La educación formal y la permanente memorización

Creo que fue durante el 2007 o el 2008. Estaba rindiendo el final de Análisis Matemático II en la Facultad de Ingeniería, en la UBA.

No había cursado la segunda parte de la materia. Había aprobado el parcial y después me había manejado con libros, apuntes, ejercicios resueltos y alguna que otra clase suelta a la que sí asistí. Cosa bastante habitual durante mi paso por la universidad. Siempre me declaré “agnóstico” respecto de las clases prácticas. Especialmente las de programación, pero a veces también de las de matemática.

Pero como esto era matemática y yo me había preparado casi exclusivamente por mi cuenta para rendir aquel final, estaba complicado. Sin embargo, entendía bien los temas. Sabía lo que tenía que hacer en cada caso.

La mayor parte de los temas que entraban en ese examen eran teoremas integrales. Era algo bastante sencillo para el estudiante promedio de ingeniería que tiene buen manejo de matemática. No era mi caso. Siempre tuve que poner mucho empeño en esta área y aunque terminé con un nivel aceptable, por algo aprobé las materias de matemática, nunca pude lucirme y siempre pasé raspando.

Estos teoremas era cuestión de conocerlos y aplicarlos. A conocerlos me refiero a saberlos de memoria. Y era lo único que había que saber realmente de memoria, o al menos eso era lo que decían los docentes.

Sin embargo, uno de los puntos del examen era calcular el centro de masa de una pieza. Un regalo prácticamente. Era tan simple como hacer una integral doble (algo que para un estudiante de ingeniería equivale a sumar y restar para un estudiante primario). El tema era que la fórmula para calcular esto yo no la recordaba.

No voy a contar cómo hice para aprobar con 4 ese examen. Pero de alguna forma lo logré.

Jamás recordé la fórmula del centro de masa pero sí la maldita frase repetida por distintos docentes a lo largo de la carrera (inconclusa por el momento):

Acá nunca les vamos a pedir que memoricen nada. Lo que nos interesa es que razonen.

Mentira. Mil veces mentira. Memorizar ha sido y es todavía la pieza clave de toda la educación formal.

Esa frase la escuché mil veces y siempre terminó siendo una falacia. Siempre había algo que memorizar y si no recordabas eso, no tenías chances de aprobar.

De más está decir que hoy en día no sirve para nada memorizar absolutamente nada. Quizás en los niveles iniciales, las letras, el alfabeto, las tablas de multiplicar. Cosas básicas.

Lo peor es que repiten aquella frase convencidos de que están evaluando razonamiento y no memoria.

Pero parece que no se dan cuenta. Quizás sea porque no lo pueden diferenciar.

¿Cuándo voy a creer que la educación formal ha dejado de lado la memorización? Cuando una persona con habilidades avanzadas para memorizar no tenga la más mínima ventaja sobre otro con memoria normal.