Abordar el cambio climático: una invitación para ser parte de la solución

UN CC:Learn
May 6 · 6 min read

By Claudia Brauer | English version

A lo largo de nuestras vidas, llegamos a un punto en el que decimos qué puedo hacer para remediar tal o cual situación. Desafortunadamente, la mayoría de las veces terminamos haciendo “nada”. Inercia, falta de tiempo, ausencia de recursos, políticas deficientes, pautas escasas, programas incompatibles. Es fácil encontrar una razón para no involucrarnos. La lucha contra el cambio climático es uno de esos temas. A menudo, reconocemos la existencia de un problema, pero nos sentimos desesperanzados o no sabemos qué hacer al respecto, o cómo ser parte de la solución. Me gustaría abrir la ventana a muchas posibilidades que están ahí fuera, que podemos apoyar individualmente, o incluso replicar. Iniciativas que nos dan ideas acerca de qué hacer, cómo hacerlo, dónde y con quién.

Es más, existe una propuesta llamada Teoría del Cambio de Copenhague, que dice que “deberíamos pedir a la gente que ofrezca voluntariamente su esfuerzo para salvar nuestro clima realizando muchas acciones pequeñas a nivel individual”. Primero, podemos abrir nuestros corazones y nuestras mentes para tratar de encontrar por lo menos una idea (aquí o en otro lugar) con la que podamos comprometernos personalmente. Después de esto, podemos invertir tiempo y esfuerzo en hacer tal idea una parte integral de nuestras vidas. Si cada uno de nosotros contribuye un poco, entre todos podremos construir una acción gigante.

Innovaciones recientes para hacer frente al cambio climático

La mayoría de nosotros entendemos que se necesitan cambios profundos si queremos abordar con éxito el dilema del cambio climático en la próxima década y dejar un mundo decente para las generaciones futuras. A nivel macro, necesitamos soluciones “verdes” para los problemas masivos a los que nos enfrentamos, en términos de generación de energía, transporte, la producción de alimentos, la manufactura y el consumo en los edificios (iluminación, energía, sistemas de calefacción y refrigeración). Por ejemplo, a nivel mundial, el transporte causa casi el 25% “de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía en todo el mundo”. Esta industria sigue dependiendo de los combustibles fósiles. De igual forma, otro 25% de las emisiones de CO2 se produce al alimentar la población mundial, incluyendo el consumo de carne, cuyos procesos tienen un impacto negativo en el cambio climático.

Algunos gobiernos ya están planificando o implementando nuevas políticas ambientales que serían efectivas en muchas industrias, mejorando, por ejemplo, la eficiencia energética, un paso crucial para impulsar la innovación ecológica en nuestra “transición hacia una economía baja en carbono”.

Como parte de la plataforma de las Naciones Unidas en la Alianzas para lograr los objetivos de desarrollo sostenible, la Campaña de ciudades que trabajan para proteger el clima ha logrado la participación de unos 700 gobiernos locales que en sus procesos de toma de decisiones ya integran la idea de mitigar el cambio climático. Se han registrado éxitos en muchas regiones, desde Asia hasta África y América del Norte y del Sur. Por ejemplo, los proyectos de movilidad en Ciudad de México han ayudado a “disminuir la contaminación del aire generada por los vehículos, a la vez que han proporcionado más opciones de transporte para las personas que se encuentran en la periferia de la ciudad o en situaciones de vulnerabilidad”.

Un artículo reciente escrito por Joe McCarthy, publicado en el sitio web de Global Citizen (ciudadano del mundo), describe en detalle varias innovaciones que tienen por objetivo rehabilitar, proteger y rejuvenecer la Tierra, incluyendo el sorprendente desarrollo accidental de ¡enzimas que consumen plástico! Estas enzimas pueden descomponer el plástico en días, en lugar de cientos de años, que es lo que normalmente tarda la degradación del plástico.

Otro interesante artículo en la página de innovación de Ben & Jerry, habla de aprovechar el calor natural de la tierra, e incluso la energía capturada en el movimiento de las olas del océano; o de transformar los millones de kilómetros de asfalto que conforman las carreteras de nuestro planeta para capturarlos y transfigurarlos en fuentes de energía limpia y renovable. Es más, ya existen planes que están en marcha para usar los contaminantes de las centrales eléctricas y ¡transformarlos en bicarbonato de sodio! Igualmente, utilizar los granulados ¡como una alternativa del carbón!

Iniciativas comunitarias para luchar contra el cambio climático

A nivel de las organizaciones comunitarias, existen miles de iniciativas en todo el mundo para contribuir con una gota de agua en la búsqueda de soluciones. Cada uno de nosotros INDIVIDUALMENTE y todos nosotros COLECTIVAMENTE tenemos un interés como seres humanos en el tema. ¿Por qué? Porque podemos participar en nuestras comunidades y ayudar a garantizar y replicar aquellas iniciativas locales que han tenido éxito en otros lugares. Por ejemplo:

a) Un proyecto comunitario de explotación forestal promovido por defensores de la naturaleza en Noh-Bec (México) busca lograr una industria maderera sostenible que pueda proteger el hábitat a la vez que reduce las emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques. Las prácticas de gestión forestal de Noh-Bec proporcionan un buen hábitat y una cosecha sostenible de madera, al tiempo que garantizan que los árboles seguirán ­­ayudando al almacenamiento del carbono forestal, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero.

b) La ciudad de Copenhague en Dinamarca ha motivado a la mitad de sus habitantes a ir al trabajo en bicicleta todos los días. Esta tendencia comenzó después de la crisis del petróleo de los años 70, cuando los residentes se comprometieron personalmente a andar en bicicleta en lugar de conducir, por principios morales, aunque fuera inconveniente para ellos.

c) Un plan piloto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, “está diseñado para implementar proyectos comunitarios que buscan mejorar la capacidad de recuperación, así como los ecosistemas en los que dependen, ante los impactos del cambio climático. Esencialmente, creará laboratorios a pequeña escala, además de políticas, y generará conocimientos acerca de cómo lograr la adaptación a nivel local”.

Algunos de estos proyectos con fundamento en comunidades locales incluyen:

o En Jamaica, la reducción de la erosión provocada por el cambio climático y el riesgo de deslizamientos de tierras mediante la agricultura sostenible; la adaptación al cambio climático en Glengoffe; y la conservación de las cuencas hidrográficas.

o En Bangladesh, los humedales comunitarios y la diversificación de las actividades basadas en la agricultura

o En Guatemala, recuperación de suelos con estructuras de conservación de cultivos orgánicos; reforestación y conservación de suelos para mejorar los viveros de árboles; y actividades de viveros de árboles para reforestación.

o En Bolivia, protección de las fuentes de agua y conservación del suelo mediante la reforestación; gestión sostenible del cultivo de chirimoyo para la adaptación al cambio climático; y recuperación de semillas de tarwi para la adaptación.

d) En último lugar deseo mencionar que existe una Iniciativa conocida por las siglas en inglés GICBA, la Iniciativa global para la adaptación a nivel comunitario, que es una red virtual, una plataforma abierta, para que las organizaciones y los individuos puedan compartir experiencias y aprender de los proyectos, herramientas y métodos utilizados en adaptaciones al cambio climático realizadas a nivel comunitario. Esta plataforma debería convertirse en un recurso para todos aquellos que desean fomentar los movimientos comunitarios y necesitan apoyo y trabajo en red.

Para finalizar con el mensaje que empecé, si nosotros no somos parte de la solución, entonces somos parte del problema. No existe un “plano intermedio” en términos de cambio climático. Cada uno de nosotros ayuda o perjudica el medio ambiente (aunque sólo sea por mantenernos como observadores pasivos de los daños causados por otros).

Conclusión, para estar equivocados, no tenemos que hacer algo malo, simplemente quedarnos quietos mientras algo malo está sucediendo. Hagamos el bien. Una acción vale más que mil palabras.

Acerca de UN CC:Learn

UN CC:Learn es una asociación de más de 30 organizaciones multilaterales que prestan apoyo a los países para diseñar e implementar estrategias de formación sobre cambio climático que sean sistemáticas, recurrentes y orientadas según resultados. A nivel global, la asociación apoya el intercambio de conocimientos, promueve el desarrollo de materiales didácticos comunes sobre educación en cambio climático y coordina intervenciones de formación a través de la colaboración de agencias de las Naciones Unidas y otros socios.

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