente a diario, aunque parezca mentira, firmamos contratos con diferentes empresas y ni siquiera nos paramos a mirarlos. Muchos pensaréis que estoy loco al leer esta primera frase, pero os invito a hacer la siguiente reflexión: ¿En cuántos sitios webs me he registrado, cuántas aplicaciones he descargado o actualizado en mi móvil/tablet y cuántos programas he instalado en mi ordenador en el último mes?

La respuesta a esa pregunta, en usuarios que utilizan diariamente las nuevas tecnologías, no creo que sea inferior a 10, lo cual haría una media de un contrato firmado cada 3 días. Porque eso son los célebres “Términos y condiciones”, un contrato que firmas, en el que autorizas a los responsables de una web, aplicación o programa a hacer todo lo que viene indicado en ese larguísimo texto que ninguno de nosotros, y me incluyo, lee.

Hoy me he levantado con esa inquietud. ¿Sabemos lo que firmamos? Y para responderlo, he entrado en los muy extensos términos y condiciones del servicio de la red social más utilizada en los últimos años: Facebook, aunque podría haber elegido cualquier otra página web, red social, aplicación o software. Lo que he leído al hacerlo, aunque ya lo sospechaba, no ha dejado de sorprenderme.

No voy a analizar punto por punto lo que podemos ver en esta inmensa maraña de enlaces y desplegables que son las condiciones del servicio de esta red social, ya que, si lo hiciera, no terminaría de escribir hasta dentro de varias semanas, pero, sí que hay ciertos puntos que, personalmente, creo que todos deberíamos ser muy conscientes de ellos.

Utilizamos la información de la que disponemos para mejorar nuestros sistemas de publicidad y medición, de tal modo que podamos mostrarte anuncios relevantes, tanto en nuestros servicios como en servicios de terceros, y medir la eficacia y el alcance de los anuncios y servicios. […]

Indagando un poco más, no sin tener que hacer varios clics en distintos enlaces, encontramos más detalles sobre este asunto:

Tu foto del perfil o tu nombre pueden adjuntarse a un anuncio para mostrar tu actividad en Facebook. […] Los proveedores de datos de Facebook están especializados en ayudar a los anunciantes a buscar a las personas adecuadas a las que mostrar sus anuncios. Por ejemplo, Facebook trabaja con proveedores de datos para buscar personas en Facebook a las que creen que los anunciantes querrán llegar, a partir de preferencias que esas personas puedan tener. […] Facebook y otras empresas utilizan tecnologías tales como cookies, etiquetas píxel y almacenamiento local para mostrarte anuncios que te resulten útiles. […]

¿Qué significa ésto en un lenguaje coloquial? Evidentemente, el mantenimiento de una red social es costoso y necesita de financiamiento, además de no tratarse de una empresa sin ánimo de lucro. Dicho financiamiento se obtiene de publicidad y, gran parte de ello, se obtiene mediante dichos “Proveedores de datos”. Una empresa, interesada en anunciarse en esta red social, envía una serie de criterios de búsqueda, los cuales Facebook interpreta y muestra los anuncios basándose en lo que tú has estado haciendo, no sólo en la red social, sino mientras navegabas por cualquier sitio de la red gracias a las famosas “cookies”.

Cuando utilizas aplicaciones, sitios web u otros servicios de terceros que emplean nuestros servicios o están integrados en ellos, estas plataformas pueden recibir información acerca de lo que publiques o compartas. […] Además, si descargas o utilizas estos servicios de terceros, estos pueden acceder a tu perfil público, que incluye tu nombre o identificador de usuario, tu rango de edad y país/idioma, tu lista de amigos y cualquier información que compartas con ellos. La información que recopilan estas aplicaciones, sitios web o servicios integrados está sujeta a sus propias condiciones y políticas.

Facebook, por fortuna, cuenta con una amplia configuración de privacidad, que te permite restringir tanto como consideres oportuno quién puede ver tu información. Ellos te avisan de que todo aquello que sea público es susceptible de ser enviado a terceros, al hacer uso de aplicaciones, por ejemplo, por lo que es responsabilidad nuestra saber qué permitimos que vea todo el mundo, para evitar luego sorpresas.

Podemos retirar cualquier contenido o información que publiques en Facebook si consideramos que infringe esta Declaración o nuestras políticas.

Existe un gran listado de reglas y compromisos relacionados con nuestra publicaciones. Muchas veces nos sorprendemos porque retiran vídeos, fotos o comentarios en páginas webs de las que somos seguidores en esta red social, y todos nos indignamos, alegando que “En Facebook hay censura”. Pero, aunque soy el primer defensor de la libertad de expresión, debemos ser un poco autocríticos. ¿Nos hemos parado a leer qué tipo de contenido nos hemos comprometido a no publicar cuando nos hemos registrado? Voluntariamente nos hemos decidido crear un usuario y hemos aceptado que no publicaremos contenido sexual, que incite al consumo de alcohol u otras sustancias o que incite al uso de aplicaciones para citas, entre muchas otras cosas. Hemos firmado un contrato, y, nos guste o no, ellos tienen razón al cancelar publicaciones.

No utilizarás Facebook si eres menor de 14 años.

Creo que no hace falta ni comentar el motivo de por qué se ha incluido esta regla, pero sí que me pregunto, ¿todos los padres saben esto y saben por qué es así?

INTENTAMOS MANTENER FACEBOOK EN FUNCIONAMIENTO, SIN ERRORES Y SEGURO, PERO LO UTILIZAS BAJO TU PROPIA RESPONSABILIDAD. PROPORCIONAMOS FACEBOOK TAL CUAL, SIN GARANTÍA ALGUNA EXPRESA O IMPLÍCITA, INCLUIDAS, ENTRE OTRAS, LAS GARANTÍAS DE COMERCIABILIDAD, ADECUACIÓN A UN FIN PARTICULAR Y NO INCUMPLIMIENTO. NO GARANTIZAMOS QUE FACEBOOK SEA SIEMPRE SEGURO O ESTÉ LIBRE DE ERRORES, NI QUE FUNCIONE SIEMPRE SIN INTERRUPCIONES, RETRASOS O IMPERFECCIONES. FACEBOOK NO SE RESPONSABILIZA DE LAS ACCIONES, EL CONTENIDO, LA INFORMACIÓN O LOS DATOS DE TERCEROS Y POR LA PRESENTE NOS DISPENSAS A NOSOTROS, NUESTROS DIRECTIVOS, EMPLEADOS Y AGENTES DE CUALQUIER DEMANDA O DAÑOS, CONOCIDOS O DESCONOCIDOS, DERIVADOS DE O DE ALGÚN MODO RELACIONADOS CON CUALQUIER DEMANDA QUE TENGAS INTERPUESTA CONTRA TALES TERCEROS. […]

Sin duda, el párrafo más importante: Facebook no se responsabiliza si, por algún problema de seguridad, tus datos son obtenidos por terceros. Eso incluye fotos, vídeos, comentarios, datos personales… En definitiva, todo lo que subas a los servidores, pese a que el equipo de Facebook haga todo lo posible por mantenerlo protegido, es susceptible a un ataque, por lo que, si no quieres que algo pueda ser “robado”, no lo subas a Facebook (o a ningún sitio de la red).

Viendo todo esto, ¿podemos seguir afirmando, como muchos hemos hecho en ocasiones, que somos víctimas de engaños de las páginas web y redes sociales? En absoluto. Nosotros tenemos toda la información a nuestro alcance y es responsabilidad nuestra dedicarle unos minutos a conocerla. De nada sirve pegar luego en nuestro muro un texto diciendo que no autorizamos a Facebook a hacer uso de nuestros datos, cuando hemos firmado que queremos ser usuarios aceptando esos términos. Es como pretender que nuestro casero solucione una avería que, en el contrato de alquiler de nuestra casa que hemos firmado, figura como responsabilidad nuestra.

Leamos siempre la letra pequeña, en todo lo que hagamos en nuestra vida. Puede que perdamos 5 o 10 minutos cada vez, pero nos ahorraremos más de un disgusto y estaremos preparados ante cualquier problema que pueda surgirnos.

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