Que los contenidos contengan contenido 

La ciudad, los medios, la comunicación: contenedores de nuestra estrategia de contenido. 


Hablábamos en un post anterior de como el principal ingrediente en esta sociedad de consumo son los contenidos, expresión atribuida a la información distribuida por los medios de comunicación masivos; constantemente somos fusilados por éstos sin tiempo a reaccionar; los mismos medios de comunicación se han encargado de que así sea.

La cantidad de información a la que estamos expuestos hoy en día hace muy dificil la tarea de discernir y asimilar esa información en la busqueda de un conocimiento verdadero.

Los medios másivos de comunicación nos han hecho dispersos, saltamos de una “pestaña” a otra, con la ilusión de saber sobre cualquier tema, sin embargo, es una opinión superflua, una escenografía montada para una instantanea que luego será desechada.

Expresa Ludwing Feuerbach en el prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo:

“Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es ‘sagrado’ para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.”

Hemos reemplazado calidad por cantidad, nos hemos quedado en la superficialidad de la fachada hermosamente ornamentada.

Bajo la mirada del falso arquitecto, vemos como las ciudades se convierten en el soporte físico del doble discurso que se presenta en la sociedad; se vive una fantasía, propiciada por la mediatización de las ciudades bajo la fuerte presión publicitaria que ejercen los medios de comunicación. El paisaje urbano se ha convertido en el emisor más efectivo, ha dejado de tener mera función práctica para comunicar y transmitir un mensaje mediante el cual se va dictando el guión de esta inmensa obra de la cual todos formamos parte y que nos caracteriza como sociedad tal como lo expresa Renato de Fusco en la Arquitectura como “Mass médium”.

Hemos ganado territorio a la vez que perdido profundidad.

Y mientras tanto los marketing-gurus llenan las estanterías sobre cómo planificar tu estrategía de contenidos para no perder presencia; se ha hecho más importante estar que ser, y es que la hipervelocidad en los tiempos modernos nos ha sumido en una sucesión de inmediateces que niegan la posibilidad de trascendencia alguna.

Si queremos una estrategia de contenidos efectiva, esa sería, llenarnos primero de contenido, ¡no de contenidos, de contenido!. Cambiemos ese ingrediente principal: contenidos, por contenido, esa materia o componente conceptual respecto a la estructura o forma lógica que construye la unidad de sentido de cualquier discurso u obra.

“Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina.” Hipocrates

No se trata de estar contenido, se trata de ser contenido, se trata de dárte contenido. No se trata de pensar qué queremos comunicar, se trata de comunicar lo que somos.

“Ser o no ser, he aquí la cuestión.”

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