A la de 17.

Hoy estaba pensando en qué cosas pasan y cuantas de estas cambian conforme avanzan los años y me imaginé todo lo que podría decirle a mi yo de hace 5 años…

Primero le diría que a los 17 (ni a los 40) no es realmente importante encajar con el físico y que dejar de comer solo va a hacer que extrañe todas las cenas familiares o con amigos que se pierden y que ya no van a volver.

Tampoco es importante tener excelentes notas en el cole, ni siquiera eso define que tan brillante podría ser su futuro en la Universidad, o en la vida en general. Al final iba a encontrar una carrera que amaría por siempre y trataría de ser siempre la mejor.

Menos interesa si sus papás no le pueden comprar el celular que está de moda, o si no le pueden dar dinero para ir todos los días a comer con sus “amigos”; porque lo que realmente interesa es que tiene una mamá y un papá que darían la vida por usted de ser necesario, y al final, el amor y la unión saben mejor que un almuerzo grasoso.

Y si tuviera que decirle algo con respecto a la amistad, es que esta se va reduciendo conforme pasan los años, las personas que creímos que iban a estar ahí para siempre no lo están y las que menos imaginamos, sí. No vale la pena para nada desgastarse llorando porque la dejaron plantada o no la invitaron a una fiesta; al final, en la Universidad va a conocer personas que se volverán más importantes de lo que cree.

Con respecto al amor, en definitiva le diría que no debería nunca más desperdiciar tantos años envuelta en una relación tóxica, con un hombre que nunca la quiso y que al final, lo único bueno que le dejó fue el darse cuenta de que merece más de lo que alguien hasta el momento le ha ofrecido. Le diría que aprenda a ser selectiva, aunque esto a los 22 aún le vaya a costar, de los errores se aprende y debería de estar agradecida, porque una vez que se viven este tipo de errores, no se quieren volver a cometer más, y en lugar de pasar años sufriendo, pasa un par de meses y listo; preparada para comerse el mundo de nuevo.

Le diría también que está bien no saber qué hacer con su vida, en ningún aspecto, que está bien no quererse, que está bien no ser el mejor promedio del cole, que está bien sentirse sola; porque de pronto, una sola situación pasa frente a sus ojos y descubre que en la vida uno no tiene siempre todas las respuesta y sobre todo, descubre que lo que si está bien es pedir ayuda, ayuda para lograr encontrar esas respuestas o al menos trabajar en la búsqueda, aunque esta no resulte exitosa al final.

Está bien soñar, apuntar siempre hasta lo más alto, aunque los demás le digan que está loca, que nunca lo va a conseguir, con el tiempo esas personas van a descubrir que ella nació para brillar más que mil estrellas, y que a su manera, va construyendo todo lo que algún día quiso y quiere.

Se debería de preparar porque nunca en tanto tiempo había sido tan feliz en su vida, nunca antes había querido tanto a un par de personas y tuvo que dejarlas ir por lo mismo y nunca antes había tenido un trabajo que le llenara tanto que lo hizo gratis por tres años y ahora que le pagan, perfectamente podría hacerlo sin nada a cambio, porque lo que recibe es mil veces más gratificante y satisfactorio que el dinero, porque compra lo que justamente con eso no se puede: compra amor, sonrisas, lágrimas y sobre todo, compra plenitud y felicidad.

Posiblemente en el camino intente saber por qué le gusta tanto la muerte, y va a descubrir que es porque la muerte cambia a la gente, de ahí nacen nuevamente personas maravillosas, personas con historias que ella va a escuchar y va a sentir como suyas porque finalmente acepta que es así, empática ante el dolor de los demás, y que eso es lo que quiere hacer por siempre, oír el dolor y tratar de ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismos después de un proceso tan doloroso pero tan humano y natural.

Le diría tantas cosas, que en lo único que puedo resumir lo que falta es que llore, ría, enoje y ame, todo al mismo tiempo, todo con intensidad porque si uno no siente lo que dice o hace, está perdiendo el tiempo.

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