À bientôt!


Según un estudio reciente, el 92.3% de la gente que escucha que otra persona se muda a Francia, responde con un ¡Oh, là là!. Por lo tanto, si no conocías la noticia y estás leyendo estas líneas, espero que lo hayas hecho mentalmente al menos por respeto a la estadística.

Es cierto, me cambio de país y me marcho a Francia. A Francia en general y a París en particular. ¡Oh, là là, París! Para algunos la ciudad del amor, para otros la ciudad de la luz; para mí será siempre la ciudad de la luz amorosa o del amor luminoso.

¿Y qué se me ha perdido a mí en el país del queso y el vino? ¿Por qué dejar mi apacible vida en España y mandar mi trabajo a tomar bientôt? Evidentemente no voy a desvelar las razones en la primera entrega, para poder tener algo de tensión argumental.

En cualquier caso y, aprovechando la circunstancia, abro este blog de clara influencia scherpeliana para que todo aquel que tenga interés y aburrimiento suficiente me siga.