¿Para qué me reúno con la Iglesia?
Normalmente en mi ciudad nos reunimos los días miércoles en una reunión de oración por nuestra ciudad, los domingos son las reuniones generales donde tenemos un tiempo de cantos dirigidos a exaltar a Cristo y un tiempo para escuchar el mensaje basado en la palabra de Dios.
Y ahí radica la diferencia en muchas iglesias, en las que en vez de dar un mensaje basado en las escrituras, se habla de experiencias, consejos de vida, ilustraciones muy bonitas y enseñanzas extraídas de todo tipo de personajes. Todo esto lo adornan con un par de versículos de la Biblia y creen que eso es un mensaje bíblico, para la iglesia. No amigos, estan haciendo del púlpito un estrado, llaman iglesia a la gente que se reúne con ustedes pero no es una iglesia, es un público. Se da entretenimiento en vez de predicación clara de la Palabra de Dios, se hacen actividades y las personas que están ahí participan para ser parte de algo, pero ser parte de algo no es lo que Dios hizo al fundar Su iglesia en la persona de Jesucristo. Hay «predicaciones» que ni siquiera a Cristo mencionan, de hecho en una ocasión que salí de una reunión a la que nos invitaron tuve que decir al final a mi pastor:
Al reunirme con la iglesia vengo a escuchar de la Palabra de Dios, no de chistes, consejos personales, ni filosofías humanas, eso en cualquier sitio hay, en la reunión de la iglesia ¡vengo a escuchar y exaltar a Dios!
«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.» S. Mateo 24:35
Por ellos, hago eco de las palabras del apóstol Pedro:
«Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.» Juan 6:68
Hay unos niños «hermonstruos» digo, hermosos en una congregación a los cuales tuve el privilegio de servir:


Al principio ellos querían que les pusiera juegos, además es clásico que los padres aprovechen él área de niños para que «los entretengan» mientras ellos están en el mensaje,pues me pedían juegos, pedían dulces, colorear y dinámicas. Entonces le dije al pastor que necesitaba hacer algo diferente, necesitaba enseñarles a «aburrirse» (como ellos decían) a leer la Biblia. Le pareció algo extraño y solo le mencioné que nosotros venimos con estos niños una vez por semana a darles un mensaj, y que todos los demás días ellos estaban bombardeados por el mundo, así que necesitaban defenderse. Los puse a leer la Biblia, se aburrían, pataleaban, se dormían, etc. Les hacía preguntas de la Biblia, del texto leído y al que si sabía se le premiaba, y al que no se le dejaba llorar 😋. He aquí nuestra sorpresa al ver a los niños cada domingo tiempo después llegar a la reunión y sentarse a leer la Biblia mientras esperaban el tiempo de alabanzas a nuestro Dios. Ellos ya no estaban solos frente a ese león rugiente que anda rondándonos, ellos tenían la espada del evangelio en sus vidas con la cual podrán defenderse cada día. Estos niños los sigo llevando en mi corazón, espero haber hecho todo de mi parte para que ellos se agarraran no de mi, sino de Cristo.
Así que tú ¿para qué vas a reunirte con la iglesia?
Por mi parte me apropio del siguiente texto, hacia todo aquel que hoy en día busca a Dios, y que sabe que se puede encontrar con él en Su Palabra.
«no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones; pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de El» Efesios 1:16–17 LBLA