Broken

Muchas veces vemos situaciones, actos o episodios que pasamos por alto porque quizás las vemos muy lejanas de nuestra cotidianidad, y que en ningún momento llegarán a ser parte de nosotros; pero pasa que pasa… digo, puede suceder en cualquier momento, podemos estar tristes y de pronto un golpe de felicidad toca la puerta, o viceversa… sin embargo nadie puede saber ni estar seguro sobre que le deparará la vida o el futuro, ni siquiera saber si los planes que se tienen pensados o armados se van a dar de la forma imaginada; solamente hay dos cosas seguras en esta vida, la soledad y la muerte.

La soledad es algo tan encantadora que asusta, al igual que la muerte, porque solo se tiene que estar vivo para que ambas sucedan, se puede estar vivo, en su máxima expresión y sin embargo sentirse solo, tan solo que se llega a morir por dentro, a reinventar una identidad y a repensar si lo que se está haciendo es o no lo que me mantiene con un propósito en este lugar. Miles de personas entran y salen de nuestras vidas diariamente, unas entran con gran dificultad y solamente deciden de la noche a la mañana, irse… pero hay otras que entran con una facilidad impresionante, tan impresionante que no se les puede decir adiós; son estas personas las que más miedo nos da perder, en las que pensamos constantemente y nunca abandonan nuestro ser aunque no estén con nosotros… esto me hace pensar si el amor siempre es bueno o no, y me parece que poco a poco voy encontrando la respuesta a esto: el amor es lo que es en el momento en que uno lo siente y listo, no hay más explicación; parece un poco complicado pero es así, tal cual… no todos sentimos el mismo amor, no todos recibimos el mismo amor, y este amor no puede nunca ser constante, a veces odiamos, a veces envidiamos, a veces reímos, otras lloramos, y en eso no puede haber amor, el amor se esfuma, al igual que los años, el amor pasa, se hace sólido pero no crece, uno ama porque sí, no porque haya explicación, uno ama y punto. La razón por la que ese amor no crece (para mi) es porque el amor es lo que cada uno quiera dar, con lo que uno se sienta bien, y en el momento en que ese amor no es directamente proporcional al amor que recibo, algo se pone mal, y se tiene que separar ese amor, dejarlo guardado por ahí, con ninguna esperanza de que regrese, porque esos amores que se van por decisión propia no deberían de volver… pero los que se van por algo que queda fuera de nuestras manos, esos calan dentro, tan dentro que pueden matar, que pueden volverse soledad… me refiero a la muerte de alguien que uno ame, de alguien único e irrepetible, y morir no solamente es irse físicamente, se puede morir el alma; de un pronto a otro una persona puede no ser más lo que era, y pasa, sin avisar, solo pasa, y cuando eso sucede, no queda más que guardar ese amor en algún lugar valioso, y recordar constantemente que se hizo lo mejor que se pudo, que se dio lo mejor de uno pero también, hay que recordar que no hay mejor manera de amar que amar con libertad, sabiendo que ese amor en cualquier momento puede salir volando y no regresar, y pese a eso seguir siendo feliz, porque no importa cuanto tiempo esté con uno, lo importante es que lo estuvo y que gracias a eso, uno conoció partes de sí mismo que jamás hubiera encontrado solo.

Así, para mi, la muerte es solo la representación física de algo o alguien que no está más, acá, a mi lado, pero que sin importar lo que suceda, está dentro de mi, en mi corazón y en mis recuerdos… por eso me gusta esto, porque para poder entender que amar no es retener sino soltar, me llevó un arduo camino de pérdidas con las que aprendí que todo el amor, todos los recuerdos se quedan únicamente conmigo y no se van con la persona o la situación. ¿Duele? Obvio que duele cuando eso sucede, pero con el tiempo, se aprende a vivir, a realmente vivir, sin pedir nada a cambio -aunque a veces se pida- pero luego uno recuerda que es mejor dar, porque eso llena de felicidad, dar me llena de felicidad, y por eso doy cada parte de mi, aunque después me quede sola o medio muerta, recuerdo que hay alguien que me debe de estar recordando en algún lugar de cualquier lugar, y eso hace que no esté ni tan sola, ni tan muerta. Por eso, soledad y muerte son amor, porque cada quién le da su propio significado, cada quién lo ve desde la perspectiva que mejor le quede y la que mejor me queda es la de libertad de elección, la libertad de poder decir adiós y mejorar gracias a eso.

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