Ayudar a las madres a amamantar, es una oportunidad para asegurar el bienestar de sus bebés.

Por: Ruth Ansah Ayisi

@UNICEFBolivia

Lourdes Zegarra, de 27 años, está acostada en la cama del hospital y gesticula mientras empieza a sentir los dolores de parto. “Está empezando a doler mucho”, dice. Aunque siente dolor, no parece asustada.

Este será el tercer parto de Lourdes. Sus otros dos hijos, de 6 y 3 años, también nacieron en el hospital. Pero Lourdes dice que espera que esta vez sea mejor porque el hospital “Juan de Dios” de Cliza desde entonces cuenta con la certificación de Amigo de la Madre y la Niñez. “Me van a ayudar a amamantar correctamente a mi bebé y mi marido podrá estar presente en el parto. Esto antes no pasaba”, dice.

Lourdes Zegarra en la cama del hospital Juan de Dios de Cliza, departamento de Cochabamba, Bolivia

La iniciativa Hospitales Amigos de la Madre y la Niñez fue lanzada por UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1991 para fomentar prácticas correctas de lactancia materna. Un hospital puede recibir la certificación de Amigo de la Madre y la Niñez después de poner en práctica diez medidas específicas para apoyar una correcta lactancia y de superar una evaluación externa del hospital y su personal. En Bolivia se incluyó otra medida: regular la publicidad de sustitutos de la leche materna en los hospitales. Las medidas persiguen que las madres comiencen la lactancia materna temprana antes de la primera hora de vida, practiquen la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y a partir del sexto mes mantengan la lactancia hasta los dos años conjuntamente con una alimentación complementaria equilibrada en términos nutricionales, la cual debe ajustarse a la edad del niño o niña.

Hasta ahora, en Bolivia solo 16 hospitales fueron declarados Amigos de la Madre y la Niñez. “Debemos centrarnos en lograr más instituciones de maternidad amigas de los niños y las niñas, en especial en zonas rurales”, explica Claudia Vivas, Jefe de Sobrevivencia Infantil y Desarrollo de UNICEF en Bolivia. “Los niños y niñas que no reciben lactancia materna no solo dejan de obtener los beneficios para la salud que esta leche aporta, sino que además se está poniendo en riesgo la vida de estos bebés. La diarrea y las infecciones respiratorias son las dos causas principales de la muerte infantil en Bolivia; estas enfermedades prevenibles se pueden reducir drásticamente con la lactancia materna”.

El hospital de Cliza, ubicado en Cochabamba, se utiliza como modelo. Todo el hospital de Cliza está lleno de carteles en las paredes que fomentan la lactancia materna y prohíben sustitutos de la leche materna, biberones y tetinas gratuitos o de bajo costo.

Hospital Juan de Dios de Cliza, ubicado en Cochabamba, Bolivia

La Dra. María del Carmen Mendieta, responsable del programa en el hospital de Cliza, capacitó a 73 miembros del personal sobre la iniciativa de lactancia materna. El personal tuvo que realizar una prueba escrita y oral, y un equipo de evaluadores, que incluía a un representante de UNICEF, entrevistó a mujeres embarazadas y madres puérperas elegidas en forma aleatoria, sobre sus experiencias en el hospital.

La doctora explicó que adaptaron la iniciativa a la realidad de Bolivia, para que la experiencia tuviera en cuenta aspectos culturales específicos. “Por ejemplo, las mujeres pueden elegir qué posición quieren adoptar durante el parto (en algunos contextos culturales las mujeres prefieren dar a luz de cuclillas). Siempre tratamos de adaptarnos a las prácticas culturales que no sean perjudiciales”. El hospital también fomenta una mayor participación de los padres. “Los hombres antes no venían a las consultas”, dice la doctora. “Cuando los invitaba, al principio se resistían, pero ahora ven que vale la pena”.

Dra. María del Carmen Mendieta

Danny Villarroel, de 28 años, es uno de los padres de Cliza a favor de esta iniciativa. “Asistí a todas las consultas prenatales con mi esposa y estuve presente en el parto”, dice mirando cariñosamente a su esposa, Patricia, que da de lactar a su hijo Santiago de una semana. “Cuando nació mi bebé y lo pusieron sobre mi esposa, sentí el vínculo que los une. Fue una experiencia muy emocionante”.

Además de las consultas regulares postnatales y los talleres sobre lactancia materna que se llevan a cabo al igual que todas las nuevas madres, recibirá apoyo en su comunidad. Por ejemplo, la Dra. Mendieta y su equipo realizan visitas semanales a las casas y trabajan en coordinación con comités de lactancia materna creados en todas las comunidades.

Mayda Hinojosa, de 29 años, es la jefa del comité de lactancia materna de Villa El Carmen, a siete kilómetros del hospital de Cliza. “Fui elegida por mi comunidad”, explica Mayda. “Mi función es hacer de enlace entre las nuevas madres de la zona y el hospital. Por ejemplo, visito a las nuevas madres durante los primeros días después del nacimiento. Si tienen algún problema, llamo al hospital y envían a un doctor o enfermero”. Mayda nos concede la entrevista antes de asistir a una consulta de rutina con su robusto bebé de 14 meses, Andy. Ella reconoce que si no fuera por el asesoramiento del hospital no habría alimentado a su bebé correctamente. “Antes no conocía la iniciación temprana de la lactancia materna”.

El hospital de Cliza es un ejemplo para otros centros de salud en el departamento de Cochabamba. Según la Dra. Mendieta es muy importante difundir las normas legales vigentes que determinan la protección de la mujer embarazada y la madre lactante. Ella señala que es central intensificar la capacitación y el compromiso de todo el personal de salud, pero especialmente de los profesionales en nutrición y enfermería porque son clave en el asesoramiento en técnicas de amamantamiento y solución de problemas o dificultades que pueden surgir durante la lactancia, y su mayor grado de comunicación con las madres en la etapa prenatal durante el parto y después del nacimiento.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated UNICEF Latin America’s story.