No es muy habitual que una banda de metal componga el himno de un equipo de fútbol pero mientras el Real Madrid tiene a Plácido Domingo y el Atlético a Joaquín Sabina, Unionistas de Salamanca tiene a Kritter. Así lo decidieron con su voto los socios, el centro del club en cada movimiento, y de hecho los coros de un grupo de aficionados se pueden escuchar ahora en la versión final del himno. “Queríamos que los propios socios del club se sintieran protagonistas”, dice Javier Herhández, guitarrista de Kritter, que admite que el himno es algo “exótico”, una rareza más, para un equipo de fútbol que trata de hacer las cosas de otra manera.
—¿Cómo se formó Kritter?
—Kritter nació en 2006 más o menos, en plan amateur. Empezó como una broma de una noche de borrachera, como quien dice. Hicieron una maqueta muy casera, con un sonido muy bonito, pero el guitarra se fue, hubo cambios en la banda y en uno de ellos entré yo.
Más tarde hicimos el primer disco (“Genesis”, 2012), que se grabó entero en Salamanca, parte en mi casa y el resto en un estudio. Fue un resultado interesante: a nivel nacional, funcionó bien. El único hándicap que tuvimos fue que el cantante de la banda se fue. Cogimos un cantante provisional e hicimos conciertos durante siete u ocho meses y nuestro mundillo nos empezó a conocer.
Con el segundo disco (“Freak show at carnaval time”, 2013) la cosa cambió por completo. Grabamos en unos estudios con equipo de primerísimo nivel y lo produjimos en Finlandia con Mika Jussila, que es como el gurú del metal a nivel mundial. Editamos el disco con Maldito Records y ahora tenemos más nombre. Hemos girado por toda España y Portugal y tenemos seguidores en Facebook de más veinte países. Por Europa del Este muchísimo, porque este estilo es muy de esa zona, pero te encuentras gente de Palestina, Israel, Egipto, también mucho sudamericano…
En noviembre terminamos la gira en Valencia y ya tenemos cuatro temas para el siguiente disco que, si no cambian los planes, estará grabado en primavera y saldrá después del verano. La idea es que la banda coja un rumbo lo más profesional posible y mirar fuera de España.
—¿Cómo surgió la idea de componer el himno?
—Fueron un montón de coincidencias. Parte de la directiva de Unionistas son amigos, y también antiguos músicos, del batería de nuestro grupo. Y además, el batería de Kritter y yo somos muy futboleros. Entonces, el batería nos dijo que se estaba montando un equipo de fútbol y dijo: “Vamos a hacerles el himno”.
Hay que reconocer que la canción es mucho más suave que lo que solemos hacer, pero tiene la sustancia, es una canción roquera, potente, aunque nuestra música sea bastante más rápida y más cañera. Hicimos en el estudio una primera grabación que se presentó al concurso y ganamos.
—¿Por qué crees que fuisteis elegidos?
—En Salamanca hay el mismo porcentaje de público metal que en cualquier ciudad. El mundillo del metal en Salamanca conoce a Kritter y ahora nos empiezan a conocer a partir de lo de Unionistas.
Pienso que gustó primero porque es pegadiza, al margen de que sea pop o rock. Además la letra, que nos la hizo un amigo nuestro y miembro de Unionistas, encajaba muy bien con lo que se pretendía. Creo que la canción cumplía con los requisitos para ser un himno.
Lo segundo es que estaba bien grabada y bien producida, y eso que era sólo una preproducción decente… Pienso que si hubiera habido otras canciones igual de pegadizas pero no en un formato tan potente y con una buena producción probablemente no hubiéramos salido porque el público roquero y metalero es minoritario.
—¿En qué os inspirasteis para componer el himno?
—Quisimos hacer una canción fiestera. Hay muchas canciones del norte de Europa, de grupos de metal como Korpiklaani o Turisas, que meten violines, instrumentos típicos de esos países y crean este ambiente fiestero. Esa era la idea: meter estos sonidos para que fuera más amigable para la gente que escucha una canción con guitarras potentes y una voz “con huevos”.
—¿Qué esperáis de los aficionados?
—Que canten, que salga eso que busca el fútbol, el hooligan… Una de las cosas que dijimos fue: “Vamos a pensar cómo cantan en Inglaterra los himnos”. Salen todos juntos cantando y nos los imaginábamos con cervezas. De esa manera enfocamos el proceso de elaboración.
Otra cosa que teníamos claro tras ganar es que lo íbamos a grabar de nuevo y masterizar con Mika Jussila. Unionistas puede decir que su himno está masterizado por uno de los productores de rock más importantes del mundo y eso no lo puede decir cualquiera. El Real Madrid tiene a Plácido Domingo y nosotros tenemos a Mika.
—¿Cómo han reaccionado vuestros fans y la gente en general ante la canción?
—Ha habido de todo un poco. La canción de Unionistas no es lo más importante de Kritter: es una anécdota a todos los niveles. El público de nuestra banda es muy especial porque hacemos música muy potente. Y desde el club, hemos tenido todo tipo de comentarios y de reacciones. Ha habido gente que está alucinada y que le encanta, incluso gente que no tiene relación con el rock y el metal. Y también hubo gente que dijo que es una vergüenza, una aberración y que suena espantosamente mal. Eso es inevitable. Si quisiéramos gustar a todo el mundo tocaríamos como La Oreja de Van Gogh o Pablo Alborán, pero somos Kritter y hacemos metal.
—¿Qué opinión tenéis de Unionistas?
—Creo que están rompiendo una barrera de estereotipos y lo están haciendo muy bien. Estoy convencido de que lo hubieran seguido haciendo incluso si el himno no fuera de una banda de metal, pero es verdad que le da un toque exótico.
De momento lo están haciendo muy bien, pero creo que ahora están en la parte fácil porque los problemas no han venido. Llegarán cuando empiece a necesitarse dinero. Las aspiraciones y el plan los tienen muy claros y la gente lo está haciendo bien porque se está implicando, se está moviendo, conocen los medios de comunicación y los utilizan bien. Tienen muchas ganas.
Ahora, manejar esta situación cuando estén en Tercera o Segunda B, pues ya veremos. Ahí es donde tienen que ser inteligentes de verdad, tener criterio y saber negociar. Pero lo que están haciendo ahora es para aplaudirles. Han conseguido un seguimiento en toda la ciudad tremendo: todo el mundo conoce a Unionistas.
—¿Qué recuerdo tienes de la Unión Deportiva Salamanca?
—A todos nos apenó mucho que se extinguiera el club. Si tuviera que elegir como futbolero, hubiera preferido no tener que hacer un himno para Unionistas si hubiera seguido la UDS. Pero el fútbol es un negocio como todo y si no tiene clientela… Los salmantinos somos muy de abandonar el campo cuando todo va mal y la UDS fue literalmente abandonada por todo el mundo. Eso es lo que pasó y lo que ocurre en clubs como el Betis o el Atlético de Madrid es impensable.

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