No es “absurdamente obvio”, señor. Tenemos maneras muy diferentes de entender qué es un ser humano, así que en este caso no podemos hablar de obviedades. El derecho a decidir parte, justamente, de que independientemente de cuáles sean las creencias, los referentes morales y las obviedades de cada persona, el estado, como protector de los derechos de las personas, garantice a las mujeres (que somos sujetos de derechos) el acceso a las condiciones que nos permitan disfrutar de un sistema de salud integral, incluyendo la posibilidad de abortar. La decisión la tomará cada persona desde su caso particular, y algo que sí es bastante obvio es que la creencia, el referente moral o el credo de un grupo de personas no debe ser el criterio que se utilice para legislar en este tema.
