Pensar

“Y pensé, pensé por pensar” dijo él, solo en la habitación, en medio de la noche, recostado en la cama y observando a la Luna, su brillo traspasaba el vidrio de su ventana e incluso el de sus cortinas para iluminar la habitación….y observando ese brillo pensó, solamente por pensar, en otro brillo, mucho más brillante y puro que aquel, un brillo que logró, tiempo atrás, traspasar su piel y todo lo había debajo hasta llegar a su corazón y a su ser, su ser cometedor de errores tan diferente al que una vez conoció, un ser puro, un ser hermoso que no reflejaba otra cosa más que belleza y bondad y millares de otras cosas y él se esforzó por pensar en cada una de ellas en ese momento.

Así como se esforzó ese día por no llorar pero no pudo lograrlo. Y es que él pensaba en muchas cosas, escuchaba muchas canciones, veía muchas velas y paisajes pero, por algún motivo, todo terminaba en ella. En sus ojos negros y brillantes, en sus labios rojos, en todos y cada uno de los besos, en esas canciones cantadas al anochecer, en esas velas de colores encendidas que liberaban su fuego y su aroma, aroma que no rivalizaba con el suyo pues el de ella era indescriptible y eterno, porque todavía podía sentirlo en ciertos días.

Y pensaba en ese brillo, en la primera vez que lo vió, y cuando el brillo resultó ser suyo y se encontró recostado a su lado admirandola, a ella que miraba el cielo viendo en el figuras, amor y sueños. Pensó en ella de la misma forma en que se piensa a algo amado, porque la amaba, recordaba, adoraba y admirada.

Pensó en ella como una luz que nunca dejará de brillar.