La Historia de cómo nació UPE

Cómo un viaje por Perú, se volvió la misión por la que trabajamos todos los días: Conectar locales y viajeros.


Hace unos años, mientras vivía un momento difícil en mi vida, tomé la decisión de dejarlo todo e irme a viajar por el mundo.

Fue algo impulsivo, repentino, y hasta podría decir que irresponsable, pero igual lo hice. Tomé la decisión de volverme un viajero más.

Ese viaje me llevó a Sudamérica. Fui a Chile, a Bolivia, a Perú y Ecuador, y conocí personas de todo el mundo. A pesar de que salí solo, la mayor parte mi viaje la pasé compartiendo con otras personas de todo el mundo que también viajaban, y eso me enseño que salirse del camino que siguen todos no es tan malo como la mayoría lo pinta, porque uno encuentra a más gente que también tomó esa decisión.

Lucio de Italia, y Toni Maccaroni(Así decía llamarse), y otro Alemán del que no me acuerdo su nombre.

El viaje estuvo bien, los lugares que visité también estuvieron bien, la experiencia y las personas que conocí también me dejaron muchas enseñanzas e historias. Pero lo más importante de este viaje, fue algo completamente inesperado, que sucedió al llegar a un pueblito en el norte de Perú. Lo que pasó fue esto:

Llegué a un pueblo de playa llamada Máncora. Yo no tenía ningún plan, y mucho menos un itinerario claro de donde quedarme y qué hacer. Mi lógica había sido simplemente moverme de lugar en lugar y a mi llegada buscar donde hospedarme.

El problema con ese lugar, es que todo estaba lleno. Los hoteles estaban llenos, los hostels igual, incluso el camping estaba completamente ocupado.

Empezaba a oscurecer, y yo ya llevaba dos horas buscando donde quedarme, hasta el punto en donde entendí que básicamente no había lugar.

En ese momento ya estaba un poco preocupado porque no tenía donde quedarme, y porque al parecer mi única opción era buscar un lugar seguro y pasar la noche en la calle.

En ese instante, recordé que más temprano, alguien me comentó sobre una comunidad rural que estaba a 20 minutos de distancia de Máncora. Y lo único que se me ocurrió es que podría ir a esa comunidad , y PEDIR POSADA.

Tomé el bus, viaje 20 minutos, me bajé, y en la primera casa que vi toqué la puerta. Una señora salió.

Una vez la señora salió, primero la saludé. Luego, le dije que era de Costa Rica, y que estaba a miles de kilómetros de mi casa. Y que además no tenía donde quedarme, y con tono de persona buena, le dije:

“¿Será que me puedo quedar en su casa esta noche?”

La señora no decía nada, y me volvió a ver con una mirada sin expresión. Pasaron 5 segundos y no había respuesta. Luego pasaron otros 5 y justo cuando yo estaba a punto de darme la vuelta porque pensé que la señora iba a llamar a la policía, la señora me dijo: “Está bien, adelante”.

En ese punto, yo no podía creerlo.

Entré a su casa, y me cedió uno de los cuartos de sus hijos, y me dio un lugar donde bañarme. Esa noche, tuve la oportunidad de compartir una cena en familia, con su familia, y esa cena me cambió la vida.

Me cambió la vida porque fue la primera vez en todo mi viaje, que tuve la oportunidad de conectarme con gente local. Y vivir la diferencia de lo que es ser un viajero, y no un turista.

Durante esa cena, mientras conversaba con la señora, su esposo y sus dos hijos; me di cuenta de que a partir de ese momento, dedicaría mi vida a que más personas vivieran la experiencia de viajar, de conectarse con personas locales, y de convertirse en viajeros.

En ese momento algo cambió para siempre. Sin saberlo, UPE Places había nacido.

Omar Castillo, CEO y Fundador.