Conspiranoicos

Pasé las últimas semanas convaleciente y para pasar el rato, dado que tenía algunas actividades restringidas, me puse a ver en YouTube unos canales de difusión de historias ocultas y paranormales. Lo que hoy se conoce como conspiranoia, una mezcla entre conspiración y paranoia.

Encontré una fuente de entretenimiento bastante adictiva más allá de que no me creí ni una palabra de las historias que decían. Pero comprendí por qué engancha a tantas personas.

Voy a listar algunas características generales que noté en estos simpáticos y bizarros personajes.

Creen que todo es una conspiración

Ellos creen en los extraterrestres, en la astrología, en los ángeles, en los demonios, en los reptilianos, en que la Tierra es hueca, en que McDonalds y Coca Cola son un instrumento de control social, en que el código de barras es un invento del demonio, en que en Marte hay un cielo azul y oxígeno respirable, en que el hombre es en realidad una creación y no un ser evolucionado tras millones de años.

Todo es una conspiración para ellos. Esto es algo que los hace perder credibilidad. Sería más creíble si, por ejemplo, solo aceptaran que existe vida extraterrestre. Sin embargo ellos creen en absolutamente todo.

¿Y cómo justificar todos los relatos sobrenaturales y paranoicos al mismo tiempo? Continúe leyendo.

Arman jerarquías de conspiración para darle sentido a todo

La única forma de que todas las ridículas teorías que tienen encajen es que haya una jerarquía. Por ejemplo, los extraterrestres que conocemos todos, esos petisos de color gris, cabezones y de ojos almendrados son, según los conspiranoicos una raza de alienígenas que está dominada por otras más superiores con forma de reptil, es decir, los reptilianos. A su vez los reptilianos son poderosos, pero no tanto como los seres de luz de la quinta dimensión. Estos últimos podrían ser los que llamamos espíritus o incluso ángeles.

En un episodio de Los Simpsons, los niños de Springfield comienzan a volverse paranoicos por el extraño comportamiento de sus padres, que están bajo la influencia de un tónico para despertar el apetito sexual, fabricado por el abuelo Simpson.

Los niños desconocen el motivo por el cual los padres se encierran en sus habitaciones. Es entonces cuando comienzan a tejer una serie de teorías sobre lo que podría estar pasando. Milhouse muestra en un pizarrón a los demás una especie de organigrama de los distintos grupos paranormales que según ellos son los causantes del problema.

Esto es justamente la jerarquía que utilizan los conspiranoicos para poder justificar a sí mismos (al menos) algo de lo que difunden continuamente.

Se contradicen

“El hombre no fue a la Luna en 1969, porque no había en ese entonces y no hay aún la tecnología para hacerlo” opinan en ocasiones los conspiranoicos. Pero un rato después acusan a la NASA de tener bajo secreto bases en Marte.

La contradicción de estos sujetos es constante y basta escucharlos hablar un rato y prestar algo de atención para detectarlo.

Tienen un profundo desconocimiento científico

La teoría de la Tierra hueca es una de las más ridículas que pueda creerse. Según esta idea, el planeta en el que vivimos es en realidad hueco y tiene un cielo y un suelo interiormente, con una estrella brillando en el centro. Sí, una estrella brillando en el centro del planeta y no roca fundida como se sabe que existe.

Pensar que pudiera haber una estrella en el centro del planeta es un disparate científico desde cualquier punto de vista y no tiene sentido analizarlo, pero piensen solamente en la temperatura que tendría el planeta y la fuerza de gravitación que ejercería una estrella. Y eso se los digo yo, menos que un aficionado a la astronomía y astrofísica.

Este nivel de ignorancia es una constante en muchas de sus locas teorías.

La ciencia es el enemigo, salvo cuando les conviene

Cualquier caso sobrenatural comienza con algo natural. Así que algunos hechos que ocurrieron en la historia los dan como ciertos y algunas teorías científicas las consideran válidas.

Se sirven de la ciencia hasta donde les conviene. Después, despotrican contra ella.

Se realimentan entre ellos

Continuamente están citando a otros conspiranoicos. En la cúspide del conocimiento pseudo científico se encuentran dudosos investigadores y en algunos casos hay científicos; aquellos que la comunidad científica considera borders.

Ninguna de estas personas puede ser tomada en serio, así que su público queda acotado. ¿A quiénes? A otros conspiranoicos. Es así como los difusores de estas teorías son consumidas por personas con la misma creencia pseudo científica.

Estos a su vez, difunden las teorías citando a los primeros. Se arma una red de conspiranoicos donde algunos se vuelven célebres. En el caso de los canales de YouTube, algunos “especialistas” hacen crossovers en los canales de otros conspiranoicos, siendo invitados por su erudición en algún asunto en particular.

Así es como unos citan a otros y de esta forma, todos se realimentan en sus fantásticas e increíbles teorías.

Nunca aportan pruebas

Las “investigaciones” que difunden y a las que hacen referencia no son más que cuentos que repiten. La mayoría son interpretaciones de eventos que alguien vivió y que generalmente se relacionan con el avistamiento de algo. Pareciera ser que porque alguien vio algo (aún sin pruebas de ello) basta para armar la más disparatada teoría.

Una parte de los testimonios en que se basan las historias son dudosos y cuestionables. El resto son directamente falsos y ellos lo saben.

Los argumentos que exponen no son falseables y por ende, no pueden considerarse científicos. Ellos tienen explicación para todo y si los hechos cambian, ellos modifican la teoría para que encaje. La definición misma de pseudociencia.

Las teorías pegan saltos

Hay una misteriosa luz en el cielo. No se sabe qué es. Por este motivo infieren que debe ser un vehículo extraterrestre que viene de otro planeta. De una luz en el cielo a E.T. hay un abismo que ellos saltan sin ningún tipo de problemas.

Nunca, jamás siguen el principio de Navaja de Ockham. Para ellos siempre la explicación más compleja es la adecuada.

Lo explica mejor Neil DeGrasse Tyson en el principio del siguiente video.

Se alimentan de la ciencia ficción

Esto se llamativo y es fácil de detectar para alguien que consume ciencia ficción, como yo.

Muchas de las teorías se basan en relatos, novelas, series y películas de ciencia ficción. La Tierra hueca remite a Viaje al Centro de la Tierra, novela de Julio Verne. La teoría que está de moda entre ellos sobre una raza de reptiles camuflados entre los seres humanos es muy similar a V: Invasión Extraterrestre popular serie de ciencia ficción de los años ochenta.

Reptil camuflado de V: Invasión Extraterrestre

Se da especialmente con los alienígenas. Cada una de las criaturas extrañas que suelen describir en sus historias se parecen mucho a algún ser extraterrestre o mutante de alguna serie o película.

Vaticinan hechos difusos o que nunca ocurren

Les fascina decir lo que va a pasar. El problema es que nunca aciertan. El remedio para disimular esto es vaticinar de forma ambigua. Si yo digo que el 2016 va a ser un año de cambio para el mundo, se puede interpretar de muchas maneras. Si digo que ocurrirá algo que consternará al mundo, pues eso suele ocurrir al menos una vez por año. Es decir, es fácil pronosticar de forma difusa sin errar.

Ahora, cuando intentan predecir algo puntual, fallan de forma estrepitosa. Claro que nunca vuelven a revisar lo que vaticinaron y si lo hacen seguramente tendrán una excusa. Ya sabemos que acomodan la teoría como mejor les conviene.


Conspiranoicos pero divertidos

Así y todo, cada tanto voy a escucharlos un rato. Me divierten las teorías. Creo que es una forma de mitología que ellos mismos han creado. Es como leer o mirar una saga de novelas o películas.

Siempre que uno no crea las idioteces que dicen y siempre que no estafen a nadie, son inofensivos.