Feliz día Señora…

¿Cuántas veces he dicho que tu belleza duele?

¿que abrasas y agobia?

Pues déjame escribir ahora y decirte que ya he aprendido a saborearte,

que me has enseñado a quererte haciéndome ver que más yo no significa menos tú… y que más tú no me hace ser menos yo.

Que nuestra intensidad ya no se arroya entre palabras ni signos de exclamación, sino que fluye por recuerdos, gestos y deseos.

Y que si hoy eres dueña de mis pensamientos, mañate te prometo que te regalaré mis sueños.

Por tu forma de ser, por tu forma de exasperar, de querer y de brillar…

Feliz día señora, feliz día Andalucía.