
Cocinando el diseño
Una mirada más profunda al taller del Diseñador/Cocinero.
Mucho se habla de diseñar la gastronomía, el diseño en la cocina, los platos de diseñador, la coctelería de autor, entre otros; todos desde la perspectiva del diseño hacia el mundo gourmet, pero pocos se aproximan al tema bajo una perspectiva inversa, desde el lente de la gastronomía hacia el diseño mismo.
Brillat-Savarin en su libro “La fisiología del gusto” se expresa acerca de la gastronomía como “el conocimiento razonado de cuanto al hombre se refiere en todo lo que respecta a la alimentación.Tiene por objeto velar por la conservación del hombre empleando los mejores alimentos. Esto lo consigue dirigiendo con principios fijos a los que buscan, suministran o preparan cosas capaces de convertirse en alimentos”.
Pero “no solo de pan vive el hombre”, ¿cuántos hemos escuchado actualmente la frase “consumo de contenido”?. En una sociedad bombardeada de contenidos audiovisuales, todo lo que consumimos es contenidos, pero ¿qué son estos contenidos?
Contenido es la materia o componente conceptual respecto a la estructura o forma lógica que construye la unidad de sentido de cualquier discurso u obra.
Aunque la gastronomía concentra muchos aspectos relacionados con el mundo de los alimentos, en su gran mayoría abarca el tema de la cocción de dichos alimentos. Y cocinar, en su sentido más amplio, es la práctica de preparar los alimentos para su consumo mediante el uso de calor (aunque existan otras técnicas de cocción que no requieran el uso de calor, como los ceviches, por la acción del ácido cítrico, o el sushi, por la acción del ácido del vinagre agregado en el arroz).
Vemos entonces como el calor es el responsable —en la mayoria de los casos— de transformar la materia cruda para el consumo humano.
Pero antes de proseguir en la investigación, primero es necesario aclarar dos definiciones más: una sobre el calor y la segunda sobre el diseño como tal.
Calor es una forma de energía, que generalmente se asocia con la energía transferida entre distintos sistemas; al aplicar calor a un material, sea este un líquido, sólido o gas, lo que estamos haciendo es aumentar la agitación o movimiento que tiene cada una de las partículas que lo compone. Es decir, la energía transferida es utilizada por los átomos o moléculas para aumentar su energía cinética.
Por otra parte, el diseño se define como el proceso previo de configuración mental, “pre-figuración”, en la búsqueda de una solución en cualquier campo.
Etimológicamente deriva del término italiano disegno (dibujo), designio, signare, signado “lo por venir”, el porvenir, visión representada gráficamente del futuro.
Ahora bien, definidos estos conceptos, si gastronómicamente hablando el calor es el responsable de la transformación de la matería de los alimentos, ¿cuál sería esa energía cinética responsable en la transformación de la pre-figuración mental del componente conceptual destinado al consumo humano?.
Podemos encontrar una respuesta a esta pregunta remontándonos a los tiempos de Aristóteles y analizando algunas de las teorías expuestas por el mismo.
Etimológicamente, cinética (energia cinética) proviene del griego κίνησις -kinesis- “movimiento o el acto de mover” para la cual Aristóteles acuña el término Entelechia, que deriva de una conjunción de entelēs (completo) con echein (estado en el que se produce un esfuerzo contínuo por mantenerse en tal condición), conmutando al mismo tiempo la palabra endelecheia (persistencia), insertando telos (término). Resulta una triple conjunción de palabras, arraigadas en el corazón del pensamiento Aristotélico, incluida la definición de movimiento.
Por derivación vemos que Entelechia define un estado que expresa el “devenir de cualquier ser genuino en un estado contínuo de plenitud”.
Esto es lo que conocemos como “primer motor inmóvil”, concepto filosófico descrito por Aristóteles, que luego, Santo Tomás de Aquino, en su libro “Summa Theologiae”, expone cinco argumentos racionales que él usa para probar la existencia de un Dios monoteísta, donde—influenciado directamente por este concepto—expresa en su primer argumento lo siguiente:
“[…] En este mundo hay movimiento. Y todo lo que se mueve es movido por otro. […] Igualmente, es imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. […]. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.”
Y es así como esta perspectiva inversa nos brinda la oportunidad de llegar a entender más claramente como se mueven las piezas sobre este “tablero de ajedrez”, permitiéndonos adentrarnos en las profundidades del palacio de Hestia, para encontrarnos al Diseñador/Cocinero en su taller, en su labor, oficiando un acto eucarístico, fungiendo como herramienta para expresar una voluntad divina.
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