Frank Ocean — Blonde [Reseña de álbum]

El músico favorito del Internet ha vuelto con el álbum más anticipado de 2016.


Cantante, autor, multi-instrumentalista, productor, hijo pródigo del Internet musical; Frank Ocean ha vuelto. Después de su afamado mixtape Nostalgia, Ultra (2011) y su alabado álbum debut Channel Orange (2012), Ocean se volvió una figura idolatrada gracias a su agradable sonido de R&B contemporáneo, interpolando sonidos electrónicos con ritmos pop y vocales llenas de soul. En este álbum se incluían grandes éxitos como la dulce y apacible Thinkin Bout You, así como la electrónica y épica Pyramids. Estos dos proyectos engendraron la artística y enigmática personalidad de Frank; sin embargo, desde entonces estuvo callado, únicamente apareciendo en colaboraciones con otros artistas o lanzando canciones aleatoriamente. Esto causó una gran expectativa por todos sus fans y muchos artistas; cada vez que Ocean se veía activo en las redes sociales, el revuelo que causaba era increíble. Justo hace una semana esto ocurrió y en cuestión de días Frank Ocean reveló un fragmento de vídeo de su álbum visual Endless (2016) que se lanzaría el siguiente día. Finalmente, un par de días después, Blonde (2016) salió y el momento que todo el Internet había estado esperando finalmente había llegado.

Este álbum tuvo siempre una carga pesada sobre él gracias al éxito comercial que fue Channel Orange y la enorme comunidad de fans que ganó, y yo creo que, adhiriéndose a una narrativa súper personal y apoyándose en un complejo proceso creativo, Frank Ocean supo concentrar todas sus experiencias desde aquél tiempo y liberarlas con una reconfortante honestidad y refrescante enfoque musical. La lista de artistas que de algún modo influyeron en el álbum es grandiosa — David Bowie, Kanye West, Jamie xx, Kendrick Lamar, Beyoncé, the Beatles, André 3000 y muchos más; sin embargo, las colaboraciones son breves pero significativas. Se puede escuchar a Kendrick en el fondo en Skyline To, se puede reconocer la voz modificada de Beyoncé en Pink + White, o se puede dedicar toda una canción para un increíble verso de Andre 3000 en Solo (Reprise). No sé hasta qué nivel participaron otros de los artistas señalados, pero Frank Ocean definitivamente utilizó sólo lo que consideró necesario para exponer un mensaje coherente y sincero.

A menudo sus letras incorporan sentimientos de profundo amor y sufrimiento que son tanto bellos como dolorosos. Ivy pinta a alguien infeliz, frustrado por amar a alguien que no le corresponde, hasta que eventualmente lo hace; entonces aquella frustración se vuelve una abrumadora emoción y felicidad imposibles de controlar emocionalmente, provocando el termino mismo de la relacion que nunca comenzó. Más adelante, Self Control parece continuar la narrativa de Ivy al recordar una relación pasada que no pudo ser por no coincidir en un momento adecuado; ahora Frank canta sobre sus emociones y ocasionalmente sobre experiencias amorosas que lo marcaron, y se pregunta si aquellas personas lo seguirán recordando del modo en que él lo hace, llegando casi a perder control de sí mismo al estar cerca de ellos. Por otro lado, la abstracción lírica en White Ferrari incrementa el misticismo romántico en que Frank da a entender que amar es algo que no puede controlar, algo por lo que vive y que le es natural; el lento instrumental comandado por etéreos sintetizadores es adecuado para apreciar lo que es dicho por las suaves vocales de Ocean que se vuelven potentes a medida que la canción avanza, terminando con un complementario verso del músico Bon Iver.

Sin duda el momento más denso musicalmente, y mi favorito personalmente, es Seigrfied. Las extensas, coloridas letras que Frank plasma para retratar su conflicto personal, sentimental y espiritual son conmovedoras, la triunfante final expresión de amor incondicional es apasionante y la mezcla instrumental de sintetizadores, efectos de sonido, teclados, arreglos de cuerdas, guitarras y demás es sensacional. Pretty Sweet es otro momento experimental que mezcla acordes de guitarra eléctrica con arreglos de coros vocales, efectos de sonido, elementos de drone y al final un ritmo acelerado contrastado por un coro infantil cantando letras atrevidas: “We know your sucker, Pretty sweet”. Por otro lado, una canción de alta calidad y estética convencional encontramos en Nights; Frank rapea y se desenvuelve con fluidez, osadía personalidad sobre un animoso, colorido instrumental que se torna electrónico con densos sintetizadores y destellos luminosos, culminando con un ritmo alentado, áspero y nubloso.

Y, claro, están las canciones que exhiben los pensamientos aleatorios y significativos para Frank Ocean. Solo es una agradable balada que expone las aventuras y desventuras experimentadas en su vida de artista donde ocasionalmente es obligado a estar solo; en Skyline To demuestra inconformidad ante muchas situaciones donde las minorías son abusadas y Be Yourself es un mensaje de voz que su mamá le envía recordándole de mantenerse lejos de las tentaciones, especialmente de las drogas, asunto del cual, como bien sabemos, Frank difiere totalmente en opinión. Todos estos se sostienen en silenciosos y deliciosos instrumentales donde un instrumento en particular (generalmente teclados, órganos o guitarras) dirige sutilmente el espíritu de la canción.

Blonde es el resultado de la presión impuesta por los fans a Frank Ocean, quien contestó amablemente con vislumbres de pequeños y complejos momentos de su vida inspirados en honestas experiencias y desplegados en hermosos sonidos donde Frank es la vía. Con su cualidad de artista dirige sus emociones en senderos tanto apacibles y afables como experimentales e intrigantes, pero nunca despojándose de su reflexividad. Por eso las canciones resultan abrazadoras y envolventes y es fácil relacionarse con ellas. Si bien hay momentos que no brillan con el mismo fulgor que otros es sólo parcialmente y nada extraño considerando las 17 canciones y sobre una hora de material del álbum. Incluso los interludios proponen un tema interesante sobre el cual reflexionar. Espero que el espíritu relajado y suave de Blonde no impida que sea considerado interesante y excitante, porque en verdad es increíblemente emocionante el camino por el que nos lleva. Frank Ocean ha cumplido; quién sabe cuándo vuelva a plasmar sus ideas en música, pero cuando lo haga, como él mismo dice en Nikes (“We’ll let you guys prophesy, We gon’ see the future first”), ahí estaremos.


CALIFICACIÓN: 9

Canciones favoritas: Ivy; Pink + White; Solo; Self Control; Nights; Solo (Reprise); Pretty Sweet; White Ferrari; Seigfried.
Canciones menos favoritas: Nikes.

…pero es sólo mi opinión…


Me encantaría escuchar su opinión sobre este álbum. ¿Qué les pareció?… ¿Les gustó?… ¿Cuáles fueron SUS canciones favoritas?… Y sobre todo, ¿qué les gustaría que revisara a continuación?

Muchas gracias por leer. Si les gustó esta reseña, por favor hagan click en ese corazonsito verde de abajo. ¡Son los mejores!

TURY FRE$H

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