Lo que perdí…

Tiene nombre y apellido,

tiene caracter, que, depende del clima y de la posición de las nubes, puede calificarse en bueno o malo, aunque yo inventé la clasificación buemalo sólo para esos días que tanto recuerdo.

Lo que perdí tiene ojos, si se le puede decir ojos a esas esferas que desprenden brillo permanente y hermoso, que a pesar de tener un solo color ilumina como si fueran millones,

también tiene cabello, de un bonito color oscuro, pero no tan oscuro, que hace pareja de baile con el viento y ambos danzan, forman figuras y me paralizan justo igual que todas aquellas ventosas que guardo en mi corazón.

Lo que perdí tiene sonrisa, con o sin dientes tiene sonrisa, hermosa ya no cuenta para describirla, es más que una sonrisa, es una declaración de felicidad que trae felicidad consigo, que me trae felicidad. Esa sonrisa le quitaría el sueño a un sonambulo y el juicio tambien si fuera él quien la recordaba con tanto ahinco como yo.

Lo que perdí tiene labios, rosados labios de ternura y dulzor superior a cualquier fruta existente e inventada también; esos labios forman la sonrisa de la que ya les hablé, pero también esos labios se separan para dejar escapar palabras, pensamientos y una forma de ver el mundo que esta llena de todos los colores habidos y por haber, esas palabras tienen poderes, cada una en especial, pero todas ellas son especiales porque su voz las pronuncia, y una vez que las escuchas dificilmente puedes quitarlas de tu cabeza y ni hablar de tu corazón y esencia.

Lo que perdí tambien tiene un cuerpo, creo yo que perfecto, danzante y agil como si no fuera humano, ¿algo perfecto puede ser humano?, pero era humano, lo sé, ese cuerpo podía ser tocado, estremecido e incluso adorado, y tambien podía tocarte con esas manos de porcelana, frágiles y duras en una sola cosa, podía abrazarte con esos brazos y hacerte estremecer, desear más de lo que sea que sea. Ese cuerpo que parece irreal, el mismo que aperece en la oscuridad, vistiendo algo ligero que ondea al viento, ese viento frío y hasta me parece verlo ahora.

Lo que perdí es capaz de hacer reir hasta doler las costillas, de hacerte pensar hasta dolerte las neuronas y con ellas la cabeza, es capaz, por si fuera poco, de cambiar tu mundo, de ponerlo patas para arriba ciertos días y ciertos otros dejarlo en perfectas condiciones. Es capaz de quitarte el agua de tu organismo por los ojos, de crearte un vacio dentro que, como agujero negro, absorve todo lo demás, absorve todo menos todo lo que es, y así sólo queda eso que perdí.

Y es aquí donde me doy cuenta del gran error que cometí, el porqué empecé a corromper esta pálida página, el cuando mis dedos simplemente se mueven solos, ellos lo saben, ellos sabían el final que mi mente ni siquiera atincipaba. El final del que les hablo es algo majestuoso, es saber, es recordar, es analizar, es comprender, de una vez por todas, que todo lo que escribí más arriba esta tremendamente mal, erroneo, equivocado, no va, no sirve, está mal, etcs… esta mal porque yo no perdí lo que leyeron, la imagen que se les formó en la cabeza, no lo perdí, perdones por mentir pero recien me doy cuenta de la trampa, del motivo, es que yo no perdí todo aquello, yo gané todo aquello, bueno, tal vez ganar sea un tanto duro asi que digamos vivir, yo no perdí ese nombre y apellido, ese caracter buemalo, ese cabello, esos ojos, esos labios, esa voz, no, no lo perdí, sigue aquí conmigo, lo gané, viví, sentí, hablé, esperé, comprendí, de alguna forma, no pregunten como, me hice merecedor de lo perdido hasta el punto en que ya no puede llamarse perdido. Y no es perdido aquello que es recuerda, se guarda y siempre ocupa un lugar en la vida, en el corazón y en la mente de uno.

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