Cierto poeta

Palabras lúdicas, ni sé qué significa eso… honestamente me esperaba un grupo de escritores debatiendo sobre cómo escribir mejor, tirando ideas, riendo y demás. Suelo hacer eso, imaginarme cómo serán las cosas dentro de mi cabeza y, cuando llegan en realidad, me decepciono.

Así que, mi hermana en taller de dibujo, yo en palabras lúdicas, tengo que acordarme de buscar qué significa, y para la próxima clase tengo que acordarme de traer un abrigo ¡apaguen el aire, por favor!. Y ando escribiendo estas cosas cuando tengo tarea: describirte. Es medio complicado porque no te conozco, puedo describir cómo te veo físicamente pero eso sería muy simple, así que ahí voy, claro que sería más fácil si dejaras de mirarme, Lorenzo, poeta joven y apuesto que está sentado frente a mi (me siento vulnerable), cabello color café, no del fuerte sino el suave, y tus movimientos, el movimiento de tus manos son suaves, mientras deslizas ese lápiz sobre la hoja se me hace que puedo escuchar el sonido, ese sonido creador de palabras, sensaciones, historias y pensares. Y me hablas “intenté escribir normal pero siempre vuelvo al poema”, con esa sonrisa tuya tan bonita y la forma en que tus ojos se entrecierran y esa pequeñas arrugas de felicidad se forman en abanico. “Sería el primer poema que me escriben” respondo y los dos reímos, tu risa es bonita pero rápidamente nos recuerdan que nos queda poco tiempo, y me parece que era tu voz la que dijo esas palabras en medio de una sonrisa, y me parecieron esos labios hermosos y te levantas para ayudar a una señora cargada de libros, en tu andar, tan suave y controlado, veo a un caballero y te imagino así. Cierro los ojos y de repente estoy en una habitación antigua, de siglos pasados, las velas iluminan el lugar, hay música en el aire, tu música, lo sé aunque no te veo tocarla, nunca te veo tocarla. Entonces apareces, tu mano reposa en el adorno de la escalera y me sonreís y bajo las escaleras, tu mano se cierra en la mia, nuestros dedos entrelazados y me guias hasta una habitación, una habitación llena de gente, pero yo no quiero estar ahí y se por tu sonrisa que sabes lo que pienso….. ya es de noche, todos se fueron ya, me despierto con tu música otra vez, ese piano suavemente ejecutado, esas notas perfectas que combinan entre sí, me levantó y voy descalza hasta la habitación, cerrada como siempre y, con cuidado de no hacer mucho ruido, bajo el picaporte y abro un espacio suficiente para que mi cuerpo pase, las notas siguen a medida que me voy acercando y tu sonrisa se ensancha……

Y estas frente a mí, ya sin tu traje, ya sin música alrededor y me decís que la clase terminó, pido cinco minutos más y te reis pero me los concedes. Después de esos cinco minutos no sé muy bien que hacer, no quiero mostrarte lo que escribí y al parecer vos tampoco. Nos queda una hora antes de que oficialmente la clase terminé, salimos fuera para respirar un rato y hablamos. Me sorprende saber que si tocas el piano y por la forma en que describiste tú casa parece de siglos pasados. Sin saber que hacer te muestro lo que escribí y veo tus expresiones mientras tus ojos, esos ojos claros que tanto me gustan, vagan por los renglones. Terminas y me ofreces un café y lo siguiente que se es que estamos caminando por la plaza, uno al lado del otro, comiendo helado aunque esta nublado y bromeando. Te cuento de mis cosas y vos de las tuyas mientras las primeras gotas caen, no me molesta mojarme digo cuando ofreces ir a un lugar con techo. Nos quedamos bajo las pocas gotas que caen, veo tu mano alzarse y siento tu piel tocar mi mejilla, tus labios son más suaves y saben mejor de lo que imaginaba y todo parece una película.

Y ahora estas terminando de leer todo esto que seguí escribiendo, te reís y me mostras tu poema, que también seguiste escribiendo, veo el título “cierta flor”, lo leo y me quedo sin palabras, es hermoso pero no tan hermoso como vos, digo cuando termino, sonreís, me decís hermosa y vuelvo a sentir tus labios sobre los míos.