Empezar por casa…

Soy banal y superflua…

No es más que mi responsabilidad. Siempre que tuve elección, ganó la mitad más uno de patriarcado mercantil que se basa en “aprincesarnos”.

Nos dejan afuera de toda decisión y nos impregnan de una visión vulgar de la vida que, al final, no hace más que tomar conciencia. Yo y miles de mujeres, que en lugar de enarbolar poder clitoriano o vaginal (cuestión de gustos), sólo adolecemos de pene.

Desprincésate a patadas. Las tuyas propias. Ellos no pueden dártelas.

Destruir para construir.

Nuestros hijos, sean del sexo que sean, no se merecen princesas. Merecen mujeres que nunca más críen asesinos de género. Empecemos por casa.

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