Esto solo lo arreglamos nosotros

Hoy me salto mi temática, aparco mis reflexiones profesionales y me animo a escribir sobre algo más importante. Las circunstancias me impulsan porque soy de los que piensan que cada uno tiene que hacer lo que está en su mano para hacer de todo esto algo mejor. Hoy te escribo a ti, para preguntarte ¿Qué está pasando? y ¿Qué podemos hacer?

El cambio es un estado que provoca sentimientos enfrentados de esperanza y miedo; porque el cambio es un riesgo para quien avanza y para quien se queda parado. Y hoy, ayer y mañana estaremos en esa batalla: Es el tiempo que nos ha tocado vivir y por el que tenemos que luchar.

Desde hace un tiempo atrás estamos viviendo un terremoto, no voy a poner ejemplos porque cada uno tendrá los que quiera tener o ver, ya que la lupa es tan subjetiva como quien la sostiene. Busquemos causas o consecuencias comunes pero analicémoslo todo junto.

Vivimos en una época de confrontación, en la que lo nuevo choca con lo viejo, un momento extraño donde lo reaccionario parece imponerse a lo revolucionario. Un momento crítico en el que cuando necesitamos tener más amplitud de miras, parece que nos encojemos y miramos nuestro ombligo. El mundo de ahí afuera pide otra cosa de nosotros, así que demos un paso adelante.

A quien construye muros, nosotros tenemos que mostrarle que tenemos alas; quien zarandea el árbol del miedo, tenemos que darle la manzana de la esperanza; a quien recuerda un pasado glorioso, mostrémosle un futuro prometedor. A quien se excluya buscando su bienestar, enseñémosle que solo se estará bien si estamos unidos.

No dejemos que esto se nos escape, no dejemos que nuestro futuro sea un calco del pasado, aprendamos de él y hagámoslo mejor. Pero eso nadie lo va a hacer por nosotros y si lo hace jamás será lo que nosotros esperamos.

Bajemos de nuestros palacios, salgamos de nuestros sillones, remanguémonos las mangas y trabajemos. Tomemos consciencia y hagamos algo. Porque si el futuro se escribe con las letras del presente ¿por qué recogemos solamente los versos del pasado?

Esto solo lo arreglamos nosotros, los jóvenes y no hablo de edad. Para mi un joven es aquel que se esfuerza para escribir el mañana con tinta de progreso, que derriba tabúes y tiene esperanza; un joven es quien mira al mañana y no se asusta del cambio, sino que lo hace suyo. Un joven no se justifica con un “antes” o un “again”, es el que tiene ilusión por lo que viene. El joven es el motor del cambio, es esa fuerza que impulsa y motiva, que lucha. Una mezcla explosiva de alegría, valentía y arrojo. Necesitamos de esos jóvenes y lo necesitamos ya.

Necesitamos contagiar ese optimismo tan inocente como motivador. Necesitamos a esos jóvenes, porque en épocas de cambio habrá quien se asuste y de un paso atrás, necesitamos a esos héroes para decir que sí que un mundo mejor aun es posible. Necesitamos de su ilusión, pero también de su empuje, porque su turno ha llegado y no pueden ignorarlo más.

Hagamos un ejercicio de madurez y dejemos de acomodarnos mientras nos dicen como tenemos que vivir, mostrémosle que sabemos cómo hacerlo y que gracias. Digámosles a quienes viven de logros pasados que gracias por lo entregado, pero ahora seguimos nosotros. Mostrémosles que no nos maleducaron y que pueden confiar en lo que estamos haciendo.

Mostrémosles que sabemos hacerlo, pero mostrémosles que ellos vienen con nosotros, porque necesitamos su pragmatismo, de su consejo y experiencia. Recordemos que a quien tiene miedo o desconfianza no se le tiene que dejar solo, que en la soledad es donde los fantasmas crecen. Dejemos de pecar de vanidosos, por favor seamos conscientes de que aquí sumamos todos, que aquí nadie se queda atrás. Escuchemos lo que nos dicen y respondámosles que lo entendemos. Por favor entendámoslos.

El mundo del mañana, hoy lo están construyendo con los sueños del ayer y esto no lo podemos permitir. Pero ¿Qué podemos hacer? No lo sé, pero solo lo arreglamos nosotros, tu y yo.