ISLANDIA TIERRA DE FUEGO, HIELO Y TIMO

Hace poco visité Islandia. Uno de los destinos de mi lista vital. Debo decir que no me defraudó. Es un país donde la naturaleza es protagonista principal. Ese es su mayor atractivo. Un inmenso territorio donde apenas viven trescientos mil personas. Una tierra llena de contrastes, donde las fumarolas humeantes conviven con el gélido hielo. Un lugar en medio de ninguna parte donde la tierra se abre en canal separando Europa y América. En ningún sitio he visto tantas aves como las que avisté al borde de las carreteras islandesas. Tampoco tormentas de nieve que en algún momento silenciaron las palabras. Un país donde el agua borbotea y cae en numerosas cascadas arropadas de basalto. Caminé por primera vez sobre un glaciar y me sumergí en las cálidas aguas termales. Un país lleno de emociones que necesita al menos dos semanas para conocerlo mejor. En una semana puedes darle la vuelta pero te quedas con ganas de mas. Es un país caro y con poco alojamiento así que hay que planificarlo bien antes de ir. Todo fue perfecto, aunque la nieve cubriera gran parte del paisaje, aunque no viera frailecillos ni ballenas, aunque los cielos cubiertos nos dejaran sin auroras, aunque algún hotel sería mejor olvidarlo. Todo estuvo bien,digo, hasta la última hora. El momento de devolver el coche que habíamos alquilado. Y ahí está el timo y la estafa.

Cuando llegamos nos dieron un coche automático aunque habíamos solicitado uno manual. Intentaron vendernos su seguro amedrentándonos con todos los fenómenos meteorológicos que podíamos encontrarnos en la isla. Sobre todo las tormentas de arena del sur. Cuando alquilamos el coche en nuestra agencia abonamos un seguro a todo riesgo con franquicia por eso optamos por no contratarlo. Era de noche y llovía. Junto a la empleada revisamos los pequeños daños del vehículo. Roces que ella iba apuntando en su parte, como es habitual. Después, la discusión para cambiar el coche por uno manual. No había y creo que no debe haber muchos por allí. Quedamos en probar e intentar cambiarlo al día siguiente. Cosa que no hicimos sino que nos quedamos con el coche automático.

Durante una semana alrededor de la isla no tuvimos ningún incidente ni daños. Eso sí mucho polvo porque parte de la Ring Road está sin asfaltar, pero nada mas. Cuando regresamos para devolverlo lo primero que nos sorprende es la exhaustiva revisión. Nos preguntan si habíamos estado por el sur a lo que contestamos que sí. Entonces frotando el capó con un algodón y pasando la yema de los dedos nos dicen que tiene daños muy graves por el efecto de la arena. Tan imperceptibles como que no pasamos por ninguna tormenta de arena aunque la empleada insistía en ello. En medio de una fuerte discusión, con el handicap del idioma por medio, la cosa se pone peor cuando tampoco aparece el parte de daños del primer día. Ella por su cuenta, sin ningún peritaje, estima que debemos abonar 7000 euros por todos los daños. Una cantidad que aumenta arbitrariamente a medida que aumenta la tensión y la discusión. A todo esto ellos tenían que trasladarnos al aeropuerto y apenas quedaba 20 minutos para llegar en hora a facturar nuestro vuelo de vuelta a casa. Optamos por no pagar y nos subimos en la furgoneta para llevarnos al aeropuerto. Por ahora no han cargado nada pero bien que lo intentaron.

Un mal final de viaje para un destino increíble y totalmente recomendable. Y por lo que he visto en las redes es una práctica frecuente en Islandia.

La empresa de alquiler de coches fue GREEN MOTION, nada recomendable en Islandia.

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