Errores

A veces me torturo una y otra vez pensando en algo que hice, que estuvo mal a los ojos de muchas personas. Incluso algo que rompió con todas mis creencias e hizo tambalear mis principios.

El año pasado herí a alguien, que hasta el día de hoy no sabe qué es lo que pasó. Luego, una persona “x” que supo ser de su entorno (porque ya no lo es más), se enteró de lo sucedido e inmediatamente optó por juzgarme, sin conocerme. Me sentí amenazada constantemente. Vamos a ponerle un nombre a este tercero. Dejémosle “Tercero”, porque eso es lo que es hoy.

Tercero comenzó a utilizar una de sus cuentas en las redes sociales para insultarme, hablar de mí, de lo que hice y lo que no. Me dedicó varios textos que me hicieron sentir pésimo.

Prendida a su juego, comencé a revisar todas sus redes sociales para ver si atinaba a hablar sobre algo que no le correspondía (no le correspondía debido al lugar nulo que ocupa en la vida de la persona que lastimé). Irrité a Tercero y, por ende, siguió haciendo lo suyo.

Es decir, no solamente tenía que convivir con mi error, aprendiendo a perdonarme y a subsanar esta caída, sino que también tuve que soportar que una persona ajena, con ganas de hacerme daño, me amenazara.

Este sinsentido me hizo llegar a varias conclusiones:

-Hay que pensar, siempre, en las consecuencias de nuestros actos. Si somos impulsivos, practiquemos más la paciencia.

-No nos involucremos en los temas que no nos corresponden. Nuestra vida está llena de problemas, experiencias y temas pendientes. Ocupemos nuestro tiempo en hacer algo con ellos y no en juzgar a los demás.

-Sabemos prejuzgar y opinar sobre lo que nunca nos ocurrió. Pero es muy importante ejercitar la comprensión y la empatía porque, ¿quién sabe si no nos va a tocar pasar por esa situación que tanto criticamos y negamos que nos pueda ocurrir?

-Perdonarse. Hay que darse palmaditas en la espalda a uno mismo. No somos perfectos, somos personas con defectos y eso hace a nuestra esencia. Dejemos de lado el autoboicot y nos demos una oportunidad, así como se las damos a otras personas que se equivocaron.

-TODOS MERECEMOS NUEVAS OPORTUNIDADES

No lo niego. Tengo mucha bronca acumulada contra Tercero y ahora soy yo la que la descarga por medio de una red social. No tengo la oportunidad de decirle las cosas personalmente porque vive muy lejos de donde me encuentro. Sin embargo, por más que me siento bien en el momento, luego me pregunto, ¿para qué? ¿Por qué rebajarme a la misma actitud que tuvo Tercero si hoy no es nadie importante en la vida de la persona que lastimé y que, más allá de todo, me sigue aceptando como soy?

Hoy digo BASTA TERCERO. No sos nadie en nuestras vidas. Soy mucho más que mi error. Soy imperfectamente yo. Y eso nos encanta.

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